Religión vial.

Antes de encender el motor de su carro, usted podría hacer la señal de la cruz o, si es católico, rezar el rosario mientras presiona el acelerador. De hecho, según sugiere el Vaticano, la persignación es un signo inequívoco de la entrega del conductor a la protección de la Santísima Trinidad, es decir, al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Si el Vaticano tiene razón, Dios está vigilando los cortes de pastelillo de los conductores, la mirada hostil que podría dirigir a otro transeúnte, así como el sentido de ira y frustración que produce para muchos un sabroso tapón mañanero.

En otras instancias igualmente desafortunadas, escucha el insulto que se dirige de ventana a ventana, sintetizado en una de las palabras más cargadas de significado del vocablo boricua.

Adivine.

A través de un consejo pontificio, el Vaticano presentó esta semana un decálogo que, ''a semejanza de los Diez Mandamientos'', establece las principales normas a las cuales debería adherirse todo conductor.

Ante las 1.2 millones de personas que mueren anualmente a nivel mundial en accidentes de tránsito, la Santa Sede subraya, entre otros asuntos, que el automóvil nunca debería ser considerado como una ''expresión de poder y dominio, ni ocasión de pecado''.

Encabeza sus ''10 nuevos mandamientos'' con ''no matarás'', el mismo inscrito en las tablas de Moisés después de que el profeta descendiera del monte, pero para explicar la relación que debería tener el conductor con el resto de los conductores y los peatones, el resto de las normas parten de cuatro ''virtudes cristianas'': la caridad, la prudencia, la justicia y la esperanza.

''Haz que se encuentre la víctima con el automovilista agresor en un momento oportuno, para que puedan vivir la experiencia liberadora del perdón'', indica uno de los mandamientos para el conductor.

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A pesar del giro cómico que el nuevo decálogo ha tomado en algunos medios noticiosos, particularmente en Estados Unidos, el controversial documento difundido por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes del Vaticano adquirió un alto grado de resonancia en algunas agencias gubernamentales, como la Comisión para la Seguridad en el Tránsito y la Administración de Compensaciones por Accidentes de Automóviles (ACAA).

''Como líder espiritual de centenares de millones de personas en el mundo, me parece importante que el Papa haya emitido este tipo de proclama. En la medida que se sensibilice y se ayude divulgar la necesidad de la prevención, esta expresión está en armonía con los pronunciamientos de la Organización de las Naciones Unidas (sobre la seguridad vial)'', sostuvo el director ejecutivo de la ACAA, Hiram Meléndez, al subrayar que a nivel mundial se lesionan cerca de 50 millones de personas cada año.

Solamente en Puerto Rico, la ACAA, que administra el seguro compulsorio, atiende a unas 75,000 personas que han sufrido lesiones tras verse involucradas en accidentes viales.

Ante la incursión del Vaticano en la seguridad vial, Meléndez subrayó que en toda sociedad libre hay libertad de religión y opinión.

''Cada persona puede hacer sus expresiones dentro de su particular visión, ya sea ideológica o religiosa. Lo importante es el contenido del mensaje. Que se divulgue la necesidad de prevenir accidentes y que se tomen medidas preventivas'', indicó.

Entretanto, el director de la Comisión de la Seguridad en el Tránsito, José Delgado, subrayó que las nuevas guías del Vaticano podrían servir para las personas que tienden a ''transformarse'' en el volante al notar que el vehículo de motor nunca debería ser utilizado como un medio de desahogo.

''Mucha veces se ha hablado sobre este asunto, sobre todo esposas que dicen que sus maridos se convierten en otra persona al estar frente al volante, al mostrar una agresividad que nunca han presenciado'', indicó.

Además de la persignación y el rezo del rosario, el Vaticano propone una ''pastoral de carretera para la instalación de capillas móviles o centros cristianos para viajeros.

''No suena mal. Entiendo que si el Papa hace esas manifestaciones y si hay un pueblo seguidor, esto debería ayudar. Antes de yo salir en mi carro, mi esposa se persigna y reza el rosario. Esto es cuestión de fe y de creencias, cada quien las manifiesta a su manera'', indicó el director de la División de Autopistas de la Policía de Puerto Rico, el capitán Tomás Colón.

Para la Iglesia, el conducir debería estar regido por principios morales que establecen la ''precaución con la que hay que afrontar los imprevistos que se pueden presentar en cualquier circunstancia'''. Insta a los jóvenes a no conducir si no se encuentran aptos para hacerlo.

'''Me encanta que se haya presentado el decálogo porque la base de los cristianos debe ser el amor y el amor es compasivo, es paciente, nunca violento. Las carreteras de Puerto Rico se han convertido en una selva”, dijo Sonia Señeriz, presidenta de la Fundación Luis A. Señeriz -Madres contra Conductores Ebrios.

“Este documento sirve como un estandarte para cumplir nuestra obligación como verdaderos cristianos y para salvar vidas. Independientemente de las leyes, que son una herramienta de persuasión y prevención, el documento trasciende a lo espiritual'', agregó.