La finca de Camuy que pasó de la crisis a vender miles de huevos frescos al día
Hacienda Almácigo ha convertido en referente al vender directo del campo a la mesa.
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La Hacienda Almácigo se ha vuelto un punto bastante conocido y frecuentado por los vecinos del barrio Ciénagas de Camuy, e incluso residentes de otros municipios que a diario llegan al lugar en busca de huevos frescos.
Desde hace cuatro años, Alberto Manuel Torres Quiñones se dedica en lo que una vez fue una siembra de 43 cuerdas, a la producción de huevos de mesa. Fue una serie de “golpes” propinados por eventos como el huracán María, la pandemia y la gripe aviar que arrasó con la producción de huevos en Estados Unidos, los que llevaron a este agrónomo boricua a reinventarse.
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Antes del huracán María, la finca estaba sembrada en su totalidad de frutos menores como pimientos, tomates, calabaza, calabacín y otros, pero el fenómeno natural arrasó con esos cultivos. “(Tras el huracán) Las ayudas llegaron bien tarde, cuatro o cinco años después de María y tuvimos que reinventarnos”.
En ese entonces llegó la pandemia, y lo que en un principio parecía otro golpe a la economía, se convirtió sin quererlo en una oportunidad. “Estábamos en casa aburridos porque todos estábamos encerrados y compré unos pollitos, hice unas jaulas y en mi casa comenzamos a criar las gallinas. Tenía huevos pa’ casa, a los vecinos les regalaba, de repente los vendía y dije ‘contra, esto puede ser un negocio’. Vamos a comprar 100 pollitos a ver”, recordó Torres Quiñones
Así, junto a su socio, Manuel Meléndez, comenzó la crianza de pollos para producción de huevos en Camuy.

Al inicio, Torres Quiñones y Meléndez alternaban el trabajo en sus negocios con el trabajo en la finca. Un espacio en lo que una vez fue la casa de sus abuelos, se convirtió en el área de ventas. Desde el inicio, se enfocaron en la venta directa de huevos al consumidor. “El concepto de nosotros siempre ha sido de tener un contacto directo al público, para que el producto llegue más fresco a la mesa. Aquí cuando tu compras huevos, tú los llevas del mismo día o del día anterior, no tienen días en almacenamiento. Y es un producto limpio. Nuestras gallinas se alimentan de forraje y alimentos de muy buena calidad. Se le añade calabaza, a veces los placeros nos dejan guineos y cosas que se le pasan, y nosotros todos esos vegetales se los damos a las gallinas”.
Las ventajas del concepto también se traducen en ventajas para el consumidor. “Mientras yo no tenga que montar mi producto en una guagua refrigerada. Tendría que comprar una guagua refrigerada, moverlo hasta el supermercado, entregarle al supermercado y esperar 15 o 30 días hasta que me paguen ese producto que yo les estoy entregando. Si lo puedo vender aquí y cobrarlo, es un negocio redondo para mí. Yo vendo a mi precio y los ingresos son justos y el consumidor tiene un precio justo también en el producto”. Pero no solo se reduce a un mejor precio, sino también a un mejor producto. “Lo más que estamos velando es la frescura. El consumidor viene aquí, ve que estamos lavando y empacando y se lo llevan. Y son locos con el producto y lo dicen, ‘yo no vuelvo a comprar huevos en el supermercado, no importa el precio’”, relató.

Finalmente, tras dos años de sacrificio y en plena pandemia, la llegada de la gripe aviar en los Estados Unidos provocó que la demanda por el producto local estallara. “El boom de la producción de huevos vino cuando vino la escasez. Por la gripe aviar se mataron más de 40 millones de gallinas en los Estados Unidos y ahí es que viene que no había huevos en el supermercado y todos los que producíamos huevos, se nos volvió una locura los negocios. Aquí las filas llegaban hasta el asilo. Desde las cuatro de la mañana había que esconderse aquí”.
El cielo parece ser el límite
Desde ese momento, la producción de huevos lo que ha hecho es crecer. Diariamente la finca produce entre 1,500 a 2,100 huevos, unos 50 a 70 cartones diarios, cuyo precio oscila entre los $7 y los $15. También le suplen huevos a varios negocios que utilizan su producto fresco en la confección de alimentos.
De 100 pollitos con los que inició la producción, actualmente la finca cuenta con sobre 1,700 gallinas y la meta de Torres es de llegar a tener unas 3,000 gallinas.

De otra parte, Torres Quiñones describió lo que parece ser un incremento en la producción de huevos a nivel local, algo que ató a varios fenómenos como el avance de la gripe aviar en Estados Unidos, la demanda del consumidor por producto fresco y la caída de los viejos mitos sobre el consumo de huevos. Aseguró que hoy día, hay más gente produciendo huevos y vendiéndolos lejos de las góndolas de los supermercados.
“Mucha gente al ver ese fenómeno (del aumento de los precios del huevo por la gripe aviar), se metieron a criar gallinas también. Y no esta mal porque el país carece de productos frescos. La mayoría de la comida que viene, viene importada. Al producir fresco, el consumidor tiene acceso a una comida más limpia. Por eso es que tú estás viendo más gente vendiendo huevos, porque se ha puesto de moda, como decimos. También, se ha aclarado lo que decían antes, que el huevo subía el colesterol y la gente se abstenía de comer huevos. Esa mala fama que tenía el huevo porque subía el colesterol malo, se sabe que no es verdad y muchas otras cosas que se decían para vender productos procesados. Ahora se sabe que el huevo es un superalimento y que es una proteína bien limpia”, sostuvo.
Pero el público llega a la Hacienda Almácigo no solo en busca de huevos. Cada día llegan más clientes buscando pollo fresco para comer, algo en lo que todavía no han incursionado, pero que Torres Quiñones reveló, han estado contemplando. Ante esta realidad, todas las mañanas los empleados de la hacienda reúnen de 20 a 30 de las robustas gallinas ISA Brown, que se le venden vivas a aquellos clientes que las procuran. Desde que comenzó esa tendencia, el agrónomo ha estado evaluando la posibilidad de establecer una pollera en su finca, para vender pollo fresco a aquellos clientes que lo solicitan.
Huevos libres de antibióticos y químicos
La faena en Hacienda Almácigo comienza todos los días muy temprano. A las 6:00 a.m. comienza la recolección de huevos y la alimentación de las gallinas, que al igual que sus dueños y cuidadores, reciben tres comidas diarias. Luego de la recolección, comienza la inspección y empaque de huevos y de lunes a sábado, a las 8:30 a.m., la Hacienda abre sus puertas al público. Las tareas son continuas, el procesamiento de huevos, la atención al público, la poda de forraje para alimentar las gallinas, la inspección constante del perímetro para verificar que la verja no tiene boquetes, que no hay animales ajenos a la finca molestando las gallinas y que no hay gallinas heridas o enfermas, nunca se detiene.
La crianza de las gallinas en la Hacienda es lo que se conoce como “free range” o gallinas de pastoreo. Salvo que se trate de algún animal herido o enfermo, Torres Quiñones explicó que sus gallinas no viven enjauladas ni encerradas en ranchos. “Estos animales no son ‘cage free’, porque ‘cage free’ son gallinas que no están en jaulas pero están encerradas en un rancho. Esto se llama gallinas en pastoreo, o ‘free range’. Mis gallinas están sueltas 24/7, nunca han estado en jaulas, a menos que estén lastimadas, que se meten en una jaula, se les da un ‘recovery’ y se vuelven a soltar. Creo que somos los únicos en Puerto Rico que tenemos ese sistema. La visión de nosotros desde un principio, tanto para la producción de huevos, como la producción de vegetales, más queremos tener producción de carne de cordero; sea producción de carnes, huevo, vegetales, libre de todo tipo de químicos. Nosotros producimos gallinaza en un rancho que tenemos para abonar los vegetales, las gallinas van a comer el mismo pasto que abonamos con esa gallinaza, igual los ovejos que vamos a traer. Y tener una agricultura regenerativa, una agricultura limpia”, comentó.


