Su hija Leidy “es la luz de sus ojos” y se estremece cuando ve que la niña de 12 años comienza a “descomponerse”.

Es ese mismo amor el que impulsó a Jinnette Morales Díaz a empezar hoy, a las 8:30 a.m., una huelga de hambre frente al Departamento de Educación (DE) hasta que su hija inicie clases en la Escuela Nueva Elemental Urbana de Guaynabo.

Allí aún hay once personas refugiadas luego del paso del huracán María.

La “burocracia” ha impedido que ya se esté recibiendo a la matrícula de más de 450 estudiantes, muchos de la corriente regular y otros tantos de educación especial.

Morales Díaz dijo que cuando los padres se enteraron que la escuela servía de refugio no se quejaron, como tampoco lo hicieron cuando les dijeron que los alumnos serían reubicados.

El problema surgió cuando la escuela seleccionada fue la Rafael Martínez Nadal “que no tiene facilidades para Educación Especial, sin acceso para personas con impedimentos y tiene tres pisos”.

Mencionó que un grupo de padres se comunicó con la secretaria de Educación, Julia Keleher, y esta les informó que el asunto lo trabajaría Eliezer Ramos, secretario asociado de Educación Especial.

“Nuestros niños llevan demasiado tiempo sin tener servicios... Son casi 50 días (desde el huracán Irma) sin escuela ni terapias”, denunció.

 Ramos, según la madre, ha trabajo incansablemente pero aún no se resuelve nada.

Pero con el tirijala, en algún momento le dijeron que es responsabilidad del Departamento de la Vivienda remover a los refugiados, y en otras que el alcalde Ángel Pérez aún no identifica un lugar para moverlos.

Morales Díaz indicó que el alcalde le dijo que solo espera a que la escuela esté libre para ponerla al día.

“Cada cual expresa su punto de vista mientras nuestro interés es tener la escuela que nuestros hijos se merecen. Queremos que Keleher se una a nuestra voz y exija que nos den nuestra escuela”.

El llamado al gobernador Ricardo Rosselló es a que “nos dé la mano para que su equipo de trabajo cumpla con darnos la escuela para nuestros hijos”.

El sábado y domingo levantará el ayuno -sólo ingerirá agua y frutas- para estar con su hija y regresará el lunes.

Ese día lo haría frente a La Fortaleza.