El año pasado en un pasillo del Tribunal de San Juan Nancy Hernández Chávez le dio una cachetada a su madre -a la que llama “Bertica”- que le partió una prótesis dental. Después de que se la trajo de Cuba y tras divorciarse de Salomón Levis, la millonaria banquera la abandonó a su suerte.

Doña Bertha Chávez Toledo niega que sea ella la que abandonó a su hija Nancy cuando era una niñita en la isla mayor de las Antillas. La humilde mujer de 77 años rompió el silencio en una entrevista con Primera Hora.

Contó que, en los años 50, su esposo la dejó por una mujer más joven y quedó sola con sus dos hijas, Nelly de cuatro años y Nancy, de tres. Vivían en una lejana provincia rural de Oriente. La pobreza la llevó a trasladarse a Santiago en busca de sustento para sus niñas.

“Mi papá era cortador de caña y yo me había ido con él a trabajar en los campos, pero cuando se acabó la cosecha tuve que decidir: o me iba al pueblo a trabajar de criada o nos moríamos de hambre”, cuenta. Se fue con Nancy a la casa de una hermana pero, como ella tenía dos hijos pequeños, “me pidió que le llevara a Nancy a mi papá y que me trajera a Nelly, que era más grande”.

En ese momento doña Bertha trabajaba limpiando casas y cuidando un niño por 20 pesos cubanos. Trabajó por un mes para ir a la casa de su padre en el lejano Sumidero Villafañe. “Para llegar a la casa había que ir a pie o a caballo. Cuando llegué, dejé a Nancy y me llevé a Nelly. Trabajé otro mes y cuando regresé a buscar a Nancy, el papá se la había llevado. Nunca supe dónde estaba”, relató la anciana.

Buscando una mejor vida se fue a La Habana, y Nelly se quedó con su tía en Santiago. “Ella no vio a su papá, Misael, hasta el 1991, ni yo tampoco. En 1965 logré que me divorciaran en ausencia”, dice.

¿Cómo se reencontró con Nancy?

En 1962 su papá peleó con la pareja que tenía y regresó a Santiago a la casa de su hermana Sara; me avisan en La Habana y fui enseguida con mi esposo. Cuando llegué, Nancy me dijo que no se quería ir conmigo porque se sentía bien con su tía. Fui varias veces a procurarla y me decían que no estaba. En 1965 mi hijo menor cumplía un año y Nancy, 15 años. Fui con mi esposo y mis hijos para celebrarle el cumpleaños. La encontré pero me dijo que no se iría conmigo porque tenía novio y pensaban casarse.

Doña Bertha después supo que Nancy se casó y, cuando trató de localizarla, Inmigración le informó que se había ido a Estados Unidos.

En 1991 volvió a tener comunicación con ella y, en 1993, la banquera viajó a Cuba con su entonces esposo, Salomón Levis, y se la trajo con su esposo para la Isla.

Vivieron con ella varios años en la urbanización Santa María y la señora tenía a su cargo las tareas del hogar. Luego Nancy le pagó los gastos de cierre para la compra de un apartamento en el Condado.

“Cuando Salomón se va en 2001 y se vuelve a casar ya yo no le hacía falta a Nancy . Ella decía que no sabía qué iba a hacer cuando yo fuera vieja. Me mandó una carta rompiendo el compromiso. Ya mi esposo había muerto y quedé desamparada”, relató doña Bertha.