Todos los años, tras la segunda luna nueva después del solsticio de verano, el acceso vehicular a la playa Puerto Hermina de Quebradillas se cierra para dar paso a un grupo muy particular de visitantes.

Se trata de cientos de cangrejos ermitaños o cobitos, que bajan por los acantilados de las costas quebradillanas para llegar a depositar sus huevos al mar.

La singular peregrinación se extiende por varias semanas, durante la que integrantes de varios grupos comunitarios y ambientalistas -como la Liga Ecológica Quebradillana-, limitan el acceso de vehículos a la zona y la monitorean para proteger a los crustáceos, que también aprovechan el viaje para cambiar las conchas o caracoles (proceso que se conoce como tanatocresis), en las que alojan su abdomen, la única parte blanda de su cuerpo.

Aunque el fenómeno ocurre todos los años entre julio y agosto, no fue hasta hace poco más de 20 años que los quebradillanos se dieron cuenta de que esto sucedía y tomaron acción, recordó Ernesto Estremera, maestro retirado de ciencias y fundador de la Liga.

“Esto surge porque una persona que vivía en el barrio San José, nosotros le decíamos ‘Frifol’, fue el primero que vio. Se dio cuenta de que los cobitos, en cierta época del año, veía que bajaban del acantilado hacia la playa. Desde que lo notó, él empezó a proteger los cobos cuando se llevaba a cabo esa cobada y cerraba la playa. Entonces, pues nosotros comenzamos también a ayudar”, explicó.

Este año, esa segunda luna nueva tras el solsticio de verano ocurrió el 12 de agosto. “Y ahí pues, nosotros comenzamos a bajar a Puerto Hermina a hacer observaciones y notamos que ya a los dos o tres días después de esa fecha, comenzó el movimiento de los cobos”, añadió Estremera.

El educador explicó que el movimiento de los cangrejos es uno mayormente nocturno. Durante el día y por el periodo que se extienda el evento, se mantienen en la playa y es en las noches cuando las hembras entran al mar para liberar sus huevos. Durante ese tiempo, se coloca una cadena en la carretera que da acceso a la playa con un rótulo que dice “Cobada en proceso”.

Aunque el fenómeno ocurre todos los años entre julio y agosto, no fue hasta hace poco más de 20 años que los quebradillanos se dieron cuenta de que esto ocurría y tomaron acción.
Aunque el fenómeno ocurre todos los años entre julio y agosto, no fue hasta hace poco más de 20 años que los quebradillanos se dieron cuenta de que esto ocurría y tomaron acción. (Captura)

Típicamente, Puerto Hermina es un atractivo turístico de Quebradillas muy visitado por su belleza, sus acantilados y las ruinas del antiguo almacén aduanero de la época de la colonia española. Pero, siendo uno de los únicos dos lugares de la Isla en los que se ha documentado la peregrinación del cangrejo ermitaño (el otro es la Isla de Mona), el evento atrae más curiosos, por lo que los quebradillanos limitan el acceso de vehículos al lugar para proteger la especie.

Estremera recordó que hace algunas décadas, cuando se detectó el evento, la cantidad de cangrejos ermitaños que llegaban a la costa era significativa.

Miles de cobitos bajaban por los acantilados de Puerto Hermina hasta el mar. Sin embargo, aunque no figura como una especie protegida o en peligro de extinción, con el paso de los años, el número de cangrejos ha ido mermando, lo que atribuyó a la deforestación en la zona y a otros problemas, como la disminución de otras especies de la que el cangrejo ermitaño depende para reutilizar sus conchas, como el burgao.

Cada año se observa más miembros de la especie que recurren a reciclar pedazos de metal, envases de cristal, tapas de botellas y otros materiales para refugiarse, en lugar de conchas.

“Lo hemos encontrado en cartuchos de escopeta, en potes, en tapas plásticas, en diferentes objetos. Una vez encontré uno en un pote de de brillantina, de una brillantina que se usaba antes, se metió uno ahí. Pero yo conozco personas que tienen que tienen mucha evidencia de objetos que utilizan durante el cambio (de concha)”.

Por esta razón, Estremera señaló que se exhorta a los visitantes y curiosos que llegan a la playa a observar el fenómeno a no remover caracoles ni conchas de las playas, ni tampoco llevarse a los cangrejos ermitaños, ya que estos reúsan las conchas que dejan vacías otros animales o sus propios pares, como nuevo hábitat, a medida que van creciendo.

¿Cuánto dura la cobada?

Estremera no pudo precisar cuánto dura la cobada en Puerto Hermina, aunque afirmó que ya debe estar en sus últimos días, ya que comenzó después del 12 de agosto. También precisó que aunque tan pronto deja de verse el movimiento de los cangrejos en la playa, deben retirar la cadena que restringe el acceso de los vehículos al lugar, eso no significa que la cobada haya terminado, ya que una vez las larvas completan su formación, el cangrejo ermitaño abandona por completo el mar para adentrarse en el acantilado, proceso que puede tomar de cuatro a ocho semanas.

Aunque en otras partes del mundo, como en las Islas Baleares, el cangrejo ermitaño se considera una delicia de la gastronomía marina, en Puerto Rico el ser humano no los consume. Sin embargo, estos artrópodos cuentan con varios depredadores naturales como el sapo de caña y las gaviotas, entre otros animales, y también es utilizado como carnada para la pesca, lo que influye en la merma de sus números.