San Sebastián. Salieron a janguear y celebrar el fin del semestre académico, pero el día terminó en tragedia.

Yimari Hernández Galarza, de 18 años y residente en Moca, y Denisha Ortiz, de 16 años y residente en Pepino, ambas estudiantes de la Escuela Vocacional del pueblo y quienes estaban bajo la custodia del Departamento de la Familia, perdieron ayer la vida cuando el vehículo en el que se fueron de “fuga” con dos varones y otra muchacha cayó a una quebrada, poco después de las 3:00 p.m. y bajo una lluvia torrencial.

El grupo estaba paseando en un Mitsubishi Mirage color rojo y, mientras transitaban por el kilómetro 18.4 de la PR-125, en el sector Laberinto del barrio Guatemala, chocaron contra un Toyota que estaba estacionado a la orilla de la carretera. Del impacto, el auto cayó por una pendiente hasta sumergirse en la quebrada.

“Presumimos que venían a velocidad”, declaró el teniente coronel Miguel Rosado, comandante auxiliar de la región oeste de la Policía, quien señaló que conocidos de los jóvenes confirmaron que estaban de fuga.

La portavoz de Familia, Lymari Vélez, reveló que Yimari y Denisha estaban bajo la custodia de la agencia, y se entrevistaría a los encargados del hogar en el que estaban las muchachas. De hecho, Diana Jiménez, madre de crianza de Denisha, estuvo en la escena del accidente.

Vélez recalcó indicó que Yimari era conocida en su escuela como un “role model” (modelo a seguir) y una estudiante de altas calificaciones. El Programa de Vida Independiente, al que pertenecían las adolescentes, está diseñado para jóvenes de 16 a 21 años y busca equiparlos con las herramientas necesarias para independizarse.

No estaba claro qué libertad de movimiento gozaban las jóvenes ni por qué terminaron bajo la custodia del Gobierno.

Un rescate desesperado

Un oficial de custodia que estaba franco de servicio y disfrutaba en el negocio El Manicomio, junto frente al cual ocurrió el accidente, narró cómo socorrió a los jóvenes.

“Yo estaba en el negocio. Vi cuando se fueron por el puente, la quebrada estaba alta y se los empezó a llevar”, explicó José García Soto. “Me quité los zapatos y los fui a ayudar. Primero saqué al dueño del vehículo, y los otro dos que ya habían salido solos”, indicó.

García Soto, quien también es militar, los sacó uno a uno y les iba hablando para mantenerlos calmados. Carlos Joel López Pagán, de 18 años y chofer del vehículo, estaba semiinconsciente, mientras que Julián Barreto González, de 16 años, tenía una contusión en la cabeza. Anabelle Núñez Ortiz, de 17, estaba alerta.

En medio del rescate, llegó un punto en el que García Soto reconoció que la situación era peligrosa y optó por protegerse de la fuerte crecida. Anabelle le dijo que quedaban dos muchachas en el carro, pero el torrente de agua era tan fuerte que García Soto la convenció de que saliera.

Tras una llamada al 9-1-1 de parte de los parroquianos de El Manicomio, llegaron las autoridades. Unidades de rescate de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (Aemead), en conjunto con la Policía y el Cuerpo de Bomberos, hacían malabares para sacar de la pendiente el vehículo. Finalmente, poco después de las ocho de la noche, bomberos de la División de Operaciones Especiales (DOE) de Añasco lograron recuperar los cuerpos de Yimari y Denisha.

El jefe del Cuerpo de Bomberos en la zona de Aguadilla, el comandante Pedro Rodríguez Garnier, recalcó que “los bomberos Michael Domenech Miranda y Héctor Rosado Vicenty lograron recuperar los dos cuerpos de las menores de edad”. Según explicaron los rescatistas, “uno de los cuerpos fue encontrado pillado en el área del baúl y el otro en el área delantera del carro, comúnmente conocida como el dash”.

Carlos Joel, Julián y Anabelle fueron llevados a la policlínica Doctor Rodríguez, en San Sebastián. Poco después el primero, que presentaba un cuadro de hipotermia y múltiples traumas, fue referido al Centro Médico de Río Piedras, según confirmó Israel Ayala Oliveras, director de la Sala de Emergencias de la institución médica.

Se supo que Julián sufrió una fractura en la cabeza y Anabelle presentaba una lesión en la mano derecha.