La intérprete Lorel Crespo se llenó de valor ayer, y a través de una transmisión en directo por Facebook, compartió cómo enfrenta junto a su familia la pérdida de su bebé Mauricio, cuando se encontraba en el octavo mes de gestación.

Desde un espacio en su casa, casual, habló en calma, fortalecida por su fe, y sumamente agradecido por toda la familia, conocidos, amigos y demás personas que la han acompañado y ayudado en el proceso que la sorprendió el pasado marzo.

“Estoy pasando por uno de los procesos más fuertes de mi vida, uno de los momentos más complejos de entender y complejos de explicar”, dijo poco después del comienzo del vídeo de 45 minutos.

“Todos saben la emoción y la ilusión tan grande con la que esperábamos a Mauricio, todos los planes que teníamos, y de momento se vinieron abajo, justamente el día de mi cumpleaños”, dijo la recordada “Lucía”. “Pero dentro de todo el proceso, el Señor ha estado, Dios ha estado conmigo… A veces así me siento, bien fortalecida, hay otros días que no valgo un chavo… El dolor no merma, no disminuye. Me he dado cuenta que es un dolor que va a estar conmigo hasta que yo deje de existir”.

Crespo reveló que, mientras la noticia de la pérdida corría a través de los medios de comunicación, ella aún estaba en el Hospital Auxilio Mutuo tratando de dar a luz su bebé ya sin vida. Finalmente, dio a luz por cesárea, lo que ha sido también otro reto físico, aparte del cambio fisiológico que implica un embarazo, y el golpe emocional.

“Me siento tranquila, porque una de las preocupaciones más grandes era qué iba a pasar o cómo iba a reaccionar cuando finalmente sacaran a Mauricio de mi barriga, y tenía tantas dudas de si lo quería ver  o no lo quería ver, porque ya estaba grande”, relató. Ella escogió verlo.

“Me dieron la oportunidad de ver, de abrazar, de escanear, como uno dice, a Mauricio, o sea, pudimos los dos como papá y mamá, disfrutarlo; era un bebé hermoso, tan perfecto, completito, simplemente estaba dormidito, lo vimos dormidito, una carita de ángel preciosa… Pudimos besarlo, abrazarlo, el tiempo que quisimos”.

Crespo, casada con Víctor Manuel Adorno y madre de otro varón, mostró un pañito con el nombre de Mauricio grabado y una referencia a Dios que se ha convertido en su almohada, en su amuleto.

Le dio las gracias públicamente a la animadora Jailene Cintrón y a la relacionista Wilda Santamaría por el apoyo que ha tenido de ella desde el momento de la emergencia hasta ahora.

Dijo que no daba detalles de por qué y cómo sucedió, porque aún se está fortaleciendo para poder compartirlos.

“De alguna manera todo que ha pasado, es una oportunidad para crecer, y no para crecer yo sola, sino que crezcamos todos juntos, y es una oportunidad para permitirle al Señor que él se manifieste, y se glorifique”.