Profesor de la UPR descubre la telaraña más grande del mundo
La telaraña, descubierta recientemente en el Parque Nacional de Madagascar, es producida por la araña Corteza de Darwin (Darwin’s Bark spider).

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 16 años.
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El profesor Ingi Agnarsson, catedrático auxiliar del Departamento de Biología de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, junto a un grupo de científicos descubrieron la telaraña más grande del mundo, midiendo 82 pies de largo y casi 9.8 pies cuadrados.
La telaraña, descubierta recientemente en el Parque Nacional de Madagascar, es producida por la araña Corteza de Darwin (Darwin’s Bark spider). La araña produce una seda que resulta ser del material biológico más resistente conocido, capaz de absorber cantidades inmensas de energía previo a romperse y de capturar hasta 30 presas (insectos) a la vez.
La Corteza de Darwin habitualmente teje sus redes por encima de los ríos, de orilla a orilla, para poder atravesarlos; y el centro de la red lo sitúan sobre el río porque suele ser lugar habitual de paso de muchos insectos, según recoge la revista PlosOne.
Según explicara Agnarsson, esta especie de araña “construyen el centro de la telaraña suspendido directamente encima del río o de un lago, un hábitat que ninguna otra puede usar”. El arácnido teje la red de un lado a otro sobre el agua, alcanzando hasta unos 82 pies de distancia entre una esquina y otra. De esta manera, pueden atrapar los insectos que vuelan sobre el agua.
El catedrático explicó que la mayor parte de la telaraña tiene que ser reconstruida casi a diario, porque los impactos de los pájaros y la fuerza del agua, las obligan a recomponer sus “trampas mortales”. Lo que los científicos no son capaces de explicar es cómo hacen para tejer la tela encima del agua, y cómo sujetan los extremos de las telarañas a los lados de los ríos. No obstante, sí han constatado que es uno de los biomateriales más extraordinarios del mundo.
“Combinan la fuerza con la elasticidad, por lo que, son capaces de absorber diez veces más de energía antes de romperse que el material con el que se fabrican los chalecos antibalas”, concluye Agnarsson.
Para el trabajo de investigación el equipo de Agnarsson recolectó unas cuantas hembras de la especie, las criaron en casas especializadas en donde estudiaron la seda que producían estas arañas. Los científicos tomaron hileras de la seda las cuales enganchaban en un equipo especializado que lentamente halaba las fibras. Al hacer esto, los científicos pudieron medir cuánta resistencia las hileras podían soportar antes de romperse. Como resultado, el equipo encontró que la resistencia de la seda radicaba en la elasticidad de la misma.
“Existen alrededor de sobre 40,000 especiales de arañas en el mundo y cada una de ellas pueden producir hasta siete clases de seda diferente. Sin embargo, más del 99.99 por ciento de la seda de las arañas está aun sin estudiar y explorar. (…) No sería inesperado encontrar características noveles entre todas esas especies sin explorar”, indicó Agnarsson.

