Defensores de los derechos humanos reclamaron ayer a los jefes de Justicia y la Policía que identifiquen e investiguen los crímenes motivados por prejuicio en la Isla, como aquellos cometidos contra homosexuales.

Según la licenciada Ada Conde, presidenta de la Comisión para Combatir el Discrimen por Orientación Sexual del Colegio de Abogados, existen dos leyes que reconocen y castigan los crímenes provocados por prejuicios, tales como la orientación sexual de la víctima.

Sin embargo, alegó, los policías y fiscales no agregan la clasificación de crimen de odio, lo que constituye un agravante.

Conde hizo referencia a la Ley 46 de 2002 y al Artículo 72 del Código Penal de 2004.

Destacó, por lo tanto, la necesidad de que los fiscales identifiquen e incluyan las motivaciones de odio en este tipo de casos.

Asimismo, la licenciada señaló el incumplimiento del Gobierno con una ley federal de 1990 que ordena la recopilación de estadísticas sobre los crímenes de odio.

Por otro lado, Osvaldo Burgos, vicepresidente de la Comisión de Derechos Humanos y Constitucionales del Colegio, argumentó que la Policía no incluye en sus reportes la motivación de prejuicio ni reciben adiestramientos constantes sobre el particular en la academia policial.

El reclamo al secretario de Justicia, Roberto Sánchez Ramos, y al superintendente Pedro Toledo será hecho mediante carta, dijo Conde.

“La Policía de Puerto Rico como el Departamento de Justicia se niegan a clasificar estos delitos como crímenes de odio para evitar realizar una investigación a fondo y así despacharlo como una víctima más”, expuso Conde durante una rueda de prensa en el Colegio de Abogados, junto a otros grupos defensores de los derechos humanos.

Según Conde, los casos recientes de los doctores Elías Algarín y Ramses Flores, así como el del profesor Leonardo Gamallo, que identificó como crímenes de odio, han sido ejemplos del prejuicio y homofobia de la Uniformada, lo que provoca que no sean investigados como tal.

Mencionó que aún podría agregarse a los asesinatos de Flores y Gamallo el agravante de crímenes de odio.

Este tipo de crimen, agregó Conde, también se observa contra miembros de la comunidad dominicana en la Isla.