La crianza es un reto constante de responsabilidad y compromiso que tiene sus momentos de alegría y desencantos, que en ocasiones puede ser más llevadero en pareja, pero no así para las miles de madres solteras que solo se bastan a sí mismas para sobrellevar el diario en forma sana para sus hijos y para ellas.

La lucha constante por mantener una familia saludable, educada y con principios morales prácticos es infinita y aún más para aquellas madres que tienen un hijo con alguna condición de salud que conlleva un reto más sacrificado.

Ese es el ejemplo de Yaralis Gómez, madre de Eliel Jaffet Gómez Vargas, de 6 años, y quien tiene un diagnóstico de autismo, que –de hecho– no ha significado un impedimento para que el alumno de la escuela elemental Felipe Gutiérrez en Río Piedras pertenezca al cuadro de honor y que haya sido reconocido como el estudiante del año.

Atento a todo lo que ocurre a su alrededor, Eliel responde inmediatamente a los estímulos de su entorno y refleja en coloridos dibujos varias estampas de su familia con rostros alegres y unidas. Sin dudar, respondió a qué se dedicará cuando sea adulto. “Quiero ser dentista y astronauta. Quiero también llegar a Júpiter, pero allí hace mucho frío”, expresó en su inocente voz.

Mientras el niño interactúa, su progenitora le observa con una calidez muy natural de madre orgullosa.

“Yo viajo todos los días para Río Piedras, porque en esa escuela se involucran con Eliel y le ayudan dentro de su situación. Él recibe terapias del habla, ocupacional y sicológica, pero antes de su diagnóstico, la situación era bien difícil porque se irritaba mucho, no hablaba, se tornó pasivo y eso me tenía muy preocupada”, explicó Yaralis.

Cortinas que sirven de puertas, cubren las necesidades de un cuarto dormitorio para Eliel.
Cortinas que sirven de puertas, cubren las necesidades de un cuarto dormitorio para Eliel. (Ramon "Tonito" Zayas)

“Logramos que entrara a primer grado con la promesa de una asistente (T1), pero hace unas semanas recibimos la notificación de que eso no es posible y que tengo, entonces, que buscar un remedio provisional. Mientras eso ocurre, el niño se distrae, se pone ansioso y eso se debe a que no está a la par con sus compañeros de clase. La maestra coopera mucho, al igual que el personal de la escuela, cuando Eliel entra en crisis, pero -aunque suene bonito- eso no es lo que queremos, porque él debe adaptarse al salón y recibir un trato que le ayude a su eventual vida independiente”, detalló.

La también madre de Kiara Michelle Vargas Gómez (19) y de Nicole Marie Vargas Gómez (17), ostenta un grado en Justicia Criminal con concentración en Servicios Humanos, profesión que nunca ha podido ejercer para dedicarse a tiempo completo a la crianza de sus tres hijos.

En su hogar, ubicado en el residencial Rafael Martínez Nadal de Guaynabo, Yaralis vive en condiciones que ameritan mejoras básicas. Cortinas que sirven de puertas, cubren las necesidades de un cuarto dormitorio para el niño, quien se ve obligado a dormir junto a su progenitora en una precaria cama que está sostenida por libros.

“Es difícil. Hay momentos de frustración. He tenido que dejar mis metas. Económicamente, no estoy trabajando por el tiempo que han requerido mis hijos. Ha sido bien fuerte, porque hay que estar en terapias, llevándolos y buscándolos a las escuelas y la Universidad Politécnica. Cualquier asunto que ocurra tengo que hacerlo yo, porque no tengo a nadie más y dependen grandemente de mí”, explicó Yaralis.

Yaralis sufrió un accidente automovilístico que ocasionó daños severos al único vehículo del hogar.
Yaralis sufrió un accidente automovilístico que ocasionó daños severos al único vehículo del hogar. (Ramon "Tonito" Zayas)

Para complicar el panorama de la joven madre, hace dos semanas su vehículo sufrió severos daños tras estar involucrada en un accidente automovilístico, según explicó en el segmento Revive la Esperanza de “Día a día” (Telemundo), iniciativa que cuenta con el respaldo de Primera Hora y MCS Foundation.

“No me puedo detener, las terapias y los estudios continúan. Nosotros no somos de estar saliendo y el carro era solo para lo necesario. Estar encerrados es lo normal y ahora es muy desalentador. Yo iba temprano a llevarlos a sus centros de estudio, a la mayor en la Politécnica en Hato Rey, al nene en Villa Prades en Río Piedras y a la nena del medio a la escuela Josefina Barceló en Guaynabo. Son tres puntos diferentes y fue justamente cuando llevaba a la nena a su escuela que el sol me cegó completamente e impacté”, manifestó Yaralis.

El cuadro económico de la familia la llevó a recurrir a préstamos estudiantiles para sufragar gastos regulares de los estudios universitarios, “y pensaba que con lo poco que sobró podía pasar estas navidades más tranquila, pero no es así”, lamentó.

“Estos días han sido un sube y baja de emociones porque el nene no entiende el por qué se rompe su rutina. Esto me tiene un poco trastocada. No tengo idea de cómo voy a seguir porque hay cosas que no están en mis manos. Todo lo que hago es por mis hijos. Podría estar trabajando y disfrutando de un buen sueldo, pero son mis hijos y sus necesidades las que tengo que cubrir. Ellos son mi prioridad”, declaró ahogada en llanto.

Para Nicole, su madre es un ejemplo de superación ante las adversidades; es su heroína en batalla. “Es una mujer fuerte. El mero hecho de estar con nosotros, hacer una agenda y dedicarnos el tiempo, me ha demostrado que a pesar de lo que pase vamos a estar bien… Me encantaría ayudarla, que salgamos juntas y divertirnos. Me gustaría estar siempre juntos, porque la familia es muy importante que esté unida”, manifestó la joven.

“Ella ha podido con todo. Cuando ella podía estar haciendo otras cosas, siempre está ahí para nosotras y Eliel. Nosotras le ayudamos con nuestro hermanito y en la casa para que no esté tan agotada. Cuando me gradúe yo quisiera comprarle sus cosas, una casa, un carro y ayudarla económicamente”, declaró Kiara, por su parte.

Como parte de su quehacer, y solidaria con los ancianos e impedidos de su comunidad, Yaralis labora voluntariamente en la prestación de servicios de alimentos y otros asuntos en momentos de emergencias. “Es algo que me gusta hacer. Es parte de mi vocación”, señaló.

“Todo eso lo hago en el poquito tiempo que me sobra. No tengo nada en qué distraerme más allá de mis hijos. He relegado mi tiempo para darles una mejor calidad de vida a mis hijos. Lamento mucho no tener tiempo para mí”, expresó pensativa.

“Me he quebrado en muchas ocasiones. A veces me encierro y lloro y ellas (las hijas) comprenden. He buscado ayuda. Tengo que mantenerme fuerte física y emocionalmente para seguir echando hacia delante a mis hijos”, finalizó Gómez.

Para ayudar a Yaralis y a su familia, o si deseas compartir un caso, puedes escribir a revivelaesperanzapr@gmail.com o comunicarte por WhatsApp al 787-505-7575 para donar.

Entre las mayores necesidades de esta familia están:

  • Hojalatero
  • Técnico para reparar el aire acondicionado del vehículo
  • Juego de comedor para cuatro personas
  • Juego de sala
  • “Adapter” para la secadora
  • Televisor para el cuarto de Eliel
  • Dos computadoras
  • Teléfono celular