“Todo tiene su final, nada dura para siempre” es la primera línea de una popular canción que, al parecer, se materializó en el matrimonio compuesto por el secretario de Estado Kenneth McClintock y Mari Batista, quienes anunciaron hoy que han decidido separarse.

En un comunicado de prensa escaso de detalles y que firmaron ambos, se informa que decidieron darse espacio y enfocarse en relacionarse con sus hijos,  Kevin y Stephanie.

“Después de más de 16 años de matrimonio, como muchas parejas, hemos decidido darnos espacio y separarnos y enfocarnos en cómo mejor relacionarnos con los dos extraordinarios hijos con los cuales Dios  nos ha bendecido”, dice el escueto comunicado.

Aunque reservado en su vida privada, la realidad es que casi toda la vida pública de McClintock ha sido de la mano de Batista, actualmente directora del Departamento de Recreación y Deportes de San Juan.

Hasta a los saludos protocolares llegaban juntos y tomados de la mano, como quienes se quieren mucho y no tienen en mente la posibilidad de una separación.

Tanto se puede compartir en un periodo de 16 años que, en el 2000, vivieron juntos un tremendo susto cuando se volcó el vehículo en el que se dirigían hacia su hogar.

Solidaria con su compañero, fue Batista quien denunció en el 2005 que su familia era perseguida en medio de la pugna por la presidencia senatorial, una posición que le interesó a Pedro Rosselló cuando logró colarse como legislador al quedar fuera de la carrera a la Gobernación.

“Dios nos ha dado que el bien siempre prevalece sobre el mal, y con esa tranquilidad y con la paz que vivimos en nuestro hogar, cada cual que siga su destino, y Kenneth tiene mi apoyo y que siga hacia adelante como presidente del Senado”, dijo  en aquel momento la deportista, quien es 15 años más joven que McClintock.

Sin intimidarse, fue ella quien tomó la fotografía del vehículo desde el que supuestamente la vigilaban y pidió a la Policía que investigara y procesara a los responsables del calvario que vivió durante  varios meses.

Aunque no se involucra necesariamente en la política, siempre lo acompañó en actividades de corte partidista.
Él, por su parte, siempre la ha respaldado y ha elogiado las actividades deportivas que ha organizado.

Ahora, probablemente el apoyo continúe, aunque más de lejitos. Los hijos seguirán enlazándolos, aun si no comparten el mismo techo.

Consciente de que el anuncio de la separación provocaría la búsqueda de reacciones, en el comunicado se advirtió que no se ofrecerían más detalles.

“Esperamos que nuestros amigos, familiares, compañeros de trabajo y el público en general respeten el ámbito de intimidad al cual tienen derecho aún las personas que, como nosotros, entregan sus vidas al servicio al prójimo y están en la vida pública”.