El Parador Villas del Mar Hau, otras estructuras de cabañas privadas, las áreas de acampar y la principal carretera de la Villa Pesquera de Isabela sufrieron considerables daños por el impacto de las fuertes marejadas que azotaron la zona norte de la Isla.

Juan Vega Salamanca, director regional del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) para los pueblos desde Quebradillas hasta Rincón, dijo a Prensa Asociada que personal técnico de la agencia "iniciaran una evaluación de los daños que dejó la marejada en el noroeste".

El fenómeno dejó "un enorme banco de arena" en la desembocadura del Río Guajataca y toneladas de arena en muchas carreteras de la costa, principalmente, en la PR-466 de Isabela frente a la Villa Pesquera.

"En playa Sardinera, las pocitas que utilizaban miles de bañistas quedaron tapadas de arena y creo que se requiere un permiso del Cuerpo de Ingenieros (de Estados Unidos) para poder volverla a su normalidad", dijo Vega Salamanca.

"Una quebrada en el sector Quique Bravo, donde había un área de acampar, también se afectó ese sector de la playa", agrego.

Indicó que algunas cabañas privadas sufrieron daños por el embate de la olas, pero no se tiene un estimado de los daños aún.

En la desembocadura del Río Guajataca, entre Quebradillas e Isabela, un enorme "banco de arena" evitaba que las aguas llegaran al mar y Vega Salamanca dijo que estaba en espera de que el DRNA diera permiso para realizar el trabajo de remoción de arena.

Pero para el director regional de del DRNA el impacto mayor de varios días de oleaje lo sufrió el Parador Villa del Mar Hau, propiedad de Myrna Hau.

Afirmó que muchas de sus cabañas recibieron grandes cantidades de arena y parte del salón comedor tuvo pérdidas considerables.

Una gran formación rocosa o peñón gigantesco que protege la zona marítimo terrestre no fue suficiente para contener la estructura del parador y Hau estimó en 30,000 dólares los daños sufridos en la estructura.

No obstante, la también presidenta de la Asociación de Dueños de Paradores informó a Prensa Asociada que su hospedería "continúa funcionando pues la ocupación fue de un 100% y ninguno de mis huéspedes se fue, a pesar de que las olas metían miedo".

"He pasado muchos huracanes aquí, pero nunca había visto cosa igual", dijo la empresaria.

La dirigente del turismo interno aclaró que continua ofreciendo servicios, a pesar de la situación.

"Teníamos una convención de una fraternidad y sus actividades no se afectaron y ayer (domingo) recibimos a otro grupo. Estamos en pie, trabajando y, aunque se afectaron algunas cabañas por la gran cantidad de arena, continuamos ofreciendo servicios", recalcó.