Los retos que enfrentarán los sectores económicos en la próxima década en Puerto Rico son difíciles de predecir. Profesiones tradicionales, como obreros agrícolas, sastres y pescadores, podrían ser ocupaciones del pasado, ya que menos jóvenes se animan a integrarse a estos sectores.

Los cambios en el mundo laboral son una evolución lógica y de esperarse, analizó el economista y profesor Ricardo Fuentes a Primera Hora.

No obstante, tras el aislamiento obligatorio ocasionado para evitar la propagación de la pandemia del COVID-19, que sacó a miles de empleados de sus oficinas alrededor del mundo, los cambios que ya se avecinaban exacerbaron.

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“Un dato interesante es que todavía no hemos recuperado todo el empleo salariado que se perdió desde la pandemia”, señaló al resaltar que la isla lleva 15 años en depresión económica.

De la mano con la digitalización, el obrero ha evolucionado. Algunos están renuentes de regresar a oficinas para efectuar una labor que por más de un año lo hicieron desde sus hogares. Otros urgen salarios justos y semanas laborales más cortas.

“La pandemia lo que hizo fue acelerar una tendencia que venía de antemano. Sabemos que hay un proceso de automatización. Muchos trabajos que antes hacíamos las personas, ahora lo hacen máquinas o incluso con inteligencia artificial”, comentó Fuentes, docente del recinto ponceño de la Pontificia Universidad de Puerto Rico.

A estos efectos, el presidente del Banco de Desarrollo Económico de Puerto Rico, Luis Alemañy González, reveló que el coronavirus, además, provocó que naciera en el obrero boricua el deseo de emprender su propio negocio. Esto se reflejó en el aumento de cuentapropistas registrados luego de la pandemia que prestan servicios de mantenimiento de patios, servicios de salón de belleza, entre otros, que se pueden realizar desde la casa.

“Eso venía de antes. Sin embargo, con la pandemia, todas estas tendencias se aceleran y todas esas tendencias traen consigo retos”, indicó.

Sin prepararnos

Países desarrollados, como Rusia, Japón y Estados Unidos, comenzaron a planificar cómo adaptarse a esta realidad. El gobierno local, sin embargo, no está preparándose para este futuro inevitable, indicó Fuentes.

Además, los desafíos que enfrenta la población puertorriqueña, incluyendo la inseguridad del sistema de energía eléctrica y la lenta recuperación tras los recientes fenómenos atmosféricos -como el huracán María (2017) y los sismos (2020)-, no están acordes con la evolución del empleado y la creciente demanda de automatización.

“Puerto Rico es un país en vías de desarrollo. No tiene la infraestructura ni innovación de países desarrollados. Esas tendencias en países desarrollados no las vamos a ver ocurriendo en Puerto Rico, porque su etapa de desarrollo está mucho más atrás”, recalcó.

Por ende, en los próximos 10 años podría ocurrir uno de dos extremos: que la población esté en “plena empleo”, término que se refiere a que todos los individuos de un país en condiciones y deseos de trabajar están trabajando; o se reflejen “altísimos niveles de desempleo y migración acelerada”.

“Esos cambios vienen. Quizás lleguen más tarde, pero vienen. Puerto Rico debería estar desarrollando estrategia de capital humano para que no nos coge de sorpresa y el desenlace no sea el alza de desempleo”, advirtió el experto.

Hay que planificar y ejecutar

“La planificación debería ser un ejercicio de los más importantes para cualquier Gobierno, (pero) en Puerto Rico la planificación de largo plazo no realmente no se da. Son muchos los retos que tenemos y Puerto Rico no se está preparando”, dijo Fuentes.

Recalcó que es hora de que las agencias gubernamentales comiencen a planificar y actuar de cara al futuro. Esto debería incluir el adiestramiento de mano de obra local, el análisis de cada industria por separado para considerar si es viable proveer subsidios para sectores como la agricultura, exento del aumento del salario federal que será vigente en el 2022, o importar mano de obra extranjera.

“Ningún trabajador debería aceptar un salario que no da para vivir. Aquí la gente le gusta criticar a las personas que no aceptan sueldos indignos. Yo diría si esos empleos o industrias son importantes para el país, que subsidien los salarios para que sean dignos”, dijo.

La planificación estratégica debería incluir la integración de la automatización en todos los sectores, el buen uso de los fondos de mitigación por desastres del Programa de Subvención en Bloque para el Desarrollo Comunitario para la Recuperación ante Desastres de Puerto Rico, para estar preparados ante futuros fenómenos atmosféricos y un desarrollo sostenible para evitar propagar el calentamiento global. Todo esto sin la influencia de ideologías partidistas.

“En la media de que no somos parte de la solución, vamos a sufrir las consecuencias. En ejercicios de planificación económica tiene que incluir cambios tecnológicos de automatización y tiene que tener como componente el tema ecológico que sea un desarrollo sostenible. Puerto Rico, a través de la universidad y la educación superior- que en Puerto Rico es de alto calibre- tiene la capacidad de convertirse en líder regional y nacional de desarrollo sostenible, pero hay que hacer esfuerzo”, manifestó.