Con la Isla en el corazón
Varios boricuas cuentan cómo celebran las festividades lejos de la patria que los vio nacer.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 14 años.
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Fuera del terruño no es igual, pero los puertorriqueños y puertorriqueñas alrededor del mundo se las ingenian para celebrar las fiestas navideñas casi con el mismo sabor que los que viven en la Isla.
Motivos de estudio, trabajo o estilo de vida los han llevado a residir en otros países, mas el espíritu festivo de esta época sobrepasa cualquier barrera física y los acerca, con un poco de esfuerzo e imaginación, a disfrutar como en cualquier rincón de Puerto Rico.
Sus segundas Navidades fuera de Puerto Rico, desde que entró a la Fuerza Aérea del Ejército de Estados Unidos en el 2008, serán este año en Las Vegas, Nevada. Contrario al 2009, cuando se quedó en casa junto con su housemate por no tener con quién celebrar las fiestas, el ponceño festejará esta vez con un grupo de amigos al que considera su familia extendida.
“En Acción de Gracias nos juntamos un grupo de amigos, cinco matrimonios y yo, e hicimos comida”, recordó el joven de 24 años, que celebró un intercambio de regalos en Navidad junto a quienes considera su nueva familia.
Esas amistades incluyen cubanos, mexicanos, panameños y boricuas, quienes degustaron pernil asado, arroz con gandules, coquito y flan, entre otras delicias.
Su madre, su padrastro, su hermano y su novia están aquí, y eso es lo que extraña particularmente este mes.
Este matrimonio se mudó a Chicago el pasado año en búsqueda de un cambio de ambiente y, a pesar de que esta es su segunda Navidad en Illinois, esta vez celebran ya habiendo internalizado que ese es su lugar de residencia.
Estas fiestas serán especiales porque la madre de Rivera viajará para acompañarlos. Más allá de esperar con ansias los típicos pasteles, morcillas o los sazonadores favoritos, Rivera lo que desea que su progenitora le lleve es café “porque el de acá es muy aguado”.
La pareja, que manifestó que lo que más extrañará es “el calor de la gente, la alegría en las fiestas y la música”, cenó arroz con gandules y pernil al caldero en Nochebuena. También echan de menos las misas de aguinaldo.
Para ir ambientándose, decoraron su casa con adornos que llevaron desde Puerto Rico y, de vez en cuando, se dan una copita del coquito que prepararon para ellos y para agasajar a sus vecinos y amigos.
“Siempre tratamos de hacer coquito porque aunque acá se prepara el eggnog, y a la gente le encanta, para nosotros no es nada parecido. La gente de acá tiene un paladar bien extraño”, señaló Rivera.
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Esta es la cuarta Navidad residiendo en Orlando, Florida, pero hasta ahora es la única que se ha disfrutado.
“Es la primera vez que hacemos cosas más puertorriqueñas”, señaló Soto al recordar el festín navideño que preparó el Día de Acción de Gracias para un grupo de 15 personas entre los que se hallaban familiares y amistades boricuas.
Para la ocasión, y después de adornar su residencia con las típicas decoraciones navideñas, Soto confeccionó arroz con gandules, pavo relleno de mofongo, ensalada de papas, ensalada de coditos y coquito de varios sabores.
“Creo que no había comido algo tan puertorriqueño en mucho tiempo”, comentó la joven de 25 años.
Sobre el Día de Reyes, sostuvo que no quiere aventurarse a hacer planes porque, como esa no es una fecha que se celebra en Estados Unidos, es posible que tenga que trabajar.
¿Lo que más extrañará? “Mi familia, el no poder estar con ellos, el hecho de tener que pasarlo en un hotel por no poder estar con ellos para sentir que es Navidad”, afirmó con un dejo de nostalgia.

Esta Navidad no fue muy distinta a las últimas que ha pasado la sargento de la unidad de aviación del Ejército estadounidense.
Y es que la barranquiteña de 31 años no solo estaba lejos de su hogar, sino que está trabajando en una base militar en Afganistán, donde no hay un solo toque decorativo que les recuerde a los soldados boricuas que una fecha importante se celebra en su terruño.
Para no extrañar demasiado el ambiente de fiesta tan peculiar de Borinquen, la soldado ha optado por bloquear los recuerdos de la Navidad boricua.
“Si no pienso (en eso), no me molesta. Como estamos con tanto trabajo, ni siquiera piensas en eso. Si te pones a pensar en eso, tú sabes que uno se pone triste”, declaró Flores.

Estudió en Connecticut y se quedó. Lleva casi cinco años viviendo en Ledyard, en el condado de New London, y por ahora no piensa volver a Puerto Rico.
Su compañera Jessica, que estudia en la Isla, no podrá viajar a verlo ni él tampoco a ella, por lo que estas fiestas navideñas las pasará solo, aunque con un buen arsenal de delicias culinarias típicas.
“Voy a poner música de aguinaldo, ya tengo el coquito ready, que yo mismo lo preparé, y mami me envió pasteles”, contó quien se desempeña como consejero de relaciones de familia de un tribunal.
Las visitas que Edwin solía hacer a sus familiares y amigos se aplazarán hasta después del Día de Reyes, pues en algún momento de enero viajará a Puerto Rico.
Karol Marrero,ama de casa
Como una boricua fiebrúa,la esposa de un empleado puertorriqueño de la Embajada de Estados Unidos en República Dominicana llevó la Navidad a su hogar desde mediados de noviembre.
Y es que como en el 2011 ella y su esposo se encontraban hospedados en un hotel y no pudieron decorar como la ocasión merece, este año Marrero decidió “botarse”.
“La gente me miraba con esa cara de loca”, expresó riendo.
A pesar de que ella y su esposo, Juan Figueroa, viajarán a la Isla el 27 de diciembre, el Día de Navidad lo pasarán solos en Santo Domingo debido a que la mayoría de sus paisanos en la vecina isla ya han comenzado a viajar a sus lugares de residencia en Estados Unidos y Puerto Rico por motivo de las fiestas.
“Acá lo que se acostumbra es hacer muchos ‘get together’ en las casas con los amigos, familiares y compañeros de trabajo boricuas, americanos (estadounidenses) y dominicanos, pero las hacemos antes del Día de Navidad porque, para esa fecha, ya todos se han ido. Mezclamos todas las tradiciones”, expresó Marrero.
La mujer contó, por ejemplo, que recientemente hicieron una fiesta y que prepararon “la comida que les gusta a los boricuas,cosas al carbón, arroz con gandules, coquito…”.
Dijo que con temas viejos de Willie Colón y los navideños de la Estrellas de la Fania, así como las canciones grabadas en los diversos especiales de Navidad del Banco Popular,consiguieron un poco obtener el ambiente de fiesta típico de Puerto Rico.

