Son niños alegres, bastante extrovertidos y les encanta jugar. Si no hubiera sido por la divulgación de un vídeo que filmaron y que retrata la violencia que conocen, hoy nadie sabría quiénes son, dónde están ni qué necesitan.

Ahora estos chicos del residencial ponceño Arístides Chavier se sienten famosos y no dudan en dar cara para reclamar el amparo de quienes se supone no los abandonaran nunca.

Contentos como son y después de escuchar cómo funciona Primera Hora, los jovencitos conversaron sobre el giro que han dado sus vidas después de la controversia generada por el vídeo que protagonizaron.

“Éramos niños olvidados”, asegura a la soltá Josué Nael Pérez, un vivaracho adolescente de 13 años que quiere ser actor y quien cuando único sabía del Departamento de la Familia era cuando “pasaban a llevarse la gente”.

Por eso, cuando en un reportaje televisivo escucharon que podían ser removidos, el miedo que tenían guardado en la gaveta se les escapó.

“Cuando dijeron 'los padres tienen derecho a perder la custodia de sus hijos', ¡que qué! Eso fue como en los muñequitos, cambié a blanco”, expresó Josué Nael. “Es cuando tú te quedas en casa de otro familiar que no es tu pai ni tu mai y te sientes raro, imagínate que estés con otra familia”.

“Yo me escapo”, manifestó Miguel Colón, otro de los participantes del vídeo La traición de Chavier.

Felícita Fagot, abuela de Josué Nael, confirmó que el grupo de jovencitos empezó a padecer de dolores de cabeza cuando se rumoraba que serían removidos. “No podían dormir, por las noches ellos se pasaban llorando”, aseguró.

Son unidos y se ríen mucho. Se hacen burlas y les encantan las actividades en las que pueden cantar y bailar. Alguna que otra vez tienen sus peleítas, pero no se guardan rencor.

La mayoría quiere hacer carrera en la música y en la actuación y dramatizaron la escena de la agresión para demostrar que había sido un fake.

Y así fue. Nicky Cosme, de 13 años, levantó la mano derecha y, antes de que los dedos llegaran al rostro, Josué Nael ya había volteado la cara. Esa coordinación, según contaron, la aprendieron en la película de Daddy Yankee.

Pero no quieren dejar el aprendizaje ahí. La actuación y el canto les tientan y quisieran tener los recursos disponibles para desarrollarlo.

“Ellos necesitan que les lleven personas que los enseñen a cantar, y también, hablando claro, necesitan una persona que los enseñe a cómo comportarse, a cómo dialogar”, observó José A. Pérez, padre de Josué Nael.

Aunque con la notoriedad cobrada tras el vídeo ahora reciben más visitas de políticos, Javier Donate, presidente de Home Made Videos y quien les ofreció un taller de filmación, lamenta que en otros residenciales públicos no se tengan las mismas oportunidades.

“¿Qué pasa con los miles y miles de niños de otros residenciales que no tienen la misma atención?”, se preguntó uno de los muchos “tíos” que han surgido para los chicos de Arístides Chavier.

Para Cindy Stalker, quien junto con Donate dirige Nueva Generación, no cree que los niños del vídeo sean diferentes a otros grupos de niños.

“Es un grupo de niños y jovencitos que se reunieron para jugar como usualmente juegan. Lo que se le añadió a este asunto fue que ellos tenían una cámara y lo filmaron. Ellos necesitan, como todos los niños, orientación y guía”, observó Stalker.

Como ella, Fagot confía en que “esto no se quede aquí”. “Nuestra gente está viva. No está muerta. No queremos más niños olvidados”.

“¿Qué tienen que hacer? ¿To el mundo un vídeo pa que los atiendan?”, finalizó Josué Nael.