En el marco de octubre, Mes de la Erradicación de la Pobreza, la Fundación Súper Héroes hizo un llamado a reconocer el acceso al cuidado infantil, la educación y los servicios especializados como componentes esenciales para combatir la pobreza y promover la estabilidad económica de las familias puertorriqueñas.

La organización advirtió que la falta de alternativas de cuido y de recursos para atender las necesidades de los niños puede obligar a madres y padres a reducir sus jornadas laborales o abandonar sus empleos, una situación que se agrava cuando sus hijos requieren terapias, apoyos educativos y otros servicios especializados.

Como fundamento de su planteamiento, la entidad citó el estudio Una visión panorámica del ecosistema de cuidado infantil y preescolar de Puerto Rico, publicado en marzo de 2026 por el Instituto del Desarrollo de la Juventud (IDJ). La investigación documenta una brecha de 43 % en los servicios de cuidado para menores de cero a cinco años cuyos cuidadores participan en la fuerza laboral, además de identificar 40 municipios con una oferta insuficiente o inexistente de estos servicios.

“Cuando hablamos de pobreza infantil, no podemos mirar únicamente el ingreso de una familia. Tenemos que mirar las condiciones que hacen posible que una madre o un padre pueda trabajar, y eso incluye tener un lugar seguro donde dejar a sus hijos y, cuando se trata de niños con necesidades especiales, contar con acceso consistente a sus terapias y apoyos educativos”, afirmó Soammy Acevedo, fundadora y directora ejecutiva de Fundación Súper Héroes.

La organización sin fines de lucro desarrolla programas educativos y terapéuticos dirigidos a niños y jóvenes con necesidades especiales, con el objetivo de promover su desarrollo, inclusión, equidad y acceso a oportunidades. Entre sus servicios figuran la educación Montessori, programas educativos especializados, terapias y apoyo a las familias de niños con diversidad funcional.

La falta de cuido limita las oportunidades laborales

El estudio del IDJ identifica la insuficiencia de servicios de cuidado infantil como una barrera estructural para la participación laboral y la movilidad económica de las familias. El problema afecta particularmente a comunidades rurales, municipios con altos niveles de pobreza y áreas con menor densidad poblacional.

Entre los municipios identificados con oferta insuficiente de cuido figuran Maricao, Peñuelas, Loíza, Vieques, Ciales y Jayuya. Por otra parte, Peñuelas, Ceiba, Morovis, Comerío y Guayanilla aparecen entre los municipios con mayores brechas económicas identificadas en el análisis.

La investigación, que combinó análisis geoespacial, estimaciones de oferta y demanda, entrevistas con propietarias y directoras de centros de cuido y una revisión normativa comparada, también señala que el 70 % de las jefas de familia de bajos ingresos identifica el cuido como su principal obstáculo laboral.

Ante la falta de alternativas accesibles, algunas madres pueden verse obligadas a reducir sus horas de trabajo, rechazar oportunidades de empleo o salir de la fuerza laboral para atender a sus hijos.

Acevedo sostuvo que estas dificultades tienen consecuencias adicionales para las familias con niños que requieren servicios especializados.

“Para una familia que vive al límite, pagar cuido, transportación, terapias y otros servicios especializados puede ser sencillamente imposible. Si además la madre tiene que dejar de trabajar para cuidar a su hijo porque no consiguió cuido o porque no puede costearlo, el problema deja de ser solamente uno de servicios: se convierte en un ciclo de pobreza que afecta a toda la familia y también las oportunidades futuras del niño”, expresó.

La directora ejecutiva también destacó la importancia de que los menores con diversidad funcional reciban los servicios educativos y terapéuticos que les corresponden conforme a las disposiciones aplicables de la Ley federal de Educación para Personas con Discapacidades (IDEA).

Preocupación por las listas de espera de los vales de cuido

Otro de los asuntos señalados por Fundación Súper Héroes es la disponibilidad de fondos para los subsidios de cuidado infantil.

En Puerto Rico, el Programa Child Care, administrado por la Administración para el Cuidado y Desarrollo Integral de la Niñez (ACUDEN), ofrece alternativas de asistencia para el cuidado y desarrollo de menores elegibles. Entre sus modalidades se encuentra un sistema de vales que permite a las familias seleccionar proveedores de servicios de cuido.

Sin embargo, Acevedo afirmó que la insuficiencia de fondos limita el acceso de las familias más vulnerables a esta ayuda. Según indicó, la organización tiene familias que reciben servicios en su centro y que llevan más de un año en lista de espera para obtener vales de Child Care.

La portavoz advirtió que, sin este apoyo, las familias de bajos ingresos enfrentan mayores dificultades para cubrir el costo del cuido y mantener sus empleos. A su vez, la falta de ingresos puede reducir su capacidad para pagar terapias, transportación y otros servicios necesarios para el desarrollo de sus hijos.

“Esto crea una ecuación muy sencilla y preocupante: si una familia no tiene acceso a cuido, uno de los adultos puede verse obligado a dejar de trabajar; si además ese niño necesita terapias o servicios especializados, la carga económica aumenta. Menos ingresos significan menos capacidad para pagar servicios y, en muchos casos, menos oportunidades para que el niño reciba la intervención temprana que necesita”, explicó.

La continuidad de las terapias es fundamental

Acevedo subrayó que la continuidad de los servicios educativos y terapéuticos es especialmente importante durante los primeros años de vida, cuando la intervención temprana puede contribuir al desarrollo de destrezas y capacidades.

La falta de recursos económicos, las dificultades de transportación y la ausencia de servicios accesibles pueden interrumpir estos procesos y aumentar la presión sobre las familias que deben equilibrar el trabajo con las necesidades de sus hijos.

“En educación especial sabemos que la intervención temprana puede hacer una diferencia enorme. Pero para que una terapia funcione tiene que haber continuidad. Si una familia no tiene dinero para pagar el servicio, si el Estado no le ofrece los servicios a los cuales tiene derecho, no tiene transportación o tiene que escoger entre trabajar y llevar a su hijo a terapia, las consecuencias pueden acumularse”, señaló.

La fundadora también advirtió que cualquier reducción en el acceso a subsidios de cuido debe evaluarse a la luz de la brecha de servicios identificada por el IDJ.

“En un país donde ya existe una brecha de 43 %, reducir el acceso a los servicios sin atender primero la falta de oferta puede profundizar el problema. No estamos hablando simplemente de un beneficio adicional para una familia. Estamos hablando de una herramienta que puede determinar si una madre puede trabajar o tiene que quedarse en su casa; estamos hablando de derechos”, manifestó.

Los centros de cuido también enfrentan retos económicos

La problemática, según el análisis citado por la organización, no se limita a las familias. Los proveedores de servicios de cuidado infantil también enfrentan presiones financieras relacionadas con los costos de nómina, alimentos, mantenimiento y materiales, mientras operan con márgenes económicos limitados.

En ese escenario, una reducción en la cantidad de niños subvencionados podría afectar los ingresos de los centros y provocar ajustes en sus operaciones, entre ellos reducciones de personal, disminución de servicios o, en casos más graves, el cierre de instalaciones.

Esta situación podría agravar la escasez de espacios disponibles y ampliar las dificultades de acceso para las familias que dependen de los servicios de cuido para trabajar.

“El cuido infantil es infraestructura económica. Sin cuido, muchas madres no pueden trabajar. Y cuando hablamos de familias con niños con necesidades especiales, tenemos que añadir otra dimensión: necesitan acceso a educación, terapias y servicios especializados. Si esos apoyos desaparecen o se vuelven inaccesibles, el costo lo termina pagando la familia, el niño y la sociedad”, afirmó Acevedo.

Llamado a fortalecer los servicios y la transparencia

Ante este panorama, Fundación Súper Héroes favorece ampliar la disponibilidad de servicios en los municipios con mayores brechas, proteger la continuidad del cuido de los menores ya matriculados y revisar los costos reales que enfrentan los proveedores.

La entidad también propone establecer mecanismos de información pública que permitan conocer la cantidad de vales disponibles, las solicitudes pendientes, el estado de las listas de espera y los espacios de cuido existentes en Puerto Rico.

Para Acevedo, atender estas necesidades debe formar parte de cualquier estrategia dirigida a reducir la pobreza infantil, pues las oportunidades económicas de los adultos están estrechamente relacionadas con el acceso de sus hijos a servicios de cuidado, educación y atención especializada.

“Erradicar la pobreza infantil requiere mucho más que hablar de cuánto gana una familia. Tenemos que preguntarnos qué le impide salir de la pobreza. Si una madre quiere trabajar, pero no tiene dónde dejar a su hijo; si ese niño necesita terapias y no puede recibirlas consistentemente; o si el centro de cuido más cercano queda demasiado lejos o cuesta más de lo que la familia puede pagar, estamos ante barreras que tenemos que resolver como sociedad”, concluyó.

La Fundación Súper Héroes reiteró que garantizar el acceso al cuido infantil y a los servicios especializados no solo beneficia a los menores, sino que también puede contribuir a la estabilidad laboral de sus familias y a la construcción de mejores oportunidades para las próximas generaciones.