La pandemia del COVID-19 era parte de la rutina laboral de Crystal Vallejo Medina, una enfermera graduada de 27 años, quien labora desde hace dos años en el Hospital Menonita en Caguas. Allí, enfrenta a diario la pandemia como una guerrera en la línea de fuego. Sin embargo, hace menos de dos meses que el virus rebasó esa línea y tocó su entorno familiar y su vida para siempre. Esto, luego de que su padre se contagiara y falleciera repentinamente el pasado 26 de abril.

El señor José Vallejo González, de 50 años de edad, fue diagnosticado con COVID-19 el día el 9 de abril cuando, según su hija, este se personó al Hospital Metropolitano aquejado por dolor en el cuerpo.

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“Allí es donde por primera vez le informan que es positivo a COVID-19 y es dado de alta con tratamiento a su hogar. Luego de completar el tratamiento, mi papá seguía con dolores de cuerpos y otros síntomas como fiebre y dolor de pecho. Entonces, el 16 de abril acude al Hospital Menonita en Caguas, (donde trabajo actualmente), y refleja positivo aún al COVID-19, pero le hicieron una recomendación de hospitalización por pulmonía por COVID-19”, expuso la enfermera graduada.

Según su hija, Vallejo González, quien padecía de apnea del sueño, estuvo hospitalizado durante 10 días. En ese proceso, Crystal afirma pudo estar cerca, por lo que vio el deterioro en el estado de salud de su progenitor y fue testigo de cómo su vida se iba desvaneciendo.

“Mi papá fue ingresado al octavo piso (área de COVID-19) donde el domingo 18 de abril hice mi jornada laboral. Él no era mi paciente, pero estaba cerca de él y pendiente. En algún momento del turno fui a darle una ronda preocupada como hija y lo vi mal. Recuerdo con mucho sentimiento que me dijo que quería bañarse y yo lo ayudé, lo bañé, y lo dejé descansando. Unas cuantas horas luego, ya su oxigenación seguía bajando (69%). Le comenzaba a faltar cada vez más el aire y fue cuando tuve que tomar la decisión de entubarlo. El virus avanzó muy rápido en él, fue hospitalizado un jueves y ya domingo fue la entubación”, recordó Vallejo Medina.

Precisamente, la decisión de entubar a su señor padre, afirma que fue un proceso sumamente difícil, el cual aún no supera.

“Cuando ya no había otra posibilidad de oxígeno que la entubación, se derrumbó mi mundo. Lloré muchísimo, estaba llena de miedo. Le expliqué y él estuvo de acuerdo. Antes de ir al procedimiento, tuve la oportunidad de hablar con él, de decirle cuanto lo amaba y el de pedirme algunas cosas por si no lograba salir de su enfermedad. Hoy todavía puedo decir que entubar a mi papá ha sido la decisión más fuerte, difícil y frustrante de mi vida”, confesó la joven.

José Vallejo González tenía 50 años.
José Vallejo González tenía 50 años.

El hablar del tema aún resulta difícil para la enfermera, quien semanas antes del contagio de su padre, tuvo de cerca la experiencia de ver a una familia sufrir por el avance del virus en un pariente. Ese momento recuerda que llegó a pensar en cómo la vida de esas personas había sido trastocada. Semanas más tarde, sería su familia la que estaría en la misma posición.

“Recuerdo que tres semanas antes que todo esto sucediera, tuve la oportunidad de atender a una familia, ya que la dama del hogar llegó al hospital bien complicada por el COVID-19. No recuerdo exactamente su edad, pero estaba entre los 40 y 50 años. Viví con esa familia el momento en el que el médico les fue honesto sobre el panorama complicado de la señora y (presencié) como todos ellos lloraban y se abrazaban de sufrimiento. En ese momento pensé en cómo cambiaría la vida de esos niños, ese esposo, esa familia en general, sin pensar que estaría pronto pasando por lo mismo”, relató la joven.

A Vallejo González le sobreviven su esposa, con quien llevaba 30 años de casado, y otros dos hijos varones, por lo que desde entonces esta familia puertorriqueña sufre de un vacío que ha cambiado sus vidas para siempre.

“El COVID ha destruido mi familia. La tristeza que cargamos todos por su fallecimiento es muy fuerte y se siente cada día que pasa. Nadie quiere perder un esposo y un padre lleno de vida a tan corta edad. Solo lo recuerdo y lloro. Es inevitable sufrir su ausencia”, confesó la dama.

Ayer Día de los Padres, esta familia puertorriqueña no pudo celebrar como antes. Crystal, no obstante, aseguró que recordará a su progenitor por sus cualidades paternales y dijo estar aferrada a las últimas palabras que le dijo su padre.

“Fue un padre espectacular. Era un hombre fuerte, pero siempre velando por que siempre estuviéramos en un buen camino. Recuerdo con gran sentimiento las últimas palabras que me dedicó mientras me abrazaba y yo lloraba: “te amo y eres mi orgullo”. Esas son las palabras que tengo presente para seguir adelante, y seguir siendo su orgullo”, culminó diciendo la joven enfermera.