"Genocidio" de la Marina contra el pueblo de Vieques

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 16 años.
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Abandonados y aislados.
La crítica de que, después de la salida de la Marina de la isla municipio de Vieques en el 2003, la Isla Nena se volvió invisible es la realidad que enfrentan los residentes, que no ven la luz al final del túnel.
Denuncian el desempleo que, aseguran, es de 60 por ciento. Señalan la falta de ayuda para echar los cimientos de su desarrollo económico.
Y su cruz... la alta incidencia de enfermedades mórbidas y de un cáncer que se los traga, parece no importarle a nadie.
Son miles los que reclaman, inclusive, una reparación por parte del Departamento de Defensa de Estados Unidos, por los estragos causados a la población, por las maniobras militares y bombardeos llevados a cabo durante 60 años.
Zaida Torres, codemandante en el pleito que más de siete mil viequenses llevan contra el Departamento de Defensa, califica como genocidio lo que la Marina hizo contra el pueblo de Vieques, al exponerlos inmisericordemente durante tanto tiempo a experimentos y prácticas con agente naranja, con uranio y con metales pesados, afectando la salud de tres generaciones.
“Este reclamo es más que justicia y creo que mucho ha tardado el Gobierno de Estados Unidos para que haga lo que tenga que hacer”, dijo a Primera Hora, al hacer un recuento de todas las calamidades que asolan a su pueblo.
El es el mismo problema, indica Torres, que existe en Guam, en Hawai, Corea y en el mismo Texas, donde tienen una base que ha afectado a todos los vecinos que viven alrededor.
“Con nosotros se cometió un genocidio que después de 60 años no han pagado. Si se abre el caso de Vieques al mundo, se abre una caja de Pandora. Sería demasiado extremo para ellos. A Estados Unidos no le conviene que el issue de lo sucedido en Vieques trascienda. Le afectaría a nivel mundial”, sostuvo.
Torres, quien es enfermera, ha vivido toda su vida en Vieques, al igual que sus padres, abuelos y tatarabuelos. Como gran parte de la población viequense, sufre de diabetes e hipertensión.
Su hija, Liza Rosa Torres, quien sufría leucemia, murió de una embolia pulmonar a los 17 años.
“Vieques es uno de los pueblos con más incidencia de problemas respiratorios, del corazón, de todas las enfermedades mórbidas”, dijo.
Relató que a su hija se le diagnosticó la leucemia a los 15 años.
“Ella es uno de los casos que no entiendo. Era una diabética juvenil. Se cuidaba mucho. Un día se levantó con dolor epigástrico. Le hago muestras de azúcar. No sé lo que pasa. La llevo al CDT, las plaquetas bajando, los glóbulos blancos subiendo. El diagnóstico fue leucemia”, señaló.
“A la semana ya estaba en quimioterapia. La quimio le creó problemas de coagulación y le dio una trombo. El 14 de marzo le dio una embolia masiva”, abundó.
¿Se relaciona con la contaminación?
Entiendo que sí. Entiendo que genéticamente estaba marcada. Mi esposo trabajaba en la base. No sé cuánta contaminación traía.
Su esposo trabajó 27 años con la Marina, pero se niega, según ésta, a hacerse las pruebas de metales pesados.
Recientemente, dijo, murió una vecina de 40 años, de cáncer.
“ Vivía frente a la base. Su hija de 26 años murió de lupus. Está muriendo gente joven, productiva. La mayoría de los niños no han sobrevivido. Mi hija tenía un compañero, Edwin Meléndez, que tenía cáncer de los testículos y metástasis del pulmón. Es sobreviviente”, apuntó.
Recientemente, agregó, le amputaron una pierna al joven Edgardo Santiago Osorio, quien tenía cáncer en los huesos y está en remisión.

