Certifican a grupo de policías en el uso del lenguaje de señas -VÍDEO
"La población sorda ha ido aumentando. Así que las posibilidades de que un agente se vea relacionándose en una intervención con una persona sorda, aumentan más", añadió.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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La agente Delia Soto Girona no podía evitar la frustración cada vez que tenía que intervenir con un matrimonio de dos personas sordas en Santurce.
Debido a las múltiples querellas de vecinos que se quejaban por el alto volumen de los aparatos electrónicos en su hogar, Soto Girona tocaba a su puerta y quería ayudarles, pero no los entendía, ni podía comunicarles directamente lo que ocurría.
Hoy, la historia es otra y la misma satisfacción que siente de poderse comunicar en lenguaje de señas con el matrimonio de Santurce la comparten otros 15 policías que hoy recibieron la certificación de un curso especializado en el lenguaje de señas para agentes de ley y orden en Bayamón.
"Fue una bendición", expresó Soto Girona sobre el curso que le permitió certificarse en lenguaje de señas. "Ahora estoy trabajando en la región de Bayamón, pero volví a donde ellos (a su casa en Santurce) para que vieran que aprendí y se emocionaron. Esto le hace falta a los policías".
Después 35 horas de clase durante cinco meses, 12 policías estatales y cuatro de la policía municipal de Bayamón se convirtieron en el primer grupo certificado en el lenguaje de señas, no solo considerado como un recurso necesario, sino "justo". De acuerdo con el alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera Cruz, en Puerto Rico hay una población de 127,000 con diferentes niveles de sordera.
"Me complace ver que la Policía se capacite en el lenguaje de señas, porque de esa manera podemos romper con lo que es la barrera de la comunicación", manifestó el procurador de las Personas con Impedimentos, Iván Díaz Carrasquillo, durante la actividad celebrada en la Biblioteca Municipal Dra. Pilar Barbosa de Bayamón.
Por su parte, el superintendente Héctor Pesquera destacó que estos oficiales ahora pueden realizar sus intervenciones de manera más efectiva, ofrecer un servicio con mayor sensibilidad y proteger mejor los derechos de los sordos, pues podrán comunicarles sus derechos.
"Queremos repetir esto en toda la Isla", comentó Pesquera, quien dijo que ya hay una iniciativa en el Colegio de Policías, que espera desarrollar con el pasar del tiempo.
A raíz del éxito que tuvo entre empleados de Bayamón un programa de adiestramiento que buscaba que al menos un trabajador en cada agencia municipal tuviera conocimiento en el lenguaje de señas, se expandió la convocatoria a la policía municipal y se invitó también a policías estatales.
El currículo fue preparado por el expolicía y profesor en la academia policiaca, José Luis Rivera Santiago, quien es pastor de la Iglesia Cristiana Para Sordos Háblame con tus Manos. A la hora de elaborar el curso, Rivera Santiago pensó en las necesidades que los policías podrían enfrentar en diferentes tipos de intervenciones.
"(El curso) va directo al hígado: cómo te digo que te pasaste una luz roja, que no llevas los cinturones, cómo te digo que eres sospechoso porque alguien te señala, cómo intervengo contigo en un (caso de) violencia doméstica o en una necesidad en la calle", explicó Rivera Santiago, al recordar que los investigadores se pueden beneficiar al poder entrevistar a un posible testigo que sea sordo en caso de necesitar la descripción de alguien o de un suceso.
"La población sorda ha ido aumentando. Así que las posibilidades de que un agente se vea relacionándose en una intervención con una persona sorda, aumentan más", añadió.
Y así se reflejó en los testimonios de varios de los oficiales que recibieron la certificación, como el caso de Soto Girona.
De igual manera, como fue el caso del policía municipal José García, los oficiales pueden usar el lenguaje de señas para manejar situaciones cotidianas. Por ejemplo, García narró que ayudó a calmar a un ciudadano que quería comprar un refresco en un centro comercial, pero se frustró porque el vendedor no lo entendía.
A su vez, el curso ayudó a los oficiales a tomar consciencia de cosas básicas como, por ejemplo, que una persona sorda no escucha la sirena de una patrulla de la Policía. Otras instancias pueden ser más complejas, como le pasó a la oficial municipal Irma Mulero. Se vio involucrada en una intervención con un hombre sordo que no escuchó un impacto de su vehículo con otro y continuó la marcha sin percatarse del accidente
"Llegué hasta su residencia, me topo con que su esposa también era sorda y el intérprete era un niño de 4 años", relató Mulero, quien hace unas semanas conoció el diagnóstico de pérdida de audición de su hijo. "Llevé a la persona hasta el (área) del incidente del choque y pude comunicarme a pesar de que solo llevaba dos días de clases".
Tras solo tomar tres clases, a la agente Margarita Torres le tocó por casualidad investigar un accidente de tránsito. Al llegar al lugar, uno de los involucrados, que era sordo, estaba ansioso porque no se podía comunicar con nadie.
"Había impactado un camión. El querellante me decía 'no sé que me está diciendo' y tuve que interpretar lo que estaba diciéndome", afirmó Torres. "La persona se emocionó porque no están acostumbrados a que uno los entienda y agradeció que uno le pudiera servir".


