En un país donde saltan a la vista las plazas públicas vacías, los negocios cerrados, las escuelas clausuradas y las paredes descuidadas, unas amigas embellecen estos espacios para que la comunidad se apropie nuevamente de ellos. Desde hace tres meses, el lienzo de este par es la barriada La Perla, conocida por todos los del patio y admirada por quien llega a la isla mediante el aeropuerto metropolitano.

Al acompañar a su amiga Rachel Smith mientras esta última pintaba un mural en la comunidad capitalina, Ingrid Pérez Oliveras comentaba la cantidad de edificios abandonados y paredes vacías que allí habitaban. Un día, le preguntó, al encargado de los espacios, si podían aprovechar para dar vida a las paredes que aún no exponían piezas de artistas, y, tras su aprobación, comenzaron a construir “El Corredor de Arte de La Perla”.

“A partir de ese momento, empezamos a trabajar todos los fines de semana. Estamos, desde finales de septiembre o principios de octubre, montando todo el rompecabezas o todo el muñequito como le dicen”, precisó Pérez Oliveras, quien se describió como promotora del arte.

Había que pintar 11 murales y, en el dúo, la única artista plástica es Smith, pues Pérez Oliveras es la estratega detrás de los proyectos. En ese momento, se dieron cuenta de que esta era la ocasión perfecta para exponer a los artistas de los municipios más alejados de la zona metropolitana.

“Para los artistas del sur, sur centro y suroeste es bastante difícil meterse aquí arriba en San Juan. A mí, se me hizo muy difícil trabajar un proyecto en San Juan porque ya la esfera está dominada por unos colectivos en particular; yo no puedo venir a plantar bandera… Cuando nos dan la oportunidad, llegamos al consenso de traer artistas que salieran de la zona”, explicó la mujer de 37 años encargada, entre otras cosas, de buscar donativos para los materiales.

Para la residente en la capital, es emocionante realizar, por primera vez, un proyecto en la ciudad que la vio crecer, pero más le entusiasma estar rodeada por artistas jóvenes de Arecibo, Ponce, Peñuelas e, incluso, Nueva York.

Lejos de imponer una temática, solo deseaban pintar espacios que a las personas les agradaran lo suficiente como para fotografiarse frente a los murales.

Las organizadoras de la iniciativa le otorgaron libertad a los artistas de plasmar lo que se desearan en sus piezas. (Suministrada)
Las organizadoras de la iniciativa le otorgaron libertad a los artistas de plasmar lo que se desearan en sus piezas. (Suministrada)

“Nosotros tomamos posesión de estas paredes y lo que quisimos fue transmitir el arte o llevar el arte para que la gente pueda trabajarlo, admirarlo, presenciarlo, disfrutarlo y que, en tiempos pandémicos como este, tengan un espacio al aire libre donde puedan esparcirse”, apuntó Pérez Oliveras.

“La realidad es que ese espacio es tan chévere y tan mágico que, por momentos, se te olvida la pandemia porque es en la costa… hay todo un desfile de colores desde que empieza el malecón hasta que termina”, agregó.

Pintan nuevas perspectivas

Al principio, según Pérez Oliveras, la comunidad era escéptica a lo que el colectivo hacía, pero, con el pasar de las semanas, comenzaron a apropiarse del lugar, a cuidarlo y respetarlo- objetivos principales del proyecto. Aseguró que, además de embellecer la zona, el corredor podría revivir el comercio de La Perla.

Subrayó que pretende que esta iniciativa contribuya, de igual forma, a la desmitificación “de que La Perla es un mal lugar para ir”.

“Me he encontrado con mucha gente que me dice: ‘Yo nunca había venido aquí. A mí, me dijeron que yo no podía venir aquí porque esto era peligroso’... La Perla es un lugar excelente para compartir; es una comunidad abierta al país”, manifestó Pérez Oliveras.

Destacó que la barriada es un espacio turístico y que el gobierno no lo prioriza como tal.

“Quiero que el turista tenga más cosas que admirar porque Puerto Rico es hermoso, pero tenemos artistas locales que hacen maravillas. Para mí, es superimportante que el artista tenga el ‘standing’ que merece porque ellos son los principales auspiciadores; sin artistas yo no puedo pintar nada”, apuntó quien hace cuatro años trabaja, voluntariamente, en asuntos relacionados al arte.

Pretenden que residentes en la comunidad y turistas disfruten del espacio artístico. (Suministrada)
Pretenden que residentes en la comunidad y turistas disfruten del espacio artístico. (Suministrada)

A Pérez Oliveras y Smith, las une una amistad de años, pero, hace unos siete meses, se unieron para realizar un mural ubicado en la Plaza del Mercado Isabel Segunda en Ponce. Como consecuencia, fundaron “Artistas Pal Sur” con el objetivo de revitalizar espacios abandonados.

Sin embargo, tuvieron que posponer el proyecto porque el municipio no separó un presupuesto para la compra de los materiales que necesitaban. La burocracia no las detuvo, y, meses después, se encuentran liderando un proyecto que estiman culminará en febrero, mes en el que inaugurarán el corredor.

“Yo lo que busco es que la comunidad se apropie de ese espacio, que se le quite el miedo a quien nunca haya visitado La Perla y baje y que los turistas vengan a observar lo que pasa en Puerto Rico con respecto al arte”, concluyó Pérez Oliveras.