El director del Observatorio de Arecibo, Francisco Córdova, indicó hoy que aún es incierta las causa del desprendimiento de uno de los cables auxiliares de soporte de su punto de amarre ocasionándole daños al reflector principal.

El funcionario detalló durante una conferencia virtual que se trata de una falla inusual e inesperada que ocurrió durante operaciones normales que ha sido consultada con cinco compañías expertas en la instalación de este tipo de cable, de la industria de la construcción e ingeniería las cuales no han podido establecer al presente qué fue lo que sucedió.

“La falla nos tomó a todos por sorpresa no en el sentido de que se haya roto el cable, sino que simplemente el punto de amarre fue el que falló donde se soltó el cable del amarre, esto causó que el cable cayera de la torre e impactara el receptor primario”, sostuvo Córdova.

Existen otros 11 cables similares que fueron añadidos a la estructura hace unos 25 años para darle soporte tras la instalación del domo gregoriano que pesa más de 225 mil toneladas, que irónicamente son los más nuevos, los cuales deben tener una duración de 50 años de acuerdo con el fabricante.

El cable creó una grieta de casi 100 pies de largo en una sección del plato del Observatorio de Arecibo.
El cable creó una grieta de casi 100 pies de largo en una sección del plato del Observatorio de Arecibo.

Córdova indicó que es demasiado prematuro precisar el tiempo que les tomará a reparación ni su costo, aunque aclaró que no es un problema que les vaya a impactar permanentemente.

Manifestó que se encuentran trabajando con la estabilización de la plataforma, sin ningún movimiento, para colocarlo en una posición que alivie esa carga estructural que conecta con la torre número 4, mientras se analiza y corrige la avería. Los receptores y los radares no fueron afectados.

“No sabemos cuál va a ser el estimado total, obviamente sabemos que tenemos que reemplazar ese cable y estamos ya obteniendo cotizaciones y calculando cuanto es el tiempo total que se necesitaría para hacer esa instalación, pero nuestra prioridad ahora es estabilizar esta estructura, así que lo que queremos es conseguir otros cables temporeros, son cables mucho más pequeños, son más fáciles de manejar y aunque aguantan menos carga nos daría suficiente para poder estabilizar la estructura”, dijo.

Su instalación se estima que podría ocurrir luego de cinco a seis semanas, una vez los cables sean adquiridos y enviados a la isla, mientras que el tiempo promedio para un cable auxiliar se estima de tres a cuatro meses.

“Estos cables no son estándar, no están hechos ya que alguien los tiene en inventario, son cables que se tienen que crear, los soportes que aguantan esos cables se tienen que crear al momento también, toma tiempo y se tienen que probar luego para la resistencia que nosotros necesitamos, o sea, que no podemos esperar que se resuelva en tan siquiera unas semanas”, sostuvo Córdova.

Señaló que están en la búsqueda de una compañía que tenga disponible algún equipo que les permita inspeccionar el interior de los cables y no han conseguido a ninguna con el nivel de fidelidad que requiere.

“El mantenimiento se da constantemente, las inspecciones visuales que se hacen en todas estas torres, en todos estos cables, desgraciadamente no hay manera de inspeccionar la junta del cable por dentro ya que el grosor es más de nueve pulgadas de diámetro de diferentes tipos de metales”, reveló Córdova.

Los cables y sus anclas son inspeccionados activamente utilizando drones cada cuatro horas para asegurarse de que no hay otras anomalías.

El lunes, a las 2:45 a.m. el desprendimiento de uno de los cables auxiliar de soporte causó un corte de 100 pies de largo en el plato reflector del telescopio ocasionando daños en 250 a 300 paneles de la Cúpula gregoriana y torció la plataforma que da acceso a la misma. Ningún empleado resultó afectado al momento del incidente.

Las observaciones que se hacen desde el telescopio permanecen detenidas porque no se puede mover, sin embargo, la comunidad científica continúa analizando datos obtenidos como resultados de investigaciones que llevan años en curso y se anticipó que continuarán publicando sus hallazgos.

Por el momento, fueron pospuestas las observaciones de científicos internacionales que se encontraban en turno.

El radiotelescopio se construyó en el año 1963 y la última mejora significativa se hizo con la instalación del domo gregoriano para los años 90′s para lo cual se tuvo que instalar los 12 cables auxiliares a los lados de las torres para aguantar el peso de su movimiento.