Un domingo normal, con la excepción de que el agua embotellada escaseaba o en algunos lugares faltaba por completo.

Ése fue el panorama que encontró Primera Hora ayer en dos visitas a diferentes supermercados del área metropolitana. Parecía que la lección se ha aprendido y la gente ya no compra a última hora y como loca cargando con todo.

A eso del mediodía de ayer las filas no existían, no había histeria entre la gente, las góndolas estaban llenas de los artículos de primera necesidad y el estacionamiento era accesible. El mismo escenario se pudo ver tanto en el supermercado Pueblo de Altamira como en el Amigo de la avenida Central.

“Hay más volumen de lo usual pero parece como que la gente tomó la acción de prepararse con tiempo. No lo han dejado para lo último”, manifestó Ángel Andújar, gerente de distrito de los supermercados Pueblo, quien notó que los clientes llegaban por filtración y no en manadas como en ocasiones anteriores.

En el Pueblo de Altamira había de todo, incluyendo agua. No obstante, ésta se estaba vendiendo con mucha rapidez. De hecho, cuando Primera Hora llegó al lugar, toda la góndola de agua estaba vacía, los empleados la llenaron y antes de partir ya se había vaciado nuevamente.

La atmósfera parecía como si la gente no estuviera al tanto de los dos fenómenos atmosféricos: Ana, degradada a depresión ayer en la tarde, y Bill, una tormenta con visos de huracán que los meteorólogos vigilan de cerca.

Nada más lejos de la realidad. Sólo una de las personas abordadas no estaba al tanto de los fenómenos. Los demás sí estaban informados.

Por ejemplo, Mariela Maymí se encontraba haciendo compras con su pequeña Amanda, de un año. Era una compra de rutina pero con la comida de la niña y el agua en mente.

“Estoy aquí por las dos cosas”, contestó Maymí al preguntársele cuál era el motivo de la visita al supermercado, si abastecer la alacena como siempre o por los fenómenos.

“Vine especialmente por el baby food y el agua para la nena, que es bien importante”, indicó Maymí.

La tranquilidad exhibida por la ciudadanía en los supermercados llevó a pensar a algunos clientes que a lo mejor finalmente los puertorriqueños han aprendido de lecciones pasadas y comenzaron a prepararse para las eventualidades desde antes del anuncio de ellas.

“La gente ha cogido más conciencia sobre la situación y se preparan desde antes”, comentó María Albertorio.

De hecho, Albertorio contó que ella es una de las personas que desde que comienza la temporada de huracanes toman sus previsiones.

“Durante tiempo de huracán sólo hago compra para una semana. Me preparo con tiempo (comida enlatada) y ya luego voy rellenando”, relató Albertorio, quien hacía compra en Amigo.