Clima que asusta

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 17 años.
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Mientras en Copenhague, Dinamarca, se celebra la Conferencia Anual de Cambio Climático de las Naciones Unidas, Puerto Rico parece estar cada vez más aislado de los países donde ya se han comenzado a tomar acciones para contrarrestar el fenómeno. Parecería que aquí el Gobierno entiende que el cambio climático no llegará, opinaron dos científicos.
En Puerto Rico, tres especies de coquí, el martillito, el caoba y el melodioso se encuentran amenazados a tal punto que el profesor Rafael Joglar, experto en anfibios, ha decidido comenzar a criarlos en cautiverio, idea que no se contemplaba hace cinco años.
Tanto los anfibios en la tierra como los corales en el océano son los mejores indicadores de que la temperatura global está aumentando. En el mar, los corales están perdiendo su color vertiginosamente y se están blanqueando. Con el blanqueamiento y la posterior mortandad no sólo afectan las poblaciones de peces y organismos para los que le sirven de hábitat sino que también se impacta el turismo, ya que no hay lugares donde hacer deportes como el snorkeling.
Pero estas ideas parecen muy lejanas para el Gobierno de la Isla, dijeron Joglar y el director del programa Sea Grant, en Mayagüez, el profesor Ruperto Chaparro.
“No habla muy bien de nosotros como país no tener representación en Copenhague. Aquí no se toma en serio el fenómeno del cambio climático y eso es un pecado mortal”, dijo Joglar.
Chaparro señaló iniciativas mundiales dirigidas a enfrentar con éxito los retos que representan para los gobiernos el cambio climático.
Por ejemplo, en países costeros se están construyendo casas en zancos y más lejos del mar. En Holanda se aumentaron los tamaños de los diques. En Inglaterra se están subiendo los bordes a la canalización del río Tames.
“Pero, ¿qué se está haciendo en Puerto Rico? Nada. Nuestra existencia está en peligro y eso no parece ser importante”, lamentó Chaparro.
En el año 2007, la clase científica del país se reunió por dos días en un hotel de la capital para delinear un plan estratégico para que Puerto Rico pudiera enfrentar el cambio climático. La primera sugerencia fue la creación de la Comisión de Asuntos Energéticos para la Mitigación y Adaptación al Cambio Climático y Calentamiento Global. Se recomendó delinear la zona marítimo terrestre de una vez y por todas. Se aconsejó la protección del 25 por ciento del territorio en diez años y al restante 75 por ciento aplicarle principios de conservación.
Desafortunadamente, las recomendaciones han caído en oídos sordos, lamentaron.

