Despiden al soldado Wilbel Robles Santa
Residentes de Humacao y de Arecibo acuden al sepelio, mientras que los padres del soldado caído en Afganistán agradecen las muestras de solidaridad del pueblo.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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El cielo estaba gris y llovía en el Cementerio Nacional. Un grupo de panas, familiares y allegados daban el último adiós al soldado de 25 años de edad Wilbel Alexander Robles Santa, quien murió en un atentado contra un convoy estadounidense en Afganistán.
La carroza con los restos del soldado llegó al camposanto en el sector Hato Tejas de Bayamón al filo de la 1:00 de la tarde. El cortejo fúnebre partió a las 11:30 a.m. de Humacao, cuna del militar caído en la guerra en el país asiático.
“Wilbel era un ser admirable. Siempre daba el máximo. A todo lo negativo le sacaba algo positivo. Todavía estoy en shock”, expresó afligido Danny Pagán, uno de los “amigos del alma” de Robles Santa. Pagán indicó que se conectaban por Facebook para hablar de baloncesto. “Su equipo favorito era los Dallas Mavericks, recordó.
Marcos Viloria dijo con voz quebrada que Robles Santa para él fue como un maestro en el baloncesto. “Lo recordaré por eso siempre. Él me despertó la pasión por el baloncesto”, sostuvo Viloria.
Otros dos panas de Robles Santa, vestidos con uniforme militar, también estaban compungidos. “Somos un grupo de cuatro amigos de Humacao que tomamos la decisión de ingresar al Army. Fue una decisión que tomamos por los beneficios y oportunidades que tenemos”, dijo Rafael de Jesús Pérez, quien, al igual que Jorge Martínez Bosquet, se encuentra en la Reserva en Buchanan .
“Éramos como hermanos. Cuando él llegara a Puerto Rico en el verano, teníamos planeado irnos una noche de jangueo” indicó Martínez Bosquet.
Tres cañonazos y el toque de corneta marcaron la ceremonia fúnebre, que fue iniciada por un capellán. Seis oficiales doblaron la bandera estadounidense que cubría el féretro y el general brigadier del Comando Sur, Sean P. Mullholland, le entregó la enseña a la viuda, Kimberly García, mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas.
El único hermano de Robles Santa, Wilberto Tomás, adscrito a la Fuerza Aérea, en la base Guantánamo, les entregó otras dos banderas de Estados Unidos a sus llorosos padres, Maribel Santa y Wilfredo Robles. “Es difícil ver a un hijo partir, pero estoy orgulloso de él”, dijo el padre.
El procurador del Veterano, Agustín Montañez, se acercó a la familia para decirle que le harían llegar un reembolso para los gastos del funeral.


