Carlos Nitrihual se sintió insignificante y desprotegido ante al poder de la naturaleza. Era su primera experiencia directa con un huracán y la pasó a solas en una residencia que se inundó. Lo describió como una vivencia terrorífica donde el viento aullaba como un lobo tratando de derribar la puerta.

El joven es chileno y llegó a Puerto Rico a principios de septiembre para realizar una maestría en Comunicación en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. Le tocó pasar por el “susto” del huracán Irma y por el inminente azote de María.

La experiencia la compara con un terremoto de magnitud 8.4 en la escala de Richter, como el que vivió hace dos años en su país. 

“Nunca había vivido vientos de tal magnitud, de fuerza que moviera árboles, que la casa se moviera. Vivirlo, sobretodo el silbido del viento, fue una experiencia superterrorífica. Vivirlo solo, aparte que la casa se te esté inundando, fue una experiencia fuerte, de miedo”, narró. 

El huracán María impactó a Puerto Rico hace 13 días con vientos de más de 150 millas por hora dejando incalculables daños, el servicio de energía eléctrica en el suelo, colapsando el sistema de telecomunicaciones y cobrando 16 vidas. 

“Sentir la fuerza de la naturaleza es algo que te impacta. Es sentirte impotente, insignificante”, añadió. 

Pero el huracán no es lo único que le ha impresionado, también las medidas tomadas por el gobierno posterior al desastre natural.

“Lo que más me ha chocado es el toque de queda porque nunca lo he vivido y ya va por los 12 días. Me están reprimiendo mis derechos básicos de poder libremente circular”, criticó. 

Ante la situación, sugirió un sistema de educación sobre huracanes para que la población cree conciencia y pueda ser más efectivos los procesos de revitalización. 

En cuanto al semestre académico, Carlos está confiado en que no se perderá. Tampoco le inquieta posponer uno o dos meses de clases a lo que se rehabilita el campus. 

“Yo siempre soy bien comprensivo, sé que todas las instituciones tienen que volver a echar a andar toda su maquinaria. Es un alivio saber que están trabajando para volver a la normalidad, que la institución está preocupada por volver a funcionar”, detalló. 

El grupo de estudiantes extranjeros para este semestre académico en el recinto de Río Piedras era de unas 40 personas, pero solo quedan unos 15, en su mayoría españoles, residiendo en Plaza Universitaria que funciona con generadores eléctricos. 

Según el decano de Relaciones Internacionales, Luis Irizarry, la institución les solicitó a los alumnos que regresaran voluntariamente a sus países de origen por cuestiones de seguridad. Aquellos que han decidido quedarse “tienen la expectativa, no sé con qué base, que el semestre comenzará pronto, pero las condiciones no mejorarán pronto”.

Irizarry destacó que muchos de los estudiantes de intercambio participaron hoy en la limpieza del campus. 

Solidaridad

El grupo de intercambio de la Universidad del Sagrado Corazón –unos 30– junto a 70 estudiantes de Enfermería procedentes de Cuba, se han unido como voluntarios en la rehabilitación del País yendo a municipios como Canóvanas, Barranquitas, Toa Alta y asistiendo a las comunidades más vulnerables de San Juan. 

“Se ha vuelto en una oportunidad para crecer en el punto de vista humano. Estamos teniendo la oportunidad de ayudar a la gente”, describió el italiano Eduardo Zorzin. 

“Si yo quiero estar en este país, estoy disfrutando de mi experiencia en Puerto Rico y quiero seguir estando aquí, pues vamos a poner un granito de arena”, añadió el español José María Muñoz Durán.

Por otra parte, resaltaron la solidaridad y el ánimo de los puertorriqueños ante la catástrofe. 

“Lo que más me ha llamado la atención es la fuerza del País. Si eso pasa en España, no sé si la gente sería tan fuerte y con tanto ímpetu decir: estamos preparados, salimos adelante y ante todo felicidad”, resaltó Álvaro Martín Noales. 

A José María le ha impactado el apoyo que se han brindado entre los vecinos. “Es como que, bueno las ayudas no van a llegar para todo el mundo y si llegan se van a tardar, vamos a poner manos a la obra, es nuestro país y lo tenemos que reconstruir nosotros”. 

Narraron que el momento más fuerte durante el huracán fue ver cómo el techo de una vivienda se desprendía por las fuertes ráfagas. 

Entre las críticas en consenso de los tres estudiantes se encuentra: la “poca ayuda” gubernamental en las comunidades, el “pésimo” sistema de tendidos eléctricos y el “problema” de recogido de basura y sanitario en los barrios más vulnerables. 

“Ellos han sido valientes, generosos, solidarios. Mientras quieran quedarse, aquí tenemos los brazos abiertos”, realzó el presidente de la institución, Gilberto Marxuach.

Según el decano de Asuntos Estudiantiles, Pedro Fraile, dos estudiantes le han pedido extensión para quedarse hasta el próximo semestre.

“Esperamos que esta semana ya la universidad esté habilitada. El reto es que la situación de todos los estudiantes es distinta, es ver cómo le das alternativas a cada uno para que todos puedan terminar. Queremos ser respetuosos y solidarios con todos nuestros estudiantes”, puntualizó Marxuach.

Los de la Inter podrán regresar

Diez estudiantes de intercambio del Juris Doctor en inglés de la Universidad Interamericana regresarán esta semana a Puerto Rico para continuar el semestre académico que reiniciará el miércoles en la Escuela de Derecho. 

“A los estudiantes internacionales los estamos atendiendo. Nos hemos comunicado con todos”, especificó el presidente, Manuel Fernós. 

En cuanto a la Escuela de Optometría, donde el 90% son internacionales, la institución logró que todos tomaran un avión antes o después del huracán. Cuando haya una fecha de reinicio se lo comunicarán por si desean regresar. 

De lo que sí puede estar segura la comunidad universitaria, locales y extranjeros, es que no se perderá el semestre.

“Yo hablé con el Departamento de Educación Federal y le comuniqué que, si tengo que extender el semestre uno o dos meses lo haríamos eliminando los meses de verano”, comunicó Fernós.