El Instituto de Ciencias Forenses (ICF) ha continuado fortaleciendo los servicios que ofrece a la ciudadanía y otras agencias de ley y orden, y así lo refleja el balance de gestiones realizadas durante el 2025 que anunció la institución.

Durante la presentación, la doctora María Conte Miller, directora del ICF, resaltó en particular los avances en las áreas operacionales de Protocolo de Consultas Hospitalarias, Unidad de Identificación Humana y Centro de Inteligencia Criminal de Armas de Fuego de Puerto Rico (CGIC-PR), que describió como los “proyectos que han sido los más distintivos de la gestión nuestra en este segundo término administrativo”. Asimismo, dejó saber algunos de los proyectos que tiene en la mira para el futuro la institución.

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Protocolo de Consultas Hospitalarias

La doctora Conte Miller recordó que hace algunos años “el Instituto estaba cargado de casos que no le correspondía atender, y gran parte de esos casos eran referidos por una serie de circunstancias desde los hospitales al Instituto”. En promedio, indicó, recibían unos 6,000 casos al año desde los hospitales.

Para atender esa situación, “iniciamos este proyecto con los hospitales, establecimos unos protocolos, una comunicación estrecha con ellos, y consiste, básicamente, en que ellos nos consultan si un caso que ha fallecido allí entienden que debe venir o no aquí al Instituto”.

Esa consulta se hace de manera rápida y “eso ha permitido reducir el número de casos como en más o menos 500 de los que usualmente recibíamos (cada año)”. Esa disminución, agregó, “tiene un efecto exponencial en la reducción del número de horas en que podemos entregar el caso a sus familiares”.

Además, “incide también en los parámetros de acreditación, porque cada patólogo tiene que tener un número de casos y no puede sobrepasar cierta cantidad para atender”, para poder cumplir con los requisitos de acreditación.

Entre enero de 2023 y enero de 2026, el ICF atendió 5,864 consultas hospitalarias. De ese total, 52.7% correspondieron a casos médico legales.

En el 2025, el ICF atendió 1,931 consultas hospitalarias, una carga operacional consistente con años previos. De esas, 944 (48,8%), fueron correctamente clasificadas como médico legales, reflejando una mejoría en la identificación temprana de casos, mayor precisión en la activación del protocolo y fortalecimiento del trabajo colaborativo entre hospitales y el ICF.

Del 1 al 30 de enero de este año, el ICF atendió 177 consultas hospitalarias, de las cuales 103 fueron casos médico legales confirmados, “evidenciando una respuesta ágil, oportuna y alineada con el rigor técnico y el debido proceso”.

Unidad de Identificación Humana

La Unidad se creó en 2024, “con el propósito de poder identificar a todos estos casos que llegan como John y Jane Doe al ICF”, explicó Meisshialette Ortiz Quiñones, directora de la Sección de Antropología Forense.

Antes de su creación, se quedaban sin identificar alrededor de 200 a 300 personas al año.

En 2024, llegaron 411 de estos casos John y Jane Doe, y lograron identificar 392, o el 95% de los casos. Para 2025, lograron identificar el 96% de los casos, o 352 de los 365 casos que llegaron al ICF.

Además, aprovechando la ayuda del programa de rotaciones de estudiantes de antropología forense, han ido trabajando casos que estaban pendientes de años precedentes al 2023, incluyendo algunos tan antiguos que databan de la década del 1990.

La experta detalló que, además del ADN, están usando otros métodos como radiografías, implantes ortopédicos, marcapasos, odontología forense, y las huellas dactilares. Resaltó que han establecido un procedimiento en coordinación con el FBI para la identificación de casos que llegan carbonizados o quemados, para identificarlos mediante huellas dactilares.

Indicó que, gracias a un acuerdo colaborativo con la Policía están logrando llegar a las residencias de personas que por diversas razones no pueden llegar al ICF, “para poder hacer un proceso de identificación más certero”.

Meisshialette Ortiz Quiñones, antropóloga forense
Meisshialette Ortiz Quiñones, antropóloga forense (Carlos Rivera Giusti)

Conte Miller resaltó que los resultados logrados con este programa han sido posibles gracias a la inversión en equipo, materiales, reactivos, así como en el grupo de profesionales que hacen este trabajo especializado.

“El proyecto de la Unidad de Identificación Humana ha permitido identificar casos de muchos años atrás, de familiares que temían que sus seres queridos estaban desaparecidos, y le hemos dado por lo menos la certeza de saber qué pasó con ese familiar”, comentó la directora del ICF.

Centro de Inteligencia Criminal de Armas de Fuego de Puerto Rico

Julia Hérnandez, directora del Laboratorio de Criminalística, explicó que esta es una iniciativa interagencial e interjurisdiccional, de la que participan “todas las organizaciones de ley y orden estatales y federales”, bajo el liderato del ICF.

Como parte del programa, adiestraron técnicos de la Policía en el laboratorio del ICF, “para realizar pruebas de funcionamiento y armas que no necesariamente necesitaban entrar para análisis al laboratorio”, logrando entregar resultados a la fiscalía “de una manera más rápida”. Además, ese grupo especializado también fue adiestrado para certificar las armas en automático.

Calificó el trabajo de ese grupo como “bien eficiente”, pues llevan cuenta de las armas que analizan y “el número de pistas que generan con toda esa información”. Explicó que las pistas son “aquellas coincidencias de esos disparos de prueba con evidencias que han sido recuperadas y ocupadas por las agencias de ley y orden”, y que una vez se detectan se comparten a todas las agencias para propósitos de investigación.

Otra iniciativa es el trabajo de los cinco técnicos de NIBIN (Red Nacional Integrada de Información Balística), que hacen “el cernimiento de todos los casquillos ocupados en escenas” por la Policía, que han logrado identificar armas de fuego relacionadas con incidentes criminales.

En 2025, los técnicos de NIBIN lograron entrar a la base de datos la mayoría de los casquillos ocupados “en menos de 48 horas”. Los técnicos hicieron 234 cernimientos, evaluando 8,816 “piezas (de evidencia) o casquillos” e identificaron 474 armas de fuego vinculadas a incidentes criminales.

“Lo importante de esto es que esa información está disponible y empieza a compararse y en caso de que hayan pistas, las pistas también se entregan en 24 a 48 horas a todas las agencias concernientes”, sostuvo Hernández.

Para 2025, los equipos de trabajo de CGIC evaluaron 2,864 armas de fuego, realizaron 2,9556 disparos de prueba, y generaron 351 pistas investigativas.

“Hace dos años era 0. Así que, de 0 a 351 pistas compartidas en menos de 48 horas con las autoridades locales y federales. Son números que representan una mejoría histórica para nuestra jurisdicción”, resaltó la experta.

Conte Miller resaltó que “la Policía utiliza esta información para sacar armas de fuego ilegales de circulación, partiendo de la premisa de que con una misma arma se comenten varios crímenes. Así que si sacamos las herramientas de trabajo que ellos tienen en el bajo mundo para cometer sus delitos, pues entendemos que de esa manera se está atacando efectivamente la actividad delictiva que se comete con armas de fuego”.

Subrayó que esto se está haciendo ahora gracias a unos fondos federales, “una propuesta que conseguimos, del Departamento de Justicia, de $700,000, y eso nos ha permitido contratar el personal técnico necesario para que haga los cernimientos”, así como a la colaboración interagencial con la Policía, que “tiene destacados aquí cinco policías técnicos que han hecho un trabajo maravilloso”. Agregó que también hay un asunto de estrategia en el uso de los recursos humanos, pues ahora el personal pericial balístico puede concentrarse en el trabajo de comparaciones microscópicas de los casquillos, mientras los técnicos hacen el trabajo de cernimiento.

Por otro lado, Conte Miller resaltó “otro proyecto que viene también de la división de patología y es clave para el futuro de la patología forense en Puerto Rico y que el Instituto continúe operacional a pesar de los cambios generacionales, y es el entrenamiento de patólogos”.

Indicó que ya entrenaron el primer patólogo, están en el proceso de entrenar el segundo, y tienen un candidato para empezar el 1 de julio de este año y otro para el próximo año. Sostuvo que le ofrecen trabajo de manera adelantada, “para lograr que se comprometan con la agencia”. Eso se añade a las modificaciones salariales que consiguieron para los especialistas del Instituto, que contribuyen a “un ambiente laboral científico retante y académico”.

También han recibido 20 residente del programa de patología general del Centro Médico, “que han rotado un mes por nuestras instituciones”, así como 15 “shadows” que también han rotado por el ICF.

“Fuimos de cero a estos números. Aquí no había lamentablemente actividad académica por la situación que se atravesó. Ya es cosa del pasado. Pero eso garantiza que va a haber continuidad en el ofrecimiento de servicios a los familiares de las víctimas y al sistema de justicia”, aseguró.

Además de hablar de los avances en esas áreas operacionales, la doctora Conte Miller también adelantó varios de los proyectos en los que estarán enfocando esfuerzos durante este 2026. Enumeró que están “próximos a inaugurar un laboratorio de antropología forense; tenemos una coordinación de campaña de personas desaparecidas; vamos a ampliar a CGIC a nuevas áreas geográficas, pues no cubrimos toda la Isla todavía; y estamos validando un microscopio de tres dimensiones en el laboratorio de balística, que va a hacer el trabajo de ellos menos dependiente de la pericia humana”.