Hace 52 años, José Ismael Irizarry tomó un vuelo temible. Desde la pequeña ventana de la nave, vio a la Isla con ojos sombríos, agobiado ante la posibilidad de que esa podría ser la última vez que vería a su patria. Y es que, a su corta edad de 19 años, ese largo viaje lo llevaría a la frontera de una de las guerras más sangrientas y largas de la historia estadounidense: la Guerra de Vietnam.

Hacerle frente a la misma muerte en aquella tierra lejana fue una conquista que ni a Irizarry ni a los miles de soldados que regresaron a su hogar con vida les fue aplaudida. Por lo contrario, al volver a su tierra, aquella que pensó nunca más volvería a pisar, fue recibido con escupidos e injurias.

Pero todo ese dolor del desaire que recibió de quienes defendió con su vida, finalmente, se transformó. A son de música y el estribillo “¡Veterano boricua pa que tú lo sepas!”, él y otros 20 veteranos recibieron ayer los aplausos y la gratitud del pueblo puertorriqueño al ser parte del primer Vuelo de Honor, un viaje que lleva a veteranos a varios monumentos conmemorativos en los Estados Unidos y les otorga el recibimiento que nunca tuvieron.

Recibieron a los veteranos con aplausos y música en el aeropuerto Luis Muñoz Marín en San Juan.
Recibieron a los veteranos con aplausos y música en el aeropuerto Luis Muñoz Marín en San Juan. (Suministrada)

“Todo eso se borró en el día de hoy”, admitió a Primera Hora. “Tú no te imaginas. La experiencia fue fantástica. Todo se borró, porque el recibimiento está en el corazón de cada uno de nosotros”, agregó el veterano que sirvió en la 82ª División de Transportación Aérea del Ejército.

El Vuelo de Honor es producto de la colaboración entre PenFed Credit Union y Honor Flight Network, organización sin fines de lucro que ha transportado a más de 250,000 veteranos a Washington D.C. desde el 2005. Este vuelo, desde el aeropuerto Luis Muñoz Marín en San Juan, es el primero que parte desde la Isla, específicamente para los veteranos boricuas. El viaje incluyó a veteranos de la Segunda Guerra Mundial, Guerra de Corea y Vietnam. Entre ellos, estuvo Ángel Acevedo Bernal, de 101 años, y que sirvió en las tres guerras.

“Es la primera vez en la historia que se le da esta oportunidad a los veteranos (puertorriqueños y) que se le da este recibimiento, porque básicamente, en el caso mío en (la Guerra de) Vietnam, casi 52 años que nosotros regresamos y nadie nos recibió. Así lo mismo pasó con los de Corea. Es importante, porque esto va a seguir. Hay 7.5 millones de veteranos que terminaron ahora en el Golfo hasta Pakistán y tampoco les dieron recibimiento, por la condición que fuera. Así que, cada uno de nosotros nos sentimos muy orgullosos, muy entusiasmados y humildemente, cuando tú ves los niños que hacían las filas, filas kilométricas para solamente decirnos ‘gracias por tu servicio’, es algo muy especial”, celebró, Irizarry, el también padre y abuelo carolinense.

“Fue bien conmovedor”, coincidió Lemuel Sánchez Rivera, quien es el gerente senior de operaciones de sucursales de PenFed. “Como muy bien ellos expresaron en los testimonios que estuvieron compartiendo con nosotros, es la primera vez que se les reconoce a ellos y estuvieron esperando una bienvenida como esta hace 52 años”, añadió.

El viaje partió de Puerto Rico el miércoles y, en el lapso de dos días, los veteranos tuvieron una agenda cargada, visitando los monumentos y espacios conmemorativos de soldados como ellos. Entre los lugares que visitaron figuraron los monumentos del Pentágono, Iwo Jima, de las guerras de Corea y Vietnam, de Martin Luther King Jr. y de los presidentes Dwight D. Eisenhower y Franklin Delano Roosevelt, entre otros lugares. También, visitaron el Cementerio Nacional de Arlington.

Los veteranos visitaron varios monumentos en los Estados Unidos.
Los veteranos visitaron varios monumentos en los Estados Unidos. (Suministrada)

“El viaje como tal fue bien intenso, en el sentido de las emociones. No tan solo fue intenso en el sentido de las emociones físicas, sino también las espirituales, las emocionales, porque definitivamente, yo sé que muchos han tenido una idea de cuántos monumentos hay en la nación americana. (En) lo emocional, cada uno de nosotros dejamos el ‘backpack’ que uno carga en el Ejército, ese bulto, las armas, las granadas, las dejamos allá, porque ya no tenemos que cargarlas y eso es bien importante”, aseguró Irizarry.

A cada veterano se le asignó un acompañante o “guardián” que los ayudó durante el viaje y se ocupó de que tuvieran una experiencia óptima.

Según explicó Sánchez Rivera, la cooperativa federal decidió ser parte de la iniciativa y traerla a Puerto Rico como parte de su “compromiso con los veteranos y la comunidad puertorriqueña”. Por ende, donó $50,000 para la iniciativa que pretende continuar.

Los veteranos fueron acompañados de un acompañante, o "guardián".
Los veteranos fueron acompañados de un acompañante, o "guardián". (Suministrada)

“Ha sido el primer (vuelo), pero no va a ser el último. Este es el primero de muchos. Vamos a continuar (con) el compromiso con nuestros veteranos para brindarles oportunidades y, de igual manera, estar presente con toda la comunidad de veteranos en Puerto Rico”, adelantó.

“Yo creo que eso significa todo y que PenFed directamente haya pensado en proveer esta primera oportunidad a los puertorriqueños con el compromiso directamente de reconocer nuestra comunidad de veteranos en puerto Rico que, de una manera u otra, podemos decir que ha estado rezagada. Para mí es un orgullo, como puertorriqueño, que una institución cono PenFed haya puesto los ojos en Puerto Rico y esté brindándole la oportunidad con ellos como veteranos y a la comunidad puertorriqueña con todos los servicios financieros desde el 2005″, continuó.

La proyección de continuar el proyecto llenó de alegría a Irizarry, quien espera que este sea uno de muchos esfuerzos de crear de Puerto Rico un lugar destino acogedor para veteranos.

“Hay alrededor de 108,000 veteranos en Puerto Rico. En Estados Unidos, hay 65 millones de veteranos y el 6% son hispanos. Eso significa que hay una fuerza de veteranos que son boricuas que pudieran venirse a Puerto Rico a compartir lo mejor que tenemos en nuestro país. Que nos sentamos que Puerto Rico nos recibe. Que Puerto Rico nos quiera y nos admire. Eso es bien importante para el futuro del país”, comentó al asegurar que también aportaría al desarrollo económico.