Muchos de los centros industriales que se edificaron en los municipios para promover el desarrollo económico han quedado en abandono, convirtiéndose prácticamente en estorbos públicos y en un dolor de cabeza para los alcaldes. 

Los pueblos que más edificaciones o terrenos desocupado poseen son Vega Baja, Aguadilla, Humacao, Luquillo, Ponce, San Germán, Yabucoa, Cabo Rojo y Aguada, según el catálogo de propiedades de la Compañía de Fomento Industrial del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC). En total, cada uno de estos pueblos tienen entre 19 a 11 edificios o terrenos sin ningún uso.

El secretario Manuel Laboy Rivera añadió a Arroyo como otro de los pueblos que “el mercado descartó”. Este pueblo tiene una cantidad menor de edificios desocupados que los mencionados. 

La situación mantiene a los alcaldes enfadados con el gobierno, principalmente por la necesidad de empleo que tienen sus ciudadanos y los problemas de seguridad que representan estos edificios desocupados. 

Entre las principales quejas expuestas por varios ejecutivos municipales entrevistados es que, si consiguen algunas personas interesadas en invertir, no encuentran respuesta del DDEC para impulsar el desarrollo de la empresa, o que en algunos casos los inversionistas son referidos por la agencia a otros pueblos. 

“En los pasados seis años que yo he estado al frente del municipio de Cabo Rojo he hecho muchos acercamientos y no he podido lograr nada. Y mientras tanto, los edificios siguen allí, siguen dañándose. Es un problema de seguridad, porque hay que darle vigilancia y en caso de incendio, hay que trabajar con eso, cuando aquí hay una necesidad de los pequeños y medianos comerciantes para que su negocio pueda crecer en estos espacios industriales”, afirmó el alcalde caborrojeño Roberto Ramírez Kurtz. 

El alcalde de Arroyo, Eric Bachier Román, fue más lejos al exponer que cuando intenta hacer algún trámite para que alguna empresa o comercio se establezca allí, la contestación que recibe es que “la nave”, como se les llama a estos edificios industriales, están “opcionadas. Pero ha pasado mucho tiempo y no se ve nada”. 

Manifestó que le preocupa que el secretario Laboy Rivera exponga que Arroyo es uno de los pueblos que “el mercado descartó”, ya que le interesa que su pueblo se reconozca por su atractivo en fomento industrial. 

“Si dice que no somos un atractivo, no nos está ayudando a que la gente se fije en nuestro pueblo”, expuso. 

Arroyo tiene siete edificios industriales, de los cuales dos están supuestamente ocupados sin contrato y uno está reservado para renta, según el inventario del DDEC. 

El alcalde que tiene la mayor cantidad de naves “en abandono” es el de Vega Baja, Marcos Cruz Molina. Allí hay una ciudad industrial con 19 edificios desocupados, de los cuales supuestamente cinco están reservados para la venta o para ser rentados. 

“Se enfocaron en el área de San Juan y no miran a otros pueblos”, soltó Cruz Molina, al denunciar que muchas de las propiedades quedaron vacías tras el fin de la Sección 936, a finales del siglo pasado, y ninguna administración gubernamental ha puesto como prioridad el que sean ocupadas. 

El ejecutivo municipal también denunció que para las empresas que quisieran establecerse en Vega Baja le sería muy oneroso poner en condiciones los edificios. Explicó que los pillos han cargado con tuberías y cables eléctricos, así como que el deterioro es tal que es mejor “implosionarlos”.

“Todas las personas que pasan por ahí piensan que la administración municipal no ha hecho nada, cuando eso es del gobierno”, denunció Cruz Molina, al aceptar que hay varias compañías que sí ocupan otras propiedades del DDEC. Entre estas están Matosantos y Every Dinner.

Pero Vega Baja no es el único que sufre de este abandono. Luquillo, por ejemplo, tiene 16 “naves perdidas”, según comentó el alcalde Jesús Márquez Rodríguez. 

“Nos preocupa a todos en el municipio de Luquillo, no solo a la administración, sino a la ciudadanía. Esa es una de las zonas industriales más estratégicas que hay en la Isla entera. Es irrazonable que esas fábricas estén sin ser utilizadas. Nada más hay que pensar que ese parque industrial queda a media hora del Aeropuerto (Internacional Luis Muñoz Marín), en el centro del área este y aledaño a la carretera PR-3”, afirmó. 

Explicó que los empresarios que han mostrado interés por establecerse en el municipio se han quejado porque las propuestas que les hace el DDEC supuestamente son onerosas. 

“Lo que sí estoy evaluando es de ponerles el letrero de estorbo público, porque constituyen un estorbo público ahora mismo. El deterioro de esas naves, el abandono es tal que es uno de los impedimentos que tienen las personas que muestran interés”, sostuvo Márquez Rodríguez. 

Explicó que aún no ha catalogado el parque industrial como un estorbo público, porque tendría que tener dinero para expropiar al DDEC. Además, dijo que su interés no es que los edificios se queden sin uso, es que establezcan empresas. 

Como alternativa para lograr que las naves sean ocupadas por empresas locales o internacionales, el alcalde de San Germán, Isidro Negrón, expuso que el DDEC puede entablar acuerdos con los municipios para que se les den más incentivos. 

San Germán tiene 16 edificios vacantes, dos de los cuales Negrón alude a que están contaminados. 

El alcalde adelantó que hay varias personas interesadas en arrendar algunas de estas naves para establecer desde gimnasios hasta manufacturas. Sin embargo, nada se ha concretado.

Pero no todos los pueblos están en las mismas condiciones precarias que los mencionados. Lajas es uno de esos municipios que tiene todas las edificaciones del DDEC ocupadas. 

El alcalde Marcos “Turín” Irizarry señaló que el éxito que han tenido las empresas locales Carolina International, de Doris Tirado, por los pasados 48 años y de MM Manufactory, de María Meléndez, en casi 30 años, es lo que ha ayudado al pueblo a tener ocupada toda la zona industrial. 

 “Gracias a ellas ha habido un aumento tan grande… Son unas personas que han enseñado y han motivado para que yo pueda tener el centro industrial totalmente abierto”, aceptó. 

Dijo que en la única nave que estaba desocupada se creó una Cooperativa de Agricultores, que con la ayuda del municipio, abrirá próximamente. Allí se empacará carne de cordero y frutas, así como se hará sofrito, queso y mantequilla. 

“Esa la conseguí prácticamente yo con la ayuda de los agricultores. Vamos ahora a llevarla al mercado”, indicó Irizarry. 

A otros alcaldes que tienen sus centros industriales vacíos, el alcalde de Lajas les recomendó impulsar cualquier tipo de actividad comercial. “No necesariamente tienen que ser farmacéuticas ni compañías caras que dejen mucho dinero, hay que buscar alternativas prácticas. Hay que reinventarse”, concluyó.