Investigan dos alegados milagros

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 18 años.
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PONCE Según el postulador de la causa de beatificación de la Madre Dominga Guzmán Florit, el padre Tarcisio Gotay, se evalúan dos supuestos milagros como parte del proceso que busca elevar a los altares a la religiosa puertorriqueña de Río Piedras.
Gotay, párroco de la iglesia Santa Teresita en Santurce, explicó que los dos alegados milagros bajo escrutinio son sanaciones.
“Se recogen continuamente muchos favores que mucha gente ha testimoniado, presuntos milagros, en este momento tengo sobre mi escritorio dos que estamos estudiando, los he entregado a algunos médicos para que los evalúen antes de hacer la presentación formal”, dijo el religioso.
El también postulador de la causa que culminó con la beatificación de Carlos Manuel Rodríguez de Caguas, dijo en entrevista con Católica Radio de Ponce que está en espera de que este grupo de médicos le indiquen si se “pueden procesar como intervención divina” los dos casos de alegada sanación.
Precisó que el proceso se inició el 15 de octubre de 2001, y a partir de ese momento comenzó a recoger la prueba documental y testimonial sobre la vida y virtudes de la fundadora de la congregación de las Hermanas de Fátima del Santísimo Rosario, en Yauco, en 1949.
“Es un proceso lento porque ha habido que entrevistar muchísimos testigos que conocieron a Madre Dominga, que murió el 16 de enero de 1993. Hay una comisión llamada histórica que recogió toda la documentación, cartas, etcétera, esa comisión ha estado trabajando en la redacción de una biografía crítica de la vida de Madre Dominga”, señaló.
Explicó que luego que termine el proceso a nivel diocesano, se pasa a la Congregación para la Causa de los Santos en Roma.
El postulador de la Causa de Beatificación de la Madre Dominga, nacida el 3 de septiembre de 1897, y quien dedicó gran parte de su vida a la educación, no adelantó la fecha en que el caso llegará a Roma.
Madre Dominga fue bautizada en la parroquia San Pedro Mártir en Guaynabo, luego se mudó a Bayamón, donde quedó huérfana, por lo que fue a parar a un asilo de niños en San Juan.
Posteriormente logró una beca para estudiar en Nueva York, optando en 1913 por ingresar como postulante a la congregación de las Hermanas Dominicas de la Santa Cruz.