Tres días antes de que una montaña de tierra se desprendiera sobre el barrio Mameyes, en Ponce, un grupo de niños de entre 3 y 5 años realizó unos dibujos que, vistos hoy, resultan difíciles de ignorar.

“Son verdaderamente… se le ponen los pelos de punta a uno. Unos niños de esas edades hicieron una premonición de lo que iba a ocurrir”, sostuvo Tormes.
Dibujos que hicieron niños de heat start días antes de la tragedia.

Era viernes, 4 de octubre de 1985. Los menores pertenecían al programa Head Start del sector Los Portones, en el barrio Mameyes. Sin saber lo que ocurriría apenas tres días después, plasmaron en papel escenas que décadas más tarde continúan impresionando a quienes las observan.

Los dibujos tenían elementos que llamaban particularmente la atención.

En varios aparecían cruces que parecían discurrir entre un mar oscuro, mientras que nueve de los trabajos se diferenciaban del resto por estar realizados únicamente con colores negros y grises.

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Entre los trazos infantiles podían distinguirse casas vueltas al revés, aparentemente flotando sobre un mar oscuro, acompañadas por cruces y personas que yacían tumbadas.

Algunos de los menores dibujaron incluso vehículos de bomberos junto a las casas destruidas y volteadas.

Tres días después, muchos de aquellos niños habían muerto en el desastre que estremeció a Puerto Rico.

Los dibujos forman parte actualmente de la colección del Museo de Historia de Ponce y están expuestos en la Sala Memorial del Barrio Mameyes, donde permanecen como uno de los elementos más impactantes para recordar lo ocurrido aquella madrugada.

Tres días de lluvia antes de la tragedia

El lunes, 7 de octubre de 1985, Mameyes se convirtió en el escenario de una de las tragedias más estremecedoras de la historia reciente de Puerto Rico.

Durante tres días, las lluvias no dieron tregua.

Cerca de las 3:30 de la madrugada, un ruido estremecedor despertó a los residentes. La tierra comenzó a moverse con una fuerza que algunos describieron como similar a la de un terremoto.

Los perros comenzaron a aullar y, segundos después, una cacofonía de gritos se apoderó de la comunidad.

El derrumbe sepultó viviendas y personas mientras los propios residentes intentaban rescatar a quienes habían quedado atrapados. Las autoridades tardaron cerca de cinco horas en llegar, según los relatos sobre la tragedia, pero durante ese tiempo la propia comunidad ya había logrado sacar a decenas de personas de los escombros.

Mameyes estaba compuesto entonces por cinco sectores: Los Portones, El Llano, La Joya, Las Caobas y Loma Doncella.

La cantidad exacta de personas que murieron nunca ha quedado completamente establecida. Las estimaciones fluctúan entre 130 y 500 víctimas, mientras que investigaciones posteriores han documentado los nombres de al menos 200 personas fallecidas.

Más de 200 viviendas fueron destruidas, de acuerdo con el informe The October 1985 Landslide at Barrio Mameyes, Ponce, Puerto Rico, elaborado por el National Research Council de Estados Unidos.

No fue una avalancha, según los investigadores

Aunque durante años el desastre fue descrito en medios locales y nacionales como un flujo de lodo o una avalancha, el análisis del National Research Council concluyó que lo ocurrido en Mameyes correspondió técnicamente a un deslizamiento de tierra en cuña, relacionado con las condiciones de los suelos y las rocas del área.

La tragedia ocurrió en medio de un episodio extraordinario de lluvia provocado por una onda tropical estacionaria que afectaba a Puerto Rico y que posteriormente fue clasificada como la tormenta tropical Isabel.

En aproximadamente 24 horas cayeron 24 pulgadas de lluvia en Puerto Rico, una cantidad que en aquel momento fue considerada la precipitación más intensa registrada en la Isla desde que comenzaron los registros del Servicio Nacional de Meteorología en San Juan, en 1899.

En Ponce, específicamente, se acumularon 5.5 pulgadas de lluvia en apenas dos horas.

La enorme cantidad de agua contribuyó a desestabilizar el terreno y provocó el desprendimiento de aproximadamente 260,000 yardas cúbicas del cerro de Mameyes.

El informe del National Research Council señaló además otros factores que agravaron la situación, entre ellos la descarga directa de pozos sépticos sobre el terreno y una tubería de agua que se había roto en la parte superior del área que posteriormente se deslizó.

Una memoria que permanece

A 41 años de aquella madrugada, la tragedia continúa presente en Ponce.

Collazo Torres ha logrado rescatar los nombres de 200 víctimas y ha trabajado en la conmemoración de cada una de ellas tanto en el Memorial Antiguo de Mameyes 1985 como en el cementerio El Yeso.

Pero entre los recuerdos que más impresionan permanecen aquellos dibujos realizados por niños apenas tres días antes del desastre.

Casas invertidas, personas tendidas, cruces, un paisaje oscuro y hasta camiones de bomberos quedaron plasmados en unas hojas que, observadas desde el presente, parecen guardar una inquietante imagen de lo que estaba a punto de ocurrir.

Para quienes conocen la historia de Mameyes, aquellos dibujos son hoy mucho más que trabajos infantiles: son parte de la memoria de una comunidad que, pocos días después de que fueran realizados, quedó marcada para siempre.