En las márgenes de la Reserva Natural de la Ciénaga de las Cucharillas en la comunidad de Juana Matos, en Cataño, una zona que fue impactada severamente con la explosión de Capeco en el 2009, un grupo de voluntarios tuvo la oportunidad de unirse a los esfuerzos de conservación que lleva a cabo la organización sin fines de lucro Corredor del Yaguazo, a través de una siembra de especies de árboles nativos y, de paso, aprendieron sobre el valor de ese ecosistema.

Se trata, explicó el líder comunitario Pedro Carrión, de un proyecto de siembra a tono con la celebración del mes del planeta, donde empleados de la empresa Texaco Puerto Rico “están participando de una actividad diseñada para ellos, para que nos ayuden a llevar a cabo proyectos de reforestación en la zona”.

Minutos antes de conversar con este diario, el también líder del Corredor del Yaguazo, explicaba detalladamente a un grupo de participantes las características de varios árboles, con particular énfasis en los mangles, y su relevancia para el ecosistema de la Ciénaga de Las Cucharillas, que describió como “el humedal urbano más grande del área metropolitana”.

El líder comunitario Pedro Carrión dirigió la jornada.
El líder comunitario Pedro Carrión dirigió la jornada. (Xavier Araújo)

“Y es el humedal con mayor biodiversidad de especies en un espacio tan pequeño, 1,236 acres aproximadamente”, agregó, mencionando entre otras especies a la cobana negra, una planta en peligro de extinción, y a “la chiriría antillana, o yaguaza, como se le conoce en otras islas del Caribe”, un ave también amenazada cuyo nombre proviene de los taínos y que inspiró la organización comunitaria.

“La importancia de este humedal dentro de la zona metropolitana es que reduce y controla las inundaciones urbanas. Sabemos que Cataño está industrializado, prácticamente, en su totalidad, y en las colindancias de nuestro municipio, lo que es Bayamón, Toa Baja y Guaynabo, hay muchas industrias o muchos parques industriales, y todas esas aguas discurren hacia Cataño”, explicó.

“Cataño está seis pies por debajo del nivel del mar, la comunidad Juana Matos, y estos árboles nos ayudan al control de las inundaciones urbanas, a mejorar la calidad de aire, bajar las temperaturas, y brindan un servicio a toda esa biodiversidad que se encuentra en estos espacios”, agrego Carrión.

Sobre ese aspecto de regulación de las aguas y control de inundaciones, detalló que “los árboles tienen la capacidad de eliminar contaminantes presentes que son arrastrados por escorrentías a través de los cuerpos de agua. Cuando llueve, esa agua se acumula en estos espacios, y esto es como un riñón”.

“Ese riñón es el que procesa realmente toda esa contaminación, la absorbe y la atrapa bajo ese sedimento que queda suspendido con el agua que viene de escorrentías. Los árboles pueden atrapar esos contaminantes y eliminarlos. Pero a la misma vez, absorben tantas cantidades de agua, que la envían como vapor de agua hacia la atmósfera, y regulan y controlan esas inundaciones urbanas”, agregó el líder comunitario.

“Es como una esponja, y a la misma vez el humedal es como un riñón porque filtra todas esas impurezas que vienen de las autopistas, de las descargas por emisiones de las termoeléctricas, de los carros, el asbesto que se genera en las autopistas cuando llueve y se lavan. Todos esos materiales llegan aquí, y aquí ellos tienen la capacidad de atraparlos, absorberlos y eliminarlos”, aseveró.

Explicó que, con la siembra en particular, realizada ayer, miércoles, “estamos marcando una delineación entre la parcela B. La delineación consiste en sembrar especies para dejar un paso de servidumbre para el uso de la maquinaria, pero a la misma vez nos ayuda a tener unos controles dentro del espacio, para el control de inundaciones urbanas”.

Agregó que todos los árboles que estaban sembrando, son especies nativas, tales como “cobana negra, cayul, diferentes tipos de mangle, María, higüera de pantano. O sea, idóneas para este tipo de suelo”, muchos de los cuales cultivan en su propio vivero.

Los empleados de la empresa Texaco Puerto Rico se pusieron manos a la obra.
Los empleados de la empresa Texaco Puerto Rico se pusieron manos a la obra. (Xavier Araújo)

Agradecidos con el apoyo de la industria privada

Carrión celebró la participación de los empleados de Texaco en la iniciativa de siembra, y sostuvo que “cuando la industria se une, es un factor bien importante… porque ellos son los que nos proveen fondos para nosotros poder llevar a cabo esto”.

“Hemos visto un movimiento de compañías que nos apoyan, que están con nosotros. Y eso es bueno, porque el trabajo de nosotros, lo que se hace en la reserva, redunda en beneficio a esas compañías. Porque si nosotros nos inundamos, ellos se inundan. Y si las carreteras se inundan, ellos no pueden acarrear la mercancía con la velocidad que necesitan. Entonces, nuestro trabajo es vital para el desarrollo de todas estas industrias que se ubican en las cercanías o dentro del municipio de Cataño”, sostuvo.

“Es que el cambio climático es real, está. Y aquí el mundo se juega la vida en esto. O sea, si no se hace algo… nosotros sí sabemos que sí existe el cambio climático, porque día a día lo vemos. Las lluvias son más frecuentes, los huracanes, la pérdida de especies, el aumento (de nivel) en el océano. Todo eso lo vivimos, en carne propia. Lo estamos viendo todos los días. Pero tenemos la oportunidad de hacer algo, y estamos haciendo algo”, agregó.

El líder comunitario provechó la ocasión para hacer un llamado a esas industrias cercanas a Cataño para que les extiendan la mano, pues precisan de un vehículo “para seguir llevando a cabo los proyectos de reforestación en otras áreas, trasladar árboles, trasladar equipo, porque es bien difícil hacerlo con los pocos recursos que tenemos”.

Mientras, de manera recíproca, Charlotte Pacheco Pabón, gerente de marca y mercadeo de Texaco Puerto Rico, resaltó que mantienen una relación de más de 15 años con el Corredor del Yaguazo.

Enfatizó que “para nosotros es bien importante apoyarlo, porque es nuestro vecino de nuestros terminales aquí en Bayamón”.

“Para nosotros también, de la industria en donde estamos, es importante apoyar los temas ambientales, está dentro de nuestros pilares como compañía, ya que esto ayuda a nuestra región para mitigar las inundaciones, tanto de Bayamón, Guaynabo y Cataño. Así que estas zonas son bien importantes mantenerlas para cuando pasan estos eventos atmosféricos”, agregó.

Subrayó que la compañía hace especial hincapié en “la parte de seguridad y ambiente, porque dentro de la volatilidad de nuestro producto y de nuestros alrededores, pues es parte de fomentar a los empleados lo que es esa responsabilidad, no tan solo como corporativo sino también como persona, el poder dejar nuestro granito en nuestro planeta tierra. Porque si no lo cuidamos, a corto y largo plazo pues se afecta por diferentes cosas, no nada más por nuestra industria, por otros elementos que no controlamos en los ambientes”.

La explosión de Caribbean Petroleum Corporation en la madrugada del 23 de octubre de 2009 tuvo un impacto ambiental enorme y que conllevó una gran movilización de limpieza.

Huella imborrable

Recordó la explosión que se produjo en el 2009 en los tanques de almacenamiento de combustible, entonces bajo la compañía Capeco, y el fuego que le siguió durante varios días.

Sostuvo que, desde que su compañía matriz Puerto Rico Energy se hizo cargo de esos terminales, ha considerado “importante estar de mano a mano conectados con los líderes comunitarios, porque alrededor de nosotros vive gente, son comunidades. Y entonces, después de esa experiencia que pasaron, traumática, pues nosotros siempre hemos tratado de tener un vínculo con la comunidad”.

Todos dijeron presente en el esfuerzo de reforestación.
Todos dijeron presente en el esfuerzo de reforestación. (Xavier Araújo)

“Aparte de trabajar lo que es la parte ambiental con el Corredor del Yaguazo, que Pedro Carrión es el experto y líder, y tenemos una alianza, no tan solo con lo que es privado, que vendríamos siendo nosotros, sino también ellos trabajan de la mano con la Universidad de Puerto Rico, con estudiantes, para educarlos e investigar la zona. Y realmente es bien interesante cómo tres sectores, lo que es corporativo privado, lo que es el ente público, más lo que es la organización sin fines de lucro, se unen para esta causa”, agregó.

Sostuvo que confía en que, al menos por el futuro previsible, esa alianza es mantenga y continúe rindiendo frutos.

“Y lo interesante de esto es que, lo que aportamos acá en casa a nivel corporativo, pues ellos van y se traduce en sus hogares a nivel personal, porque en su familia, sus hijos, van y cuentan lo que hicieron acá en la oficina, y entonces también promueven eso en su hogar, y pues es un efecto dominó que al final estamos cimentando”, celebró.

Conoce más del Corredor del Yaguazo

  • Es una entidad comunitaria, sin fines de lucro, que por 45 años se ha dedicado a proteger y conservar la Reserva Natural de la Ciénaga de las Cucharillas, en Cataño.
  • Entre otras labores, llevan a cabo limpiezas, siembra y reforestación.
  • Además de proteger el ambiente, realiza una labor educativa que impacta a niños, jóvenes de escuelas públicas y privadas, así como a estudiantes universitarios, de Puerto Rico y otras partes del mundo. Cada semana reciben a unos 200 estudiantes en promedio.
  • Su equipo incluye a representantes de diversos sectores, entre ellos maestros, estudiantes, líderes y residentes de las comunidades de Cataño, empresas, comercios, instituciones gubernamentales y privadas, así como profesionales, científicos y educadores ambientales.