Guánica. Más de una semana después del paso del huracán María, los pescadores que suplen a la pescadería del malecón están listos para tirarse al mar, pero no hay clientes para comprarles.

De hecho, tienen cinco congeladores llenos de la pesca que capturaron antes del temporal, la cual todavía no han podido vender y que, antes de perderse, tendrán que regalar.

(michelle.estrada@gfrmedia.com)
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“Ante la ausencia de energía eléctrica, tenemos cinco congeladores llenos que están por perderse. En la pescadería de Playa Santa tuvieron que regalar porque la planta eléctrica se descompuso. Aquí estamos más o menos en las de tomar esa determinación”, indicó este miércoles el pescador José Angel Chacón Soto, de 55 años.

Una pequeña planta eléctrica ha mantenido encendidos los congeladores, pero no da abasto. El cargamento incluye loro, sierra, dorado, colirrubia, pargo y jueyes dormidos. Chacón Soto estimó que tendrían pérdidas de $5 mil a $6 mil.

María no causó daños al malecón, excepto por una embarcación que se hundió. Sin embargo, la crisis que vive Guánica y el resto del país por la falta de los servicios básicos les ha dejado sin clientes.

“Por experiencia de toda la vida, sabemos que después del temporal el mar vuelve a tranquilizarse y la pesca tiende a ponerse abundante. Ahora mismo si quisiéramos podríamos ir a pescar, el único inconveniente que tenemos es a quién le vamos a vender. Y eso puede durar dos o tres meses”, planteó Chacón Soto.

En esta pescadería se vende lo capturado por casi una veintena de pescadores. Su situación se agrava, de manera indefinida, luego de un verano con ventas flojas, dijo el pescador.

“Esta incertidumbre nos ha afectado emocionalmente. Los que viven enteramente de la pesca no saben cuándo volverán a trabajar”, expresó Chacón Soto, que el miércoles por la tarde compartía con sus colegas en las inmediaciones de la pescadería, entre conversaciones y juego de dominó, en espera de generar algún ingreso.

Se pierden las cosechas

El huracán María arrasó con las fincas ubicadas a ambos lados de la carretera PR-116, donde había siembras de papaya, guineos y plátanos. 

Asimismo, acabó con los famosos girasoles que tantas paradas fotográficas provocaron entre turistas locales e internacionales.

En la PR-116 también se doblaron varios postes, pero no se observó la devastación de otros municipios sureños. Durante el huracán, además, se inundó la barriada Esperanza, que es la más cercana al malecón.