Si hay algo que tiene claro el designado secretario de Educación, Rafael Román, es su agenda de trabajo para restaurar una de las dependencias más burocráticas y complejas del Gobierno.

Fue claro con Primera Hora. Cero paños tibios. No está dispuesto a que la nueva cepa de directores escolares pasen los mismos sinsabores que él tuvo que atravesar cuando desempeñaba dichas funciones en la escuela Federico Asenjo, en Barrio Obrero. Mucho menos a que el sistema educativo se siga deteriorando y continúe perdiendo a talentosos estudiantes, entre otros tantas.

“Esas cosas no pueden seguir pasando y, si yo vengo aquí cuatro años a seguir haciendo lo mismo, pues que me saquen antes porque no puede ser... en eso yo estoy claro. O las cosas cambian o el país va a tener una gran decepción”, sostuvo el nominado desde la que se ha convertido su oficina en los pasados meses.

El plan de trabajo ya está listo y entregado para la consideración. ¿Su prioridad? Elevar los niveles de retención escolar y eliminar los procesos burocráticos que cada vez hacen más cuesta arriba que el dinero llegue a donde tiene que llegar: las escuelas.

“La burocracia aquí es espantosa, pero yo vengo del sistema y voy a hacer todo lo que tenga que hacer. Créanme que voy a usar el poder que tenga que usar en esta agencia para que los problemas que yo enfrenté como director de escuela se acaben y haya una transformación en los procesos administrativos”, enfatizó.

Recordó como el simple hecho de comprar materiales se convertía en un proceso tedioso, desesperante y hasta frustrante para él y para los maestros. “Cada vez que yo me reúno con mi equipo de trabajo, pienso como si estuviera administrando mi escuela y pienso en los pasos y en las cosas que limitaban e imposibilitaban que los procesos administrativos fluyeran”, planteó al agregar que no pueden seguir ocurriendo situaciones como el que una maestra de economía doméstica tenga una sola estufa que buscó en otra escuela .

Estos son solo algunos de los puntos más destacados de su agenda, que le ha consumido gran parte del tiempo en los pasados tres meses. También ha visitado escuelas donde no solo se ha percatado del deterioro en el que se encuentran muchos planteles, sino también donde aprovecha para recargar energías con los niños.

“Claro que extraño a los estudiantes, pero a la misma vez me satisface pensar que sigo trabajando para ellos y que sé que los puedo ayudar más desde aquí”, enfatizó.

Estos pasados 100 días han sido un proceso de adaptación para él y su familia, pero también de reafirmar su deseo de dirigir la agencia. Ha recibido el apoyo de los suyos, quienes al fin y al cabo son los que han recibido el impacto directo, pues el tiempo para compartir en familia no es el mismo, reconoció.

“Con la familia ha sido un poco difícil porque casi no me ven, casi no me escuchan, pero me respaldan y están en todo este proceso pendientes de mí”, expresó.

Román enfrenta desde hoy el proceso de confirmación por parte del Senado, el cual asumirá con mucha tranquilidad, aseguró. “Estoy muy entusiasmado con la idea de que el Senado vaya a pasar juicio sobre mi nombramiento porque es una oportunidad para que el país conozca mis ideas, mi trabajo y lo que nos proponemos hacer”, señaló.

A manos llenas

Su mayor logro en estos primeros 100 días, dijo, ha sido haber completado la agenda académica, la cual está en mano de los directores escolares, encaminada a transformar el sistema en términos curriculares, una de las iniciativas para impedir el éxodo de estudiantes, incluyendo a quienes se podrían convertir en futuros desertores escolares.

La redacción de varias políticas públicas y cartas circulares dirigidas a atender asuntos de prioridad como el bullying, la deserción escolar y el apoyo a retomar las clases de bellas artes y salud a nivel elemental son otros de sus mayores logros, como él mismo los describe. También ha retomado los acuerdos acordados para continuar atendiendo la prestación de servicios a la corriente de educación especial.

Destacó, además, que han empezado a desempolvar las estadísticas, las que, contrario a lo que se ha podido pensar, sí existen. “Yo sé que por años no se ha atendido el tema, pero para mí es importante porque nosotros vamos a tomar decisiones basadas en datos”, señaló.

¿Cómo piensa hacer el sistema más atractivo?

Comenzará con el diseño de estrategias y currículos que correspondan a las necesidades de cada escuela. A eso se suma la participación de los padres y la comunidad en el proceso educativo. “Tenemos que motivar a que cada escuela se apodere de sus procesos y queremos empezar por la parte académica y que se atienda la necesidad de cada escuela a tono con las necesidades de los estudiantes”, expresó.

“Mientras nosotros tengamos un sistema estandarizado, donde lo que se enseña en la escuela de Llorens Torres es lo mismo que se enseña en la escuela Luis Muñoz Rivera de equis pueblo, las cosas no van a cambiar... sé que los cambios la gente los resiste, pero tienen que haberlos si queremos que haya retención escolar”, apuntó el funcionario.

Entre esa diversidad de estudiantes que hay que atender están los niños superdotados.

Es también prioritario atender el presupuesto de la agencia, el cual ,a pesar de ser millonario, lamentablemente depende de los fondos federales que recibe.

El issue aquí está en el hecho de que dichos fondos federales son distribuidos entre las escuelas que están en el programa de mejoramiento o bajo señalamiento de aprovechamiento académico. Mientras, aquellas que están al día no reciben ni un solo centavo.

“Las escuelas de excelencia las estamos penalizando por estar bien... no le damos un centavo del presupuesto porque dependemos de los fondos federales... eso hay que corregirlo”, explicó Román.

Actualmente, el 91% de las escuelas públicas, equivalente a 1,327 planteles, están en plan de mejoramiento.

“A estas escuelas hay que darle atención, apoyo técnico para que nuestros directores y maestros puedan hacer lo que tienen que hacer para que nuestros estudiantes salgan adelante”, señaló.

Casi al final de la charla en la que Román mostró conocer con detalle lo que tiene entre manos y lo que buscar hacer para renovar el sistema, el funcionario admitió además que el salario de la clase magisterial debe incrementarse.

Sabe que es una decisión que no está en sus manos ejecutar y que el país atraviesa una difícil situación económica, pero está confiado en que una vez se enderecen las finanzas, el gobernador Alejandro García Padilla les proveerá a los educadores “algún incentivo adicional”.

“El trabajo de los maestros es muy sacrificado y solo el que no es maestro se atreve a decir que el maestro no trabaja”, señaló Román, que también fue educador por años.