Le ocultaron quién era su verdadera madre; hoy reúne familias separadas por la adopción
A los 11 años, Madeline Molina descubrió que la mujer que la crió no era su madre biológica. Ahora ayuda a personas a encontrar sus raíces y reencontrarse con sus familias.

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A sus 11 años, Madeline Molina Rodríguez descubrió que la mujer que toda su vida había llamado “mamá”, no era su verdadera madre.
Ese momento no solo cambió su realidad, si no que desató una búsqueda que eventualmente la llevó, además de a descubrir sus raíces, a encontrar lo que hoy día es una de las pasiones de su vida, ayudar a personas adoptadas a encontrar a sus familias biológicas, o como ella se describe, un “ángel de búsqueda”, a lo que se dedica desde hace nueve años.
“Yo me críe en un ‘foster home’ y a los 11 años me enteré que la señora que me estaba criando, en verdad no era mi mamá biológica. Siempre crecí sabiendo que no pertenecía, que no era mi familia y siempre tuve como esa inquietud de conseguir a mis padres, a mis hermanos, a mis tías, a quien sea. La sangre de uno”, recordó.
“Yo nací en Puerto Rico, yo era la bebé de siete hermanos. Y mi mamá biológica nos dio a toditos a que otra gente nos criara. A uno de mis hermanos se lo dio a una amiga, a otra hermana se la dio al papá. A mi, vamos a decir, para no complicar las cosas, que ella me dio a quien ella creía que era mi papá biológico para que me criara con su esposa”.

El descubrimiento de que no tenía vínculos biológicos con la mujer que la criaba, se produjo de boca de otro niño quien hasta ese entonces pensaba que era su primo, pero pudo corroborarlo fácilmente con documentos que estaban ocultos en su propio hogar. “Yo me recuerdo que la que me crio siempre me decía, ‘ahí está una bolsa de papeles importantes. Nunca toques estos papeles’. Y era un bulto de Army. Un bulto de esos de Army bien, bien grande. Y estaba en el closet”.
Allí encontró su certificado de nacimiento, en el que por primera vez leyó el nombre de su madre biológica, Alba Nydia Elías Pedroza, y documentos que le concedían su custodia al hombre que su verdadera madre pensó era su padre, y a la que era su esposa. “Ese nombre ‘haunted me’, desde los 11 años. Ahí fue donde empezó toda esta aventura para mí. Fue a los 11 años”.
Desde ese momento, pero aún sin confrontar a la mujer que hasta ese momento la había criado, Madeline comenzó la búsqueda de sus raíces. No eran muchos los recursos a los que tenía acceso en aquella época, en la que aún el Internet era una cosa poco conocida. “Pa ese tiempo no había mucho. Lo que había era los ‘white pages’ (la guía telefónica) que te dejaban al frente de la puerta. Y yo cogía ese libro y buscaba a ver si conseguía el nombre de mi mamá, Alba Nydia Díaz Pedroza, y buscaba y buscaba, y no conseguía nada”.
Pero no fue hasta los 15 años que finalmente Madeline confrontó a la mujer que la había criado. Para ese entonces, el hombre que todos creyeron era su papá, ya no estaba en la escena y la confrontación llevó a Madeline a romper relaciones con esa mujer y a relocalizarse en Puerto Rico, país del que fue arrancada a los seis meses de haber nacido. Ya en la Isla, Madeline pudo reconectarse con el que hasta el día de hoy llama papá, Luis Molina, quien en aquel momento se hallaba en los últimos días de su vida y comenzó a preguntarle sobre su mamá. “Yo siempre lo molestaba y le decía, ‘papi, dime de mi mamá, ¿cómo era? ¿Se parecía a mí?”.
Fue a los 22 años que Madeline pudo conseguir más información de su mamá, gracias a una hermana de su ‘papá’, quien se dio a la tarea de rastrear a la mujer. Tristemente, ya para ese momento su mamá había fallecido. Pero aún quedaban más secretos. Seis años más tarde, Madeline logró localizar a uno de sus hermanos a través de un portal de genealogía, ‘Ancestry’.
En ese momento, recordó, todavía la empresa no trabajaba con pruebas de ADN. “Tu hacías un árbol (genealógico) en Ancestry y ponías tu búsqueda. Ponías una historia bien corta, breve, de con quien te quieres conectar. Y yo hice una buscando a Alba Nydia Elías Pedroza, que ese nombre, yo digo, nadie va a repetir ese nombre. Un día que estoy en clase, dije ‘déjame meterme al Ancestry a ver si alguien me ha contestado y ese día, había un muchacho que estaba buscando a su mamá, que se llamaba Alba Nydia Elías Pedroza, y yo dije ‘o sh... ese es el nombre de mi mamá’ y cuando hago scroll down, vi la foto de mi mamá por primera vez. Y era como si estuviera mirándome a mí”. Aunque eventualmente el ADN probó el parentezco, esa foto y la firma de su madre en documentos que ambos poseían, sirvieron como evidencia inicial de que eran hermanos.
Posteriormente Madeline encontró a otro de sus siete hermanos, los conoció a ambos y a sus familias y mantienen contacto, pero su odisea no terminó allí. Poco tiempo después una muestra de ADN provista por la hermana del que pensaba que era su papá, demostró que tampoco había un vínculo biológico con ellos. Eso la llevó a iniciar otra búsqueda, la que la llevó a conocer a su padre, de origen hondureño, y a descubrir que tenía otros hermanos por el lado paterno.
Fueron esos esfuerzos de búsqueda de su padre, los que la llevaron a formar su propio grupo en redes sociales, ‘Adoptees and Reunions from Puerto Rico’ para ayudar a otros en su misma situación, al darse cuenta que los casos de la comunidad boricua no recibían mucha atención de los que se dedicaban a ese tipo de búsqueda.
Una de las razones por las que esos casos eran ignorados, la descubrió colaborando con el grupo DNA Angels. “Es que los casos de Puerto Rico son difíciles, no son fáciles. Si no hay información disponible, te va a tomar mucho tiempo porque la ADN de Puerto Rico es muy complicada”, dijo Madeline, quien explicó que debido a la peculiaridad de que somos una Isla, las coincidencias de ADN entre puertorriqueños son mayores que en otras comunidades.
A través de ‘Adoptees and Reunions from Puerto Rico’, cientos de personas utilizan los servicios que Madeline ofrece sin ningún costo para rastrear a sus familias boricuas. En muchos casos y a través de su propio pecunio o donaciones, Madeline costea pruebas de ADN, suscripciones en diversos servicios de ADN y en servicios de búsqueda de registros públicos que le ayudan en su tarea. En muchas ocasiones, su labor ha trascendido más allá de simplemente decirle a una persona “está es la información de tu familia”, a tener que servir incluso de intermediaria para que pueda haber una reunión familiar, aunque confesó que no en todos los casos siempre hay un final feliz y en más de una ocasión se ha encontrado con personas que rechazan la existencia de un vínculo filial, aún cuando pruebas de ADN demuestran lo contrario.
Incluso recordó, en ocasiones se ha topado con casos muy lamentables como el de una persona que llegó hasta ella buscando a su familia, para enfrentarse a la triste realidad de que fue el resultado de una relación incestuosa.
Aunque dijo haber logrado ayudar a más de 400 personas a descubrir a sus familias biológicas y muchas de ellas, incluso a reencontrarlas, Madeline aún busca a tres hermanos maternos de los que no tiene mayor información. Esa tarea se ha visto complicada en parte, por una de las razones por las que muchas personas que comparten su pasión rechazan casos que tienen que ver con Puerto Rico. La falta de registros públicos en línea que puedan ayudar a ubicar a esos parientes biológicos en la Isla en definido momento.
Esa misma barrera, la enfrento ‘Eli’, como cariñosamente la llaman su familia y allegados, y es precisamente esa experiencia, no solo la que la motiva si no por la que ofrece sus servicios sin costo alguno. “Yo no cobro nada. Todo el mundo me ha dicho ‘Eli, pero ya es tiempo de que tu le cobres a la gente’, y no puedo. No me sale. No me sale. Yo me puedo poner en los zapatos de esa persona porque yo los tuve. Yo estuve en esos mismos zapatos de que nadie me quería ayudar, de no tener idea de como empezar una búsqueda. De los nervios que te entran cuando tú tienes que hacer una llamada a un potencial primo. ¿Como tú le vas a hablar?, ¿que tú le vas a decir?, ¿voy a meter la pata? Yo lo único que le pido a mis clientes es que si un día pueden donar para el próximo cliente que lo hagan. Que si no pueden, por lo menos compartan la página. Que compartan cuando yo necesito hacer una recolecta, porque eso va a ayudar a la siguiente persona".
Por último, Madeline aprovechó para exhortar al público a hacerse pruebas de ADN. “El ADN no miente. Si una persona se ha hecho esta prueba y viene alguien donde ti a preguntarte, ‘mira, soy adoptado, estoy buscando a mis padres, ¿me puedes ayudar con información tuya?, contéstale a esa persona. No los dejes sin contestación. Porque son tantas las veces que yo le he escrito a gente. Ellos leen el mensaje y no te contestan. Si no quieres cooperar en esta búsqueda o no quieres ayudar, dilo. Pero tu sabes lo que es escribirle a una persona y que te lean el mensaje y no te digan nada. Si te has hecho la prueba, ayuda al prójimo. Estas cosas son importantes, no solo para nosotros, también para nuestros hijos", sostuvo Madeline.


