Toa Alta. Múltiples son los recuerdos, entre ellos el día en que su primogénito le confesó entre sollozos que era homosexual, que en estos días arropan la memoria de Myriam Mercado, la mamá de Jorge Steven López Mercado, el joven de 19 años que fue despiadadamente asesinado en lo que aparenta ser un crimen de odio por homofobia.

“Íbamos en el carro y él, llorando, con la mirada hacia abajo me lo dijo. Yo lo abracé y le dije: ‘no te preocupes, hijo. Y quiero que sepas que ahora te amo más que nunca’”, recuerda que le dijo a Jorge Steven en aquel entonces un escolar.

Aparte de demostrarle su incondicional apoyo y amor, Myriam y su esposo Jorge López, padre, le expresaron al muchacho el temor que ambos tenían de que éste sufriera por los prejuicios sociales que existen contra esta comunidad.

“Lo que voy a sufrir es lo que te espera en esta sociedad porque habrá gente que te va a discriminar y a señalar. Pero, tranquilo, me tienes a mí”, cuenta que le advirtió al mayor de sus dos hijos.

Sin embargo, la pareja jamás pensó que la homofobia que enfrentaría Jorge Steven lo llevaría a las garras de la muerte.

“Jamás, jamás... es algo que no se puede creer”, dijo la señora, que ayer lloraba desconsolada mientras observaba la urna en la que yacían las cenizas de su hijo, cuyo cuerpo fue encontrado decapitado, desmembrado y parcialmente calcinado en el barrio Guavate de Cayey.

Son muchas las especulaciones que han trascendido tras la muerte de Jorge Steven, entre ellas que su asesino confeso, Juan Martínez, lo contactó tras ofrecer comprar sus servicios en un alegado acto de prostitución. Posteriormente, el hombre dijo que había cometido el vil crimen en defensa propia y que odiaba a los homosexuales.

Independientemente de cuál fuera el escenario, la familia de Jorge Steven exige que el caso se procese como un acto de claro menosprecio a la vida y evidente crimen de odio contra su hijo por su orientación sexual.

“Quiero que quede algo bien claro, y lo digo como madre: detrás de ese maquillaje, detrás de esa peluca o lo que fuese que tenía puesto, había un ser humano que no merecía morir de esa forma atroz... y era mi hijo y yo lo amé así, lo amamos así incondicionalmente”, manifestó la mujer, que en un momento dado trató de consolar a su hijo menor, Gaby, que con sólo 9 años trataba de entender lo que le hicieron a su hermano.

“Al que te hizo esto que Dios lo perdone. Pero eso no es na' porque tú estás en el cielo y él está en la cárcel... nunca te olvidaré, te quiero mucho, tu hermanito, Gaby”, leía una carta que el niño le dedicó a Jorge Steven a modo de desahogo.

La abuela paterna de la víctima, doña Emelia Mójica, aprovechó el momento para aconsejar a todas las madres, cuyos hijos son gay.

“No rechacen nunca a sus hijos porque sean homosexuales, porque podrían perderse la oportunidad de disfrutar de un gran ser humano como lo era mi nieto Jorge Steven”, dijo entre lágrimas.

De otra parte, la familia se mostró agradecida con el apoyo recibido por las diversas organizaciones que han levantado un movimiento en la Isla exigiendo justicia a raíz del asesinato de Jorge Steven.

De hecho, en la funeraria se encontraba el activista Pedro Julio Serrano, quien criticó el “silencio ensordecedor” de los líderes religiosos y políticos del país “que ni siquiera le han dado el pésame a esta familia”.