Familiares y amigos entierran acongojados al joven universitario Joselito Hernández Cordero
La ceremonia fue en el cementerio Los Sauces Memorial de Moca, donde recibió cristiana sepultura.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 16 años.
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“Mi bebé, mi bebé, ése es mi bebé”.
Con esos lamentos desgarradores, la madre de José Hernández Cordero le daba el último adiós a su hijo, el joven universitario que falleció en la madrugada del domingo en la biblioteca del Recinto de Ciencias Médicas.
Cientos de familiares y amigos se acercaron en la tarde del viernes al cementerio Los Sauces Memorial, en este municipio, para acompañar a Juan José Hernández y Carmen Cordero, los padres del joven, quien cariñosamente era conocido como “Joselito” y fue descrito como un estudiante talentoso, atleta y un gran músico, que se dio a querer por todos los que le conocieron.
José falleció de un aparente fallo cardiaco. Junto al cuerpo del joven se encontró una bebida energizante, por eso se especula que este producto pudo haber desencadenado el infarto.
En la tarde de hoy, la oficial de prensa del Instituto de Ciencias Forense (ICF), Betsy Rivera, informó que el patólogo José V. Torres aún espera por los resultados de los exámenes de toxicología que se le practicaron al joven, porque del examen del cadáver no se concluyó una causa de muerte.
Según Rivera, los resultados podrían tardar dos semanas adicionales en ser entregados. Agregó que también esperan los resultados de los exámenes de cardiopatología que le práctico un patólogo de la compañía Life Link -al corazón del occiso-, quien donó sus órganos.
Los actos fúnebres del joven de 25 años comenzaron poco después de la media mañana en la iglesia Nuestra Señora de la Monserrate, en el casco urbano del pueblo de Moca, con una misa oficiada por el padre Carlos Francis Méndez.
Luego, la comitiva fúnebre llegó al cementerio donde Gloty Coll, esposa del presidente de la Universidad de Puerto Rico, José Ramón de la Torre, se dirigió a los presentes a nombre de ese centro docente y de la Junta de Síndicos.
“A nombre del Presidente y la Junta de Síndicos, nuestro más sentido pésame a esta familia que sabemos está pasando por un momento bien angustioso y doloroso”, dijo Coll.
Los padres de Joselito al igual que su hermana Waleska, no podían resistir tanto dolor y varias veces tuvieron que ser socorridos por familiares y amigos para evitar que se desplomaran.
La madre se aferraba al ataúd para no desfallecer.
“Mi bebé, mi bebé, ése es mi bebé”, expresaba Carmen una y otra vez.
Antes de que el ataúd de color azul y adornado con flores blancas fuera descendido a la tumba, los padres, la hermana y demás familiares y compañeros estudiantes de Joselito le depositaron encima una treintena de rosas de distintos colores, lo que emocionó hasta el llanto a todos los presentes.
“Estamos dando sepultura a nuestro hermano Joselito que ha fallecido en la paz del Señor, en circunstancias especialmente dolorosas. Si es verdad que su separación corporal nos entristece, la esperanza de volvernos a reunir con él en la casa del padre nos debe consolar”, expresó el sacerdote.
Por su parte, el alcalde de Moca, José Enrique Avilés, dijo que “Joselito es un angelito que se nos adelanta y tenemos que verlo como un emisario que Dios nos envía para que cada vez luchemos por ser mejores cristianos, mejores hijos de Dios”.

