Miguel Arocho, quien sobrevivió al accidente automovilístico que le arrebató la vida de sus tres hijos Mariano, Miguel y Mario, regresó ayer a su hogar, en Hatillo, después de convalecer casi un mes en el Centro Médico de Río Piedras.

A pesar de que su cuerpo ha comenzado a sanar más prontamente de lo que los médicos esperaban, a Arocho aún le falta un largo camino por recorrer para curar por completo las heridas que aún están abiertas en su corazón.

Ana Arocho relató ayer que su hermano estaba nervioso por regresar a casa, al igual que la familia, ya que temían sobre cómo reaccionaría al llegar a la casa donde por última vez durmió junto a sus hijos. Saben que será un momento doloroso para toda la familia.

“Está tranquilo, pero no es lo mismo estar aquí que en su casa. Ya está un poco ansioso, esta mañana, cuando me vio, se emocionó un poco. Está ansioso por salir, pero a la misma vez nervioso, porque sabe que va a encontrarse con la realidad”, relató su hermana mientras realizaba los últimos trámites para que fuera dado de alta.

La familia, dijo, guardó todas las cosas, como fotografías y ropa, que pudieran recordarle a sus hijos a su llegada al hogar de su mamá, donde se mantendrá durante el tiempo que tomé su recuperación.

“Si quiere verlas (las fotos), pues que sea él quien las pida”, dijo Ana. “Nosotros preferimos que sea él quien toque el tema, no le hablamos del tema, porque es algo tan delicado... ni siquiera yo que soy su hermana puedo ponerme en la situación de él”, añadió.

Arocho estuvo internado en el Centro Médico, en Río Piedras, desde el pasado 23 de diciembre, día en el que el vehículo que conducía fue impactado por Yessenia Soto Hernández, de 21 años, mientras transitaba por la PR-129, en Hatillo.

La colisión fue de tal magnitud que los hijos de Arocho murieron en la escena y él tuvo que ser llevado a la mencionada institución por fracturas en ambas piernas.

Éste fue operado en ambas rodillas y está recuperándose satisfactoriamente. Aun así, serán meses de terapias y recuperación que lo mantendrán alejado del salón de clases.

Arochó optó, explicó su hermana, por no regresar a sus labores como maestro de educación física hasta que reciba el tratamiento físico y psicológico que necesita para superar la tragedia. “Nuestra madre nos enseñó a tener mucho empuje, mucha fuerza espiritual, mucha fe y entereza; y espero que eso ahora salga a relucir en él más que antes”, manifestó.

Dios tiene un propósito y sé que él va a poder superarlo, porque el Señor mismo le va dar las herramientas”, dijo confiada.

Hay una lección

Arocho reconoce que la situación que le ha tocado experimentar a su familia es difícil e imborrable, pero su anhelo es que ésta sirva para que como sociedad suframos una transformación. “Esto es un mensaje para nosotros como familia, pero también para el pueblo, para que si hay algo que cambiar en nuestra insistencia, lo cambiemos y hagamos de nuestro sistema de vida uno mejor”, comentó.

Sobre la mujer que provocó la muerte de sus tres sobrinos, sostuvo que no es la única responsable. Se supone que ésta no tuviera permiso de conducir por sus incontables violaciones a la Ley de Tránsito.

La carretera no estaba iluminada ni tampoco había una valla divisoria entre los dos carriles. “Si cada persona que tiene su empleo se ocupara de hacer su labor con responsabilidad pública y conciencia, esto no hubiese sido así”, apuntó.