El rostro de Luis Vargas Torres se ilumina con una enorme sonrisa al recibir el cariño de sus septuagenarios padres que se han dedicado a cuidarlo en cuerpo y alma desde que llegó a sus vidas hace 44 años.

Sin embargo, Kike, como le llaman desde pequeño, no puede verbalizar sus emociones ni atender sus propias necesidades pues está encamado y lo desplazan en silla de ruedas debido a que padece de perlesía cerebral, convulsiones y enfermedad del tiroides.

Aun así, no ha dejado de dar y recibir amor, a pesar de la estrechez económica que enfrentan sus progenitores Herminia y Ángel, residentes en el barrio Galateo Bajo en Isabela, quienes por falta de recursos no han podido darle continuidad a las terapias que requiere su hijo con discapacidades, y han tenido que hacer malabares para suplir sus requerimientos especiales pues el ingreso mensual no llega a $200.

Tampoco cuentan con el transporte adecuado para llevarlo a sus citas médicas, por lo que sus padres que, a su vez, tienen varias condiciones de salud que llegaron con la edad, tienen que cargarlo en brazos para entrar y salir del vehículo.

Al ver las dificultades que enfrentan estos adultos mayores para brindarle calidad de vida a Kike, una de sus nietas hizo un llamamiento a través de las redes sociales, buscando almas caritativas que le ayuden a aliviar la pesada carga.

“Ahora mismo mis abuelos tienen una guagüita, pero queda alta, no tiene rampa, y para montarlo y sacarlo tienen que cargarlo, montar y desmontar la silla de ruedas. Mi abuelo fue operado de corazón abierto, tiene sus condiciones, ambos, de diabetes, hipertensión…”, relató Jaydee Cabrera Vargas, una joven de 27 años graduada de Trabajo Social.

Jaydee Cabrera Vargas, nieta de los padres de Luis Vargas Torres.
Jaydee Cabrera Vargas, nieta de los padres de Luis Vargas Torres.

“Estamos pensando que sea estilo minivan, que tenga rampa… un vehículo bajito para que pueda entrar a través de la rampa y se pueda sacar de igual manera. Para cargarlo es fuerte, porque él tiene 44 años y mis abuelitos para cargarlo constantemente, pues ellos están cada vez más mayores y se les hace bien difícil”, confesó sobre sus abuelos Herminia y Ángel, de 71 y 76 años, respectivamente.

Otro de los desafíos es rogar para que aparezca una mano amiga que colabore con el suplido de pañales, toallas humedecidas, pajamas, ropa de cama, acondicionador de aire y un colchón especial que minimice el riego de ulceración.

“Mi abuelo recibe ciento algo del seguro social, solamente, para cubrir gastos de agua, luz y con eso tienen que cubrir la compra de pañales, toallas húmedas, ropa constante, por lo menos se gastan mucho los pijamas, los sets de cama… eso se usa constante porque es una persona encamada. El método de cama no es el que se supone que use, que debe ser un ‘mattress’ que se llenan de aire para no causar úlceras, pues tampoco tiene eso. Cositas así que son de uso constante y mis abuelos tal vez para la primera pueden comprar un paquetito de pañales, pero eso no da para el resto del mes porque se les hace difícil costearlo”, lamentó.

“Nosotros estamos solicitando diferentes ayudas, pero al momento estamos en espera a ver si cualifica. Ellos (abuelos) están envejeciendo porque se supone que, con la condición de Kike, le habían dado ciertos años de vida, y actualmente tiene 44 años y gracias a Dios sigue entre nosotros”, confesó.

De otra parte, Jaydee mencionó las situaciones experimentadas por su familia que busca desesperadamente cómo ofrecerle a Kike una mejor calidad de vida.

Luis Vargas Torres junto a sus padres Herminia y Ángel.
Luis Vargas Torres junto a sus padres Herminia y Ángel.

“Es un chico muy carismático y te llega al corazón. Me da un sentimiento porque él no ha tenido la oportunidad de recibir sus terapias desde pequeño, gateaba, pero mis abuelos al estar en un nivel de pobreza bien bajo, ellos no pudieron costear todas las terapias que necesitaba. En la actualidad, está en una silla de ruedas o encamado, lo que es su habla y eso, no recibe tampoco terapias”, expresó.

“Pero él reconoce una que otra cosa… reconoce su nombre, se expresa por su mirada, su sonrisa deja ver lo emocionado que está y hasta el color de piel cambia cuando siente bochorno o algo así. Responde a estímulos y con sus gestos uno se da cuenta de lo que pide”, agregó.

En cuanto al seguimiento médico, detalló que su tío recibe medicamentos para controlar sus respectivas condiciones de salud, pero otro aspecto que requiere atención es el dental.

“Actualmente tiene un tratamiento porque un dentista le dijo que eso podía causarle alguna condición como daño cerebral o del corazón, y tiene dientes en condiciones delicadas. El tratamiento cuesta $4,000 pero la reforma no lo cubre”, aseveró.

Para ayudar a este paciente isabelino puedes enviar tu donación mediante ATH Móvil al 939-255-2654 o Paypal: [email protected].