El sonido de los fuegos artificiales se mezclaba con el conteo para el nuevo año que provenía de una emisora radial. La madre sentía un dolor agudo e intenso, que se centraba en su espalda, entre otras partes del cuerpo, mientras las manos del doctor aguardaban por la cabeza de un infante que estaba a punto de coronar.

Mientras aumentaban los estruendos de las celebraciones se agudizaba la agonía, pero al reloj marcar las 12:00 a.m., la criatura comenzó su salida del vientre. El alumbramiento rápidamente se presentó por los medios como una señal esperanzadora en medio de la devastación social en el país.

Celinés Lebrón Ortiz, de 30 años de edad, dio a luz a su tercer hijo, Delianis Betzabeth Martín, una bebita que midió 19 pulgadas y media y pesó seis libras con cuatro onzas. Ayer la madre sujetaba con delicadeza a la criatura mientras sus ojitos reflejaban la luz artificial del Hospital Menonita de Caguas, donde se dio el alumbramiento.

Con el nuevo nacimiento, Celinés tiene tres hijos. El progenitor de la criatura se encontraba fuera de Puerto Rico durante el parto, pero muchos de los familiares políticos de la mujer habían acudido al hospital para mostrar su apoyo, solidaridad y amor a la niña. Los otros dos hijos de la madre son de 11 y ocho años de edad.

“Me puse muy nerviosa después de ocho años de haber tenido mi último hijo. Fue más doloroso y tardé más tiempo. Sentía que se me iba a partir la espalda”, indicó la madre. “Decía: ‘Dios, que no tiren más’ (fuegos artificiales en las comunidades cercanas a la instalación médica). ¡Qué dolor!”, exclamó la mujer.

 

La cagüeña reconoció que tendrá que enfrentar muchos retos y obstáculos para poder criar a sus tres hijos, aunque aseguró que sus familiares, incluidos los del padre de la criatura, se han desbordado en ayuda.

Aun así, la ama de casa, que intentará obtener su cuarto año de escuela superior, actualmente subsiste con asistencia social y una pequeña pensión que recibe por uno de sus hijos.

A pesar de todas las adversidades, las muestras de cariño y compasión parecieron inclinar la balanza a favor de la madre y sus hijos. “Ella es mi princesa. Es una muestra de esperanza. Es el ángel que se debe cuidar y proteger”, indicó Betzaida Díaz Alejandro, la abuela paterna de la infante.

El galeno que atendió a la mujer del barrio Río Cañas mantuvo a su paciente al tanto del conteo radial mientras se daba el parto. Atendió los primeros bebés del año del 2008, 2009, 2011 y 2012. Este último lo atendió con un conteo televisivo. “Fue un parto buenísimo. Yo le dije que pujara y la cabeza coronó a las 12:00 a.m.” , indicó el doctor Edgar I. Rodríguez Rivera.