Una llamada... y todo cambió.

“Con Luis, por favor... es el doctor Carlos del Coro”, dijo el médico al otro lado del teléfono. Luis Cintrón Santiago se sorprendió al escuchar al galeno y de inmediato tuvo un buen presentimiento de que aquella llamada telefónica cambiaría el rumbo que hasta entonces llevaba su vida.

“¿Cómo te sientes, Luis? ¿Estás bien de salud, no tienes catarro?”, le preguntó el doctor recibiendo como respuesta que todo estaba en perfecto orden. “Pues si es así, quédate pendiente al teléfono que te devolveré la llamada”, dijo Del Coro.

El tiempo pareció eterno para el hombre de 36 años, quien trató de ocupar la mente viendo el noticiario en la televisión. Luis recuerda perfectamente que le impactó mucho el reportaje en el que se anunciaba la muerte de Karla Michelle, la quinceañera que falleció tras ser víctima de una bala perdida durante la celebración de Despedida de Año. “Cosas así no deben suceder... esa niña era una inocente”, le dijo a su esposa, Martha Santiago, en referencia a la inminente muerte de la niña que estuvo recluida en el Hospital Pediátrico por 13 días y cuyos órganos serían donados por petición de sus padres.

Pasaron unas tres horas y, poco antes de la medianoche del 14 de enero pasado, el teléfono volvió a sonar.

Del Coro había cumplido su promesa. “Luis, prepárate, recoge ropa y ven inmediatamente para el hospital que tengo una oferta para ti”, pronunció el cirujano, especialista en trasplante de órganos en el hospital Auxilio Mutuo.

De inmediato, Luis rememoró todos los momentos de angustia que había vivido desde que tenía seis años cuando fue diagnosticado con diabetes tipo I, una enfermedad que lo hizo depender desde entonces de inyecciones de insulina.

Pero la batalla más grande la enfrentó hace dos años, cuando la condición se complicó provocándole un fallo renal que lo obligó a comenzar un régimen diario de diálisis.

Los médicos le habían advertido que un trasplante simultáneo de páncreas y riñón sería su única alternativa para sobrevivir.

Hace 18 meses que Luis comenzó a hacer turno en una larga lista de personas que esperan por ese “milagro de vida” en la Isla.

Desde entonces, ha sido un año y medio de mucha angustia para toda la familia, en especial para Luis porque todo esto sucedió justo en el momento en que nació su hija, que actualmente tiene dos años. “Esa niña es su motor, su inspiración para su lucha”, cuenta Martha.

Fue por eso que aquella inesperada llamada del doctor Del Coro representaba tanta importancia para Luis. Quería vivir. Su hija lo necesita. Quiere criarla, disfrutar de su infancia y verla convertida en una mujer. Así que las razones sobraban para recibir con beneplácito el llamado del médico, por lo que Luis llegó a las 12:30 de la madrugada al hospital.

Mientras le hacían los análisis de sangre de rigor y lo preparaban para la cirugía, un nuevo pensamiento se apodero de Luis, quien recordó súbitamente a Karla Michelle.

“Entonces, empezó a llorar, llorar y llorar y el médico le preguntó qué le sucedía. Y Luis le dijo: ‘Es que creo saber de quién son los órganos’. El doctor lo mira y le dice: ‘sólo te puedo decir que son de una nena de 15 años’. Ahí él ya supo que se trataba de Karla Michelle porque era mucha la coincidencia”, recuerda Martha sobre aquel instante en que el médico trató de consolarlo diciéndole: ‘Luis, tienes que estar tranquilo y confiar... estos órganos estaban destinados para ti y todo saldrá bien”.

“Luis estaba triste porque le duele saber la forma en que murió Karla... él también es padre, piensa en nuestra hija y en lo que sufriría si nos tocara a nosotros pasar por una situación como la que pasaron los papás de esa niña”, explicó Martha sobre los sentimientos encontrados que arroparon a todos los miembros de la familia en aquel momento.

Finalmente, la hora cero llegó y el paciente entró a sala de operaciones a las 11:30 de la mañana. La cirugía se extendió por nueve largas y agónicas horas en las que la familia de Luis, incluida su mamá Edna Santiago, comenzaron una red de plegarias pidiéndoles a Dios y a la Virgen del Pozo -de quien es devota- un milagro de vida. Y así ocurrió.

“Todo salió de maravillas. Hasta el mismo médico está asombrado con lo bien que su cuerpo ha aceptado el páncreas y el riñón. Mi Señor tiene un propósito para él”, expresó doña Edna al agregar que, como parte del proceso de recuperación, Luis estuvo bajo observación en el área de cuidado intensivo durante varios días.

“Pero ya está en un cuarto regular, está comiendo alimentos majados, está orinando bien, su azúcar está en control y hay buenas expectativas por parte de los médicos. El milagro ocurrió y se lo debemos a Karla Michelle”, expresó la progenitora de Luis al agregar que “hasta bien guapo se ve... ¡está tan lindo, mi nene!”

Emotivo encuentro con familia de Karla

No hay palabras ni emociones que puedan describir el agradecimiento que los familiares de Luis tienen con Carlos Negrón y Evelyn Vélez, los padres de Karla Michelle.

Por eso, doña Edna y Martha decidieron conocerlos durante el velorio de la menor.

“Fuimos el día antes del entierro y con el primero que hablamos fue con su papá. Cuando nos presentamos, empezó a llorar y me dio un abrazo bien fuerte”, describió Martha sobre aquel emotivo encuentro que unió a dos familias hasta entonces desconocidas.

Por su parte, Edna explicó que el encuentro de madre a madre, con Evelyn, será inolvidable.

“La abracé y le dije que ahora mi hijo también era suyo... y le dije que hasta una nieta tenía”, manifestó quien procedió en ese entonces a mostrarle a la mamá de Karla Michelle una foto de Luis.

Aquella noche, entre las cosas que hablaron los miembros de ambas familias hubo una promesa: Evelyn quería hablar por teléfono con Luis. Al momento, las visitas para el paciente están restringidas, pues su sistema inmunológico está aún débil.

Fue entonces que surgió otra llamada de importancia en la vida de Luis, quien es descrito por sus parientes como una persona bien tímida y “de pocas palabras”.

“Ella lo llamó y hablaron en privado. Yo los dejé solos para que él se sintiera cómodo. Luis me contó que doña Evelyn le dijo que estaba loca por conocerlo personalmente y que estuviera tranquilo porque su hija Karla hubiera querido donarle sus órganos. Fue un momento bien lindo para Luis. Yo sé que en su momento nos vamos a conocer todos”, expresó Martha.

Si las cosas salen como las planifican ambas familias, el encuentro entre los recipientes de los órganos de Karla Michelle y los padres, se llevará a cabo durante la promesa de Reyes.

“Ese día, doña Evelyn quiere mostrarle a toda la gente que es incrédula que los milagros sí existen y que Dios y la ciencia van de la mano”, agregó Martha sobre el anhelado junte.