FAJARDO.- Don Rubén Hernández Tirado todavía recuerda el día en que encontró un papel amarillo pegado en la entrada de su residencia en la Barriada Roosevelt. No precisa bien los detalles, pero señala que consistía en algún tipo de ayuda de FEMA para reconstruir su casa, que perdió parte de su techo de zinc a causa del huracán María.

Hernández Tirado explicó que nunca hizo algún movimiento concreto para solicitar la ayuda ni con el gobierno local, ni con el federal ni con el municipal. Con el tiempo, el papel se deterioró y se cayó, al igual que su esperanza de gozar de mejores condiciones de vida.

“Nunca vinieron ni nada. Ese papel lo puso una gente ahí”, dijo.

Esta tarde, Hernández Tirado se preparaba para recibir la tormenta Karen con un toldo azul y pedazos de zinc colocados sobre la única habitación de la residencia, construida con cemento y madera. La estructura diminuta que ha visto mejores tiempos, como cuando perteneció a su abuelo y luego a su tío.

“Eso se me llena de agua allí abajo. Mira el mapo”, contó Hernández Tirado, de 72 años. El hombre vive solo tras divorciarse y, aunque tiene dos hijos, ambos viven en Estados Unidos y él dice que no los ha visto hace más de 20 años.

“Yo no quiero que sepan. No quiero”, contestó el hombre cuando se le preguntó si sus hijos sabían las precarias condiciones en que vive.

Días de lluvia como hoy, Hernández Tirado,  quien vive en la casa hace más de 30 años, los pasa seguro en casa de un vecino. Mientras, las cosas de su habitación las mueve a la sala, que sí tiene techo de cemento.

“Ahí baja agua. Baja agua como arroz, por ahí abajo. Eso la tormenta María me lo tumbó, dijo al señalar al techo.

El hombre, quien trabajó ocho años en la empresa Caribe Staple, recibe alrededor de $500 en Seguro Social, dice que sólo necesito “unos zines (sic), unas tablas” y resuelve su problema.

(gerald.lopez@gfrmedia.com)
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