Díficil para boricua poder salir de Saint Marteen
En la parte holandesa de la isla hay un toque de queda y los policías están arrestando a todo aquel que vean en la calle.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 9 años.
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Cuatro días pasó Isamaris Díaz Nieves tratando de comunicarse con su esposo Angelo del Valle Rivera sin saber si se encontraba en buen estado luego de que el Huracán Irma azotara a la isla de Saint Marteen, donde el hombre trabaja desde hace 10 meses.
Hoy domingo todavía era incierto que su esposo pudiera regresar a Puerto Rico en alguno de los aviones que hoy estaban tipo machina entre San Juan y varias Antillas para rescatar personas varadas. Su esposo tiene que superar numerosos escollos como si estuviese atrapado en el guion de una macabra película en la que no se vislumbra el final.
Y es que, según explicó, en la parte holandesa de la isla hay un toque de queda y los policías están arrestando a todo aquel que vean en la calle, sin distinción de personas y circunstancias.
“Desde el jueves en la noche no sabíamos de él y nos empezamos a impacientar, no sabíamos nada, ni qué hacer… todo el mundo me decía que me comunicara con el Departamento de Estado pero es que ellos no trabajan hasta el lunes y yo no podía esperar tanto”, declaró Díaz Nieves en entrevista con Primera Hora.
Cuando Díaz Nieves logró comunicarse con el jefe de su esposo dos días después del azote del huracán, éste le indicó que no podía buscarlo, sino que Del Valle Rivera tenía que llegar hasta donde él estaba. Eso le hizo entender a la mujer que el jefe de su marido no estaba en disposición de ayudarlo, afirmó. Incluso, discutió con el individuo y le reclamó haberlo abandonado a su suerte.
En medio de la desesperación y luego de escribir y llamar a todo el que se le ocurrió, finalmente la mujer se pudo contactar con La Fortaleza.
Si Del Valle Rivera logra burlar la vigilancia en las calle de la isla, y llegar al aeropuerto, entonces estaría en posición de regresar con apenas un bultito y su pasaporte. Todo lo demás queda a merced de lo que suceda.
Según la mujer, a su esposo también le preocupa abandonar a unos compañeros de trabajo de nacionalidad venezolana que no pueden trasladarse necesariamente hasta Puerto Rico.
“Quizás después de esto él ya no tenga trabajo. Yo estaba muy emocionada y le hablé mal al jefe. No sé qué va a ser de nuestras vidas… Jamás en mi vida pensé que esto nos iba a suceder”, expresó.

