Yauco. Era miércoles, temprano en la mañana yaucanos de la tercera edad y adultos jóvenes, hacían turno bajo una carpa blanca para hablar con el alcalde, Ángel Luis “Luiggy” Torres Ortiz. El día anterior una réplica de 5.0, con epicentro en Guánica, volvió a sacudir al suroeste del País, causando nuevos daños en las estructuras, muchas ya deterioradas por los temblores de tierra.

Una viejita quería ver a Torres Ortiz para leerle una carta de los daños que le reclamará a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y un hombre joven le propuso rehabilitar “un estorbo público” en el casco del pueblo para proveer techo a una de las familias que no tiene casa.

A uno de los lados de la carpa, con aire acondicionado portátil, colgaba la foto oficial del alcalde junto a las banderas de Puerto Rico, Estados Unidos y Yauco. A las 10:00 de la mañana, el sol castigaba y la gente esperaba sentada en sillas en la improvisada alcaldía, mientras Torres Ortiz los atendía uno a uno, en una mesa plegadiza.

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El terremoto de 6.4 del 7 de enero quebró varios edificios del casco del Pueblo del Café, incluyendo la alcaldía por lo que el gobierno municipal mudó sus servicios al estacionamiento del coliseo Raúl “Pipote” Morales. Allí también pernocta, en otro pequeño vagón, el alcalde con su esposa, Arlene Roig y su pequeño Julián, de un año, pues la residencia del matrimonio, en el barrio Almacigo Alto, se agrietó. En los primeros días de la emergencia la familia dormía en una funeraria.

“Hemos podido sentir en carne propia el dolor de nuestros compueblanos, a quienes esa madrugada vimos llorar al perder lo que eran sus años de sacrificio… He tenido que dejar a un lado lo que es el aspecto emocional o personal mío para poder liderear este barco dentro de la mejor manera posible, dentro de las limitaciones que tengamos”, dijo el alcalde novoprogresista a quien Primera Hora siguió de cerca en una de sus extensas jornadas de trabajo.

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“Nuestro llamado al Estado es que somos una zona pobre, deprimida por décadas luego que se extinguió lo que era la petroquímica, que era algo de bonanza económica y ahora estamos en una zona deprimida y no queremos que con este terremoto echen al olvido una zona que es productiva, que tiene altos recursos naturales turísticos y que tiene mucho que dar”, subrayó Torres Ortiz, de 41 años, quien al igual que otros alcaldes del suroeste ha sido crítico en la respuesta del gobierno central en proveer alternativas de vivienda a los refugiados del terremoto.

“Lo que queremos es llevar el mensaje al gobierno y al Congreso de Estados Unidos de que en esta ocasión no se cometan los mismos errores del huracán María ya que aún en Yauco hay sobre 360 familias que viven bajo toldos azules y eso, es en todo Puerto Rico”, aseveró. Torres Ortiz y otros alcaldes del suroeste quieren que sea un consorcio de los seis pueblos incluidos en la declaración de desastre el que administre los fondos federales que les serán.

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La agenda del día era intensa. A las 9:15 de mañana Torres Ortiz presidió la primera reunión en la carpa de la Oficina de Manejo de Emergencias Municipal. Recibió un informe de las dependencias municipales en un esfuerzo coordinado por el ex director del Cuerpo de Bomberos, Ángel Crespo, a quien contrató por su peritaje pese a críticas de algunos sectores en su partido por ser un funcionario de una administración popular.

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En la reunión se detalló que casi dos mil residencias han sido inspeccionadas por un grupo de 60 ingenieros de tres compañías contratadas. El ingeniero del municipio, Luis Martínez mostró una base de datos en internet con una gráfica en tiempo real con fotos de las casas, que marcaban en rojo (inhabitables) más de 600, muchas en la urbanización Alturas del Cafetal y otras en los barrios Barinas, Susúa, Almácigo y en el casco del pueblo.

A las 11:00 de la mañana el alcalde y la primera dama abordaron un vehículo todo terreno (Can Am) para hacer un recorrido con Primera Hora por las áreas afectadas.

La primera parada fue en el Parque Urbano, donde maestros voluntarios dan clases en bohíos a niños de nivel elemental e intermedia. Luego, el alcalde mostró las áreas verdes donde el Departamento de Educación reiniciará las clases en un plan alterno de carpas y vagones. El 5 de febrero, día de nuestra entrevista no había llegado ninguna de las carpas.

“Hasta el momento hay 115 comercios cerrados. Las arcas del municipio se van a ver severamente deterioradas porque dependemos de los ingresos del IVU y las patentes municipales”, dijo para agregar que en los próximos seis meses dejarán de recibir entre $800 mil a $900 mil.

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Lamentó, además, que el Estado “esté renuente” a otorgar permisos a los comerciantes que intentan reestablecer sus negocios.

En el recorrido, el alcalde se detuvo en un predio cercano al pueblo donde varios hombres hacían una zapata para incrustar un vagón donde reubicarán el negocio Gordis Pizza, uno de los locales afectados por el terremoto. También pasó por las ruinas de Barinas, cuyo arco en piedra colapsó con el sismo y en el casco de la ciudad mostró también los daños que sufrieron la Antigua Casona, la Casa Fleming, la Logia La Luz, la Iglesia Católica, el Teatro Ideal y otros edificios coloniales.

“Tenemos un sentimiento grande porque este teatro representa mucho para los yaucanos”, expresó el alcalde, quien deberá decidir si el histórico edificio será demolido. “Yo estoy esperanzado en que no”, dijo.

Estimó en $60 millones los daños sufridos en el pueblo, sin contabilizar unos seis edificios históricos que resultaron afectados. En el recorrido señaló a otras estructuras públicas que sufrieron daños como el cementerio municipal y varias instalaciones deportivas.

La agricultura al parecer ha sido uno de los pocos renglones que no se afectó. “Ya este año, después de María se supone que sea la primera cosecha del café que esperamos que sea un aliciente dentro de nuestras pérdidas”, sostuvo.

A las 11:55 el alcalde regresó al Coliseo para anunciar a los miembros de la Guardia Municipal la entrega de modernos radios portátiles con acceso a antenas y poco después, en la Calle Muñoz Rivera mostró una de sus propuestas de vivienda para los damnificados: un proyecto de apartamentos que se construyó bajo la pasada administración del alcalde Abel Nazario y que nunca se estrenó en espera de un desembolso de fondos federales.

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Explicó que su propuesta consiste en vender los 18 apartamentos de dos niveles a un bajo costo de $22 mil a unas 13 familias a las que FEMA les aprobó una asignación de $35 mil. “No voy a cubrir la deuda de $800 mil que tenemos, pero le proveemos vivienda permanente a varias familias y evitamos que los sigan vandalizando”, indicó.

Dijo también que unos 60 vagones de un proyecto de urbanismo de la exgobernadora Sila M. Calderón que figuran en el Parque Urbano serán donados a familias que quieran habilitarlos como viviendas.

A las 12:30 se detuvo el alcalde para almorzar en el Café Marta, uno de los pocos abiertos en el pueblo. Enseguida fue abordado por varios de los comensales, entre ellos, el vicepresidente de Mr. Special, Carlos Alonso Cintrón, quien le entregó una solicitud de exoneración del pago de patentes del próximo semestre de $140 mil. La empresa alega haber sufrido daños y pérdidas en sus dos tiendas en Yauco por unos $10 millones.

Poco después de las 2:00 p.m., antes de regresar al Coliseo, el matrimonio hizo una breve parada en el Centro de Cuidado Diurno Generación Futura para ver a su pequeño hijo.

A las 4:00 p.m. el alcalde se volvió a reunir con personal de Manejo de Emergencias Municipal y después, visitaría varios “campamentos orgánicos” de refugiados.

Su día de trabajo terminó cerca de las 8:00 de la noche y aunque la intensa jornada de más de 12 horas se ha reducido, Torres Ortiz confesó que todavía hay noches en que algunas personas “nos tocan la puerta del vagón”.

“Las personas piensan que el acalde lo sabe todo, que es la persona que puede resolver cualquier tipo de problema y nos duele que otras agencias que son las responsables de lidiar con esta situación no lo hagan y nos sentimos impotentes, pero es nuestro deber y lo aceptamos el día que juramentamos”, sostuvo Torres Ortiz al tiempo que agradeció la solidaridad a la sociedad civil puertorriqueña con la asistencia de suministros y ayuda directa.

“Yauco se va a levantar porque ha demostrado a través de su historia ser un pueblo resiliente. Los yaucanos son gente trabajadora, muchas de las casas que se han desplomado son de gente trabajadora, que sale a trabajar que las construyeron con su esfuerzo. Sé que nos vamos a levantar”, afirmó el alcalde.