Un grupo de estudiantes de segundo, tercero y cuarto grado se dieron a la tarea ayer, domingo, de limpiar las playas del islote Cayo Zancudo en el municipio de Fajardo.

Según se informó por escrito, recogieron decenas de libras de desperdicios sólidos, incluyendo envases de plástico, botellas de cristal y latas de aluminio, entre otros.

Los jovencitos, liderados por Gabriel José de 8 años, e Hiram Gabriel de 9 años, pasaron gran parte de la mañana recorriendo los alrededores del cayo con bolsas para el almacenamiento de desperdicios en mano mientras recolectaban decenas de artículos descartados en las playas de ese pequeño islote ubicado justo al lado del complejo y vivienda Isleta Marina (Cayo Obispo).

“Queríamos hacer algo diferente para ayudar a mejorar el ambiente, por eso llegamos hasta esta islita, para recoger la basura y evitar así que continúe el daño a la vida marina, como son los corales que están naciendo en el área después de (el huracán) María. Si queremos jugar en estas playas en el futuro, tenemos que conservarlas”, comentó Gabriel José, quien cursa estudios de tercer grado en la escuela Robinson de San Juan.

De la misma manera se expresó Hiram Gabriel, quien destacó la importancia de actividades como esta.

“Esta fue una tremenda oportunidad de aportar a mejorar nuestra calidad de vida para el futuro. Tenemos que dejar el mediano ambiente mejor y no se puede permitir que estos plásticos destruyan la vida marina de Puerto Rico. Queremos y vamos hacer esto en otras playas, porque no se debe tirar basura en las mismas”, señaló el estudiante de cuarto grado del Colegio Nuestra Señora de Belén en Guaynabo.

Los niños llegaron al Cayo Zancudo en kayaks y balsas inflables. El Cayo se encuentra localizado, en su extremo mas cercano a Isleta Marina, a unos 150 pies de distancia.

(Suministrada)

“En las próximas semanas estaremos visitando mas playas para ayudar a su limpieza”, finalizaron diciendo los estudiantes.

Los jóvenes hicieron un llamado a todas las personas que utilizan las playas de la Isla a recoger sus desperdicios sólidos al concluir sus actividades acuáticas, porque así, según dijeron, “ayudamos a conservar los recursos naturales para nuestras generaciones, al igual que las futuras”.