El dolor es su eterna compañía, de día y de noche.

Daniel A. Vázquez Muñoz tiene 32 años y desde octubre de 2017 batalla contra una cirrosis hepática criptogénica.

Su sueño es ver crecer a sus dos hijos: Yanelli de 6 años y Deixel de 3.

Fue luego del huracán María que el vecino de Bayamón recibió el diagnóstico de una condición crónica que provoca que el hígado no funcione adecuadamente debido a la acumulación de tejido fibroso.

En su caso se desconoce el origen del padecimiento.

El hombre -que era repostero- físicamente parece que está sobrepeso, pero la realidad es que la condición hace que acumule líquido en el abdomen provocándole “un dolor crónico e intenso”.

Confiesa que en ocasiones “mi hijo Deixel me pregunta si la barriga me va a explotar” y la nena Yanelli también le cuestiona “cuándo me van a operar”.

La alternativa para tratar la condición del joven es un trasplante de hígado.

En diciembre de 2017, el paciente del plan de salud del gobierno fue referido al Centro de Trasplante del Hospital Auxilio Mutuo en San Juan. Sin embargo, aún no está ni en lista de espera para el trasplante.

(Suministrada)
(Suministrada)

“El dolor es insoportable. Yo quisiera tirarme al piso, jugar con los nenes; probablemente no pueda hacer nada de eso. Lo más es sentarme un ratito en el mueble para estar con ellos, pero es bien difícil y bien fuerte para mí”, confesó.

Dainexa Navarro, esposa de Daniel, estudia enfermería y trabaja en el National University College en Bayamón. Lleva económicamente el hogar, pero lo que genera no es suficiente ya que “apenas alcanza para los gastos básicos”, mencionó.

Daniel añade que “mi condición me incapacita. Dentro de mis metas como candidato a un trasplante, una de las principales es seguir una dieta baja en sodio para evitar la acumulación de ascitis, por lo que se debe invertir en productos adecuados para la condición”.

Constantemente es sometido al “vaciado de la ascitis (líquido que se acumula en el abdomen) y que provoca una inmensa presión contra otros órganos vitales y no me permite avanzar de manera adecuada”.

También la familia incurre en gastos de estacionamiento en las citas para realizarle estudios y procedimientos que son requisitos para la intervención.

Ya Daniel no guía y cuando lo hacía -hasta hace poco- la barriga le tropezaba con el guía ya que tienen un auto pequeño.

Actualmente el joven -que ya casi no puede caminar- no está bajo la cubierta catastrófica de la reforma porque aún no está operado. Sí tiene una cubierta especial que cubre visitas al especialista y algún procedimiento relacionado a la condición.

“El proceso es extenso y agotador. Como paciente de la reforma se deben tramitar varios referidos y pre-autorizaciones. El plan médico cubre la operación (de trasplante) pero los costos de hospitalización, anestesiólogo entre otros, no son cubiertos”, explicó.

Además, luego del trasplante debe utilizar -de por vida- varios medicamentos inmunosupresores para evitar el rechazo del hígado.

El vecino de Bayamón alertó que el Programa de Trasplante también le solicita tener un fondo económico.

Por eso, la familia urge a la ciudadanía a cooperar con cualquier aportación, sin importar la cantidad, ya que también necesitarán dinero si tienen que trasladarlo a Estados Unidos para tener un mejor tratamiento.

Si quiere ayudar puede hacerlo a través de ATH MOVIL 787-515-0051; por Paypal: [email protected] o a la cuenta del Banco Popular #361455774.