Promesas de hasta $1,500 provenientes de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) que llegarían a los bolsillos de damnificados por eventos naturales recién han inundado las redes sociales.

Perfiles de personas y grupos de Facebook que se hacían pasar por la agencia exhortaban a las personas a que comentaran “FEMA” en una publicación y así, supuestamente, se les enviaría un cheque.

Así de fácil se captaba la atención de los usuarios para intentar “pescarlos”.

FEMA desmintió esta fraudulenta campaña y reiteró que la agencia “nunca le pedirá que responda a publicaciones en redes sociales para recibir dinero”.

“Esto no es cierto”, puntualizó en declaraciones escritas.

“FEMA aconseja a los sobrevivientes que eviten compartir información personal o financiera en línea o seguir enlaces que prometen fondos de asistencia por desastre”, agregó.

Estafas como estas- que fingen ser una agencia gubernamental y avalan beneficios monetarios o amenazan con consecuencias nefastas si no se cumplen con sus exigencias inmediatas- son más peligrosas de lo que suelen aparentar. Y es que, a través del intercambio de información por las redes o al simplemente al acceder a estos enlaces, los cibernautas se exponen a una vulnerabilidad extrema.

“Es súper peligroso dar información por el Internet”, reiteró Vincent De Hoyos, quien es director de seguridad informática de la empresa Alpine Health Technologies.

“Probablemente (en estos enlaces te pidan) la identidad y se las estás entregando tal cual. No fue que te robaron la tarjeta de crédito. No, no, no. Le estás entregando la información ahí, sin ningún tipo de interrupción”, advirtió por su parte el experto en ciberseguridad, José Lora.

Según explicaron ambos a Primera Hora, lo más simple que puede resultar luego de que una persona caiga “de pescaíto”, o en una estafa, es que sus cuentas de las redes sociales sean “jaqueadas”. Lo más peligroso, en cambio, es la pérdida de la identidad a través de la venta de información en la “dark web”, pues es desde la ahí (que es un conjunto oculto de sitios de Internet que mantiene la actividad del usuario privado y bajo anonimato facilitando las prácticas ilegales) donde otros cibercriminales pueden acceder a la información de una persona que haya caído en una estafa y robar su identidad, conocer su información médica protegida y hasta drenar las cuentas de banco, afectando los créditos de las víctimas.

“Al compartir esos enlaces, estamos compartiendo nuestra data privada y personal, la cual puede ser utilizada para estafas, utilizando el número de seguro social, nombre, fecha de nacimiento. Muchas de estas personas caemos y damos este tipo de información que, a la vez, no solamente somos víctimas de estafa, pero esta información se vende en el ‘dark web’, que es el ‘site’ donde se meten los ‘hackers’ y se pone toda esta información para la venta. En arroz y habichuelas, (al) usted entrar en estas estafas, se está arriesgando a que le roben la identidad, a que le dañen su crédito. Muchos sabemos todas las situaciones para arreglar un crédito por la que la persona tiene que pasar”, detalló De Hoyos. “Es una lástima. Lo más peligroso es la pérdida de identidad”, lamentó.

“Ya con dar el Seguro Social, das todo”, comentó Lora.

¿Qué podemos hacer?

El uso cotidiano y constante de las redes sociales e Internet les abre las puertas a los cibercriminales a disfrazarse, ya sea de cualquier agencia o hasta de una “receta milagro”, para hacer convencer a otros a compartirle información privada. Y todos somos susceptibles a ser víctimas del cibercrimen, pese a que personas que no son adeptas con la tecnología -como adultos mayores- suelen ser las más comunes.

Con el fin de autoprotegerse, lo primero que se debe hacer es reconocer que una agencia gubernamental y/o federal e institución bancaria nunca utilizará un perfil personal de alguna persona común y corriente en las redes sociales para desembolsar fondos. Estos anuncios se harían oficialmente, ya sea desde medios de comunicación, comunicados de prensa, anuncios en sus páginas web oficiales, cartas en el correo tradicional o, en ocasiones, vía correo electrónico.

Cabe destacar que, aunque algunos correos electrónicos pueden ser oficiales, los ciudadanos no deberían bajar la guardia, ya que también son canales que utilizan los cibercriminales. Si no te has comunicado con la agencia o el banco que envía el correo, elimínalo y llama directamente a quien lo envió. Esto también podría aplicar a servicios contratados, como Netflix. Tanto De Hoyos como Lora recomendaron nunca entrar a enlaces que se reciban por correos electrónicos, sino acceder a la página oficial de la empresa o agencia y, de ahí, hacer cualquier gestión necesaria. Un enlace legítimo, además, usualmente envía códigos de doble autenticación por mensajes de texto, algo que un estafador no haría.

“Si no estabas esperando ningún enlace de banco, de FEMA, (etcétera), no hagas ‘clic’ en ningún enlace”, instó Lora.

“Siempre, si usted no sabe distinguirlo, es súper importante llamar. Es súper importante llamar, porque a veces hoy en día los correos están tan y tan y tan legítimos, que si usted tiene una duda puede hacer dos cosas: puede llamar o puede ir al correo. Si usted tiene dudas, elimínelo o llame. Hoy en día son tan y tan exactos a correos que uno recibe diarios, (pues) tenemos que tener cuidado. Si usted no sabe de dónde proviene o si usted no está esperando ese correo, o tiene dudas, usted lo elimina o si tiene dudas usted llama”, repitió De Hoyos.

Otra acción que debería siempre evitar es abrir archivos adjuntos a correos electrónicos, ya que estos pueden contener virus que roben información de los aparatos tecnológicos. Se deberá velar, también, por la manera en que está redactado el correo electrónico, si utiliza bien la ortografía, puntuación y si usan letras mayúsculas según estipulan las reglas del idioma. Esto porque los autores de mensajes fraudulentos no se ocupan en escribir correctamente.

“Ningún enlace, cuidado con los ‘attachments’ y cuidado de dónde viene el mensaje”, recalcó el experto, quien mencionó que, sobre todo, se debería usar el sentido común para identificar mensajes fraudulentos.

Para estar al tanto y siempre alertas, De Hoyos recomendó participar de talleres de ciberseguridad. Además, de reportar algún esquema de fraude que detectes. Para esto, puedes llamar la línea confidencial de la Policía al (787)343-2020 o la División de Crímenes Cibernéticos en San Juan al (787)793-1237, extensión 2487; en Mayagüez al (787)833-8275; o en Ponce al (787)284-4040, extensiones 1710 y 1711. De ya haber caído víctima, debes querellarte ante las autoridades.

Para reportar el fraude de ayudas de FEMA, comunícate al 1-866-720-5721.