Que siga brillando nuestra estrella

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 18 años.
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Con orgullo nos hacemos llamar ante el mundo: boricuas. Pero, ¿qué es eso? ¿qué significa? Boricua proviene de Boriquén, nombre con el que nuestros taínos identificaban la isla de Puerto Rico.
Los taínos no pertenecían a Boriquén; Boriquén pertenecía a los taínos. Los taínos eran una nación dispersa que dominaba todas las islas que conocemos hoy como las Antillas Mayores y así bautizaron sus territorios.
Cuba significa isla grande. Jamaica: tierra de los manantiales. Haití: tierra montañosa. Quisqueya: madre de las tierras. Boriquén significa la tierra del altivo y valiente señor.
En el nombre de todas las islas, los taínos resaltaban algo significativo de la geografía de la Isla, excepto en Puerto Rico, que se resalta al habitante, al señor. Una persona altiva, es una persona orgullosa, pero, ¿por qué identificar a Puerto Rico como el hogar de la gente altiva y valiente? Diversas teorías apuntan a que esto se debía a que en nuestra tierra habitaban los mejores guerreros y/o los mejores arqueros.
Boricua es ser parte de un pueblo pacífico, pero de excelentes guerreros; eso lo llevamos en la sangre. Esa altivez y valentía la probamos diariamente mostrando nuestra calidad y capacidad para destacarnos en lo que nos propongamos, pero sobre todo resurge con una fuerza impactante en momentos de crisis, negativos.
Yo no sé si es por nacer en una isla tropical, pero los boricuas estamos acostumbrados a enfrentar y batallar contra huracanes de todo tipo de intensidad. Nos preparamos, nos recogemos, llegan, azotan, trabajamos y nos recuperamos; como pueblo siempre salimos airosos, unidos y fortalecidos.
En estos días, la nación puertorriqueña ha sido víctima de un huracan estacionario (no climatológico sino político) Categoría 5. Que llegó sin darnos tiempo para preparación alguna, azotó y con eso estamos bregando en estos días.
Para cualquier nación del mundo es una mezcla de sensaciones (todas negativas): tristeza, incredulidad y vergüenza, cuando se acusa a su gobernante de actos ilegales o indebidos, pero aunque oramos porque no sea así, de serlo, estamos claros de que ésas son acciones de carácter individual. Ya este ciudadano tendrá su día en corte y sólo el tiempo dirá, pero mientras, es muy común que surja una genuina preocupación por la imagen del país en el exterior, sobre todo en EE.UU. donde residen millones de compatriotas.
Mi gente, de la misma forma que EE.UU. es mucho más que Richard Nixon, Cuba es mucho más que Fidel Castro, Colombia es mucho más que las FARC, Dominicana es mucho más que Rafael Trujillo, Venezuela es mucho más que Hugo Chávez; Puerto Rico es muchisisisisisisisisisísimo más que Aníbal, Rosselló o cualquiera de estos políticos innecesarios y temporeros.
Puerto Rico es una nación compuesta por más de 7 millones de personas, de las cuales la inmensa mayoría honra, defiende y pone el nombre de su país en alto. Estamos por todos lados, demostrando nuestros quilates día a día en una diversidad increíble de áreas. Para muestra, con un botón basta; esto es una gotita del mar de contribuciones de nuestra nación a los EE.UU.
Cirujano General # 17 de EE.UU.: Richard Carmona.
Fundadora Programa Aspira y Medalla Presidencial: Antonia Pantojas.
Director Walter Reed Army Medical Center: Dr. Enrique Méndez.
Superintendente de los 3 distritos escolares más grandes en EE.UU. Lillian Barna (unica mujer en lograrlo)
Una de las primeras 3 mujeres en el mundo en ser certificada por la Junta Americana de Patología Oral: Aracelis Ortiz.
Presidente de una de las compañías de efectos deportivos: Everlast: Charles Ferrer.
Directora artística del John F. Kennedy Center for the Performing Arts: Marta Casals.
El Padre de la Historia Afronorteamericana: Arturo Alfonso Schomburg.
Fundador y director del Centro de Enfermedades Congénitas en Atlanta: José Cordero.
Háblame de un puertorriqueño que con sus acciones haga entristecer su tierra, y yo te hablaré de miles que con sus acciones hacen brillar su estrella.

