La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, en inglés) anunció este jueves que colabora con científicos “para rastrear las condiciones ambientales vinculadas al dengue y mejorar los pronósticos del riesgo de dengue en Puerto Rico”.

En un reporte publicado por la NASA en su página cibernética, se precisó que se utilizan herramientas satelitales, de infrarrojo, y otros métodos de medición científicas en una misión que intenta identificar el riesgo de la enfermedad, transmitida por la picada del mosquito Aedes aegypti.

Los investigadores tienen como objetivo desarrollar esta primavera un sistema inicial de pronóstico para predecir las condiciones ambientales vinculadas al riesgo de dengue en toda la Isla. Los pronósticos a más largo plazo podrían dar a los funcionarios más tiempo para fumigar con insecticidas, fortalecer la divulgación pública y prepararse para un aumento en el riesgo de brotes”, se anticipó.

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La NASA indicó que ayuda a los investigadores a abordar lo que llaman un “desafío”, ya que el dengue es “una grave amenaza de salud pública en Puerto Rico”. Pero, también el resultado de esta investigación podría ayudar a establecer factores de riesgo en territorios como Florida y Texas, donde el dengue también se registra.

“En 2024 y 2025, Puerto Rico reportó más de 9,500 casos durante un brote importante, con más de la mitad de los casos reportados en 2024 resultando en hospitalización. También se detectaron casos de transmisión local en Arizona, California, Hawái, Florida y Texas”, se informó.

El reporte añade que “los mosquitos Aedes, que incluyen las especies que transmiten el virus del dengue, prosperan en condiciones cálidas y húmedas y se reproducen en agua estancada. La predicción de brotes de dengue depende de comprender cómo la lluvia, la temperatura, la extensión del agua estancada y otros factores moldean los hábitats de los mosquitos y ayudan a la propagación del virus. Sin embargo, los métodos tradicionales de pronóstico a menudo tienen dificultades para predecir esas condiciones con semanas o meses de anticipación, lo que limita cuán temprano los funcionarios de salud pública pueden prepararse”.

Este esfuerzo es financiado por el equipo de Aplicaciones de Salud y Calidad del Aire de la NASA, el programa Earth Action de la NASA, la rama de Dengue de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) en San Juan y otros socios locales.

Van 348 casos

Según el sistema de vigilancia del Departamento de Salud, “el dengue es común en Puerto Rico y en más de 100 países de las regiones tropicales y subtropicales del mundo. El dengue es endémico en nuestra Isla, es decir, está presente todo el año. Por lo tanto, nos enfrentamos diariamente al riesgo de contraer esta enfermedad”.

En el último reporte del BioData de la agencia, publicado el 19 de marzo, se informó que del 5 al 11 de marzo de 2026 se reportaron 11 casos de dengue en Puerto Rico. Mientras, se precisa que desde el 1 de enero ya se han acumulado 348 casos, de los cuales 271 fueron confirmados y 77 son probables.

Fue el municipio de Caguas el que registró más casos, con 71. Le siguió Humacao con 20, revela el informe.

Se destaca que estas cifras están en la actualidad por debajo del umbral epidémico.

“En marzo de 2024, el Departamento de Salud declaró una emergencia de salud pública por dengue en Puerto Rico, siento esta la epidemia más reciente identificada a través de datos de la vigilancia epidemiológica”, indica el informe de Salud.

Los síntomas del dengue son fiebre, dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, dolor muscular, sarpullido o erupción en la piel, dolor de articulaciones, así como náuseas o vómitos.

“Los síntomas pueden ser leves o graves. Generalmente duran de dos a siete días. No obstante, el dengue grave puede poner tu vida en peligro en unas pocas horas y muchas veces requiere hospitalización”, señala Salud en su página cibernética.

Para no contagiarse, se recomienda no dejarse picar por mosquitos, eliminar criaderos de Aedes aegypti, así como utilizar mosquiteros en camas y tela metálica, escrines en ventanas y puertas o aire acondicionado.