Reparten aguinaldos de amor a recogedores de basura
Además de algún dinerito como obsequio navideño, en Utuado reciben con viandas y bacalao a obreros claves en la limpieza de su comunidad.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 10 años.
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Utuado. Julio Vera, Juan Molina y Juan Alexis Cruz inician sus jornadas diarias antes de que salga el sol.
Son recogedores de basura cuya labor es crucial para la calidad de vida en comunidades urbanas y rurales.
En las frías mañanas de diciembre, el equipo asume puntual sus posiciones y sin perder tiempo inician tarea mientras muchos duermen.
Dos de los obreros se ubican en las plataformas a cada lado del camión compactador y el conductor inicia la ruta asignada del día.
Primera Hora acompañó al trío montaña adentro, mientras recogió desperdicios en la comunidad Viví, donde en este periodo no faltan los “aguinaldos” o propinas de fin de año para los sacrificados trabajadores.
Con rapidez increíble, saltan de la plataforma, al segundo agarran un pesado drón, lo echan al camión y vuelven y trepan. Algún saludo por aquí, otro por allá, y aparecen varios vecinos corriendo para que no se le quede una bolsa de basura en la casa.
La dinámica se repite en la próxima casa y mientras los recogedores avanzan, el camión sigue compactando desperdicios.
“Los aguinaldos están bastante buenos… Sacan de aprietos a uno”, dice Juan Alexis, quien lleva varios años laborando con la empresa Atlantic Waste Disposal, ubicada en el barrio Santana de Arecibo.
En el recorrido por el sector Boquerón de Utuado, dos vecinas, tras elogiar el trabajo sacrificado de estos hombres, les obsequiaron como aguinaldo dinero en efectivo.
“Toda la comunidad siempre está agradecida del servicio que ellos nos brindan. Es un trabajo bien valioso para nosotros, y de verdad que estamos muy agradecidos”, manifestó Olga Pérez.
La mujer hizo un llamado a sus compueblanos para “que aporten porque es muy valiosa la tarea que ellos hacen”.
Otra vecina que como tradición guarda unos ahorritos para darle un regalito a los recogedores de basura a fin de año es doña Nereida Flores.
“No fallo. Todos los años les doy su aguinaldito. Le tengo el dinero guardadito para ellos porque sé que es un trabajo duro, fuerte y contaminado, porque estás recogiendo desperdicios”, relató. Subrayó que estos “trabajadores no pueden faltar en la comunidad de un pueblo. Ellos no reparan (al momento de ayudar), son muy buenos. Son muy complacientes”, agregó.
Difícil tarea
Cruz acepta que recoger la basura por las comunidades es una labor fuerte, que el mal olor es la orden del día, pero lo hacen con amor. Es el trabajo de todos los días. Ya uno se acostumbra a esa peste… A los drones, que son bien pesados… Usamos las rodillas (para subirlos y echar la basura al camión) porque sino la espalda sufre”, agregó el joven, que utiliza una faja para prevenir lesiones.
Ahora, en Navidades, ese turno comienza a trabajar a las 5:00 a.m., pero durante el año, algunos se levantan a la 1:30 de la madrugada para empezar a las 4:00 a.m. su jornada.
Más espléndidos que en otras zonas, en un sector de Utuado, además del aguinaldo, los recogedores de basura reciben los manjares que prepara una querida vecina. Se trata de doña Ramona Álvarez Colón, que a sus 93 años los espera con comida calientita.
Con confianza, los obreros saludan y se van sentando a las afueras de la casa para degustar tremendo plato de viandas con bacalao y también arroz con gandules por el la’o. Quien preparó el almuerzo ese día fue Nelson Pérez, hijo de la nonagenaria, quien dice que ya no cocina, aunque se ve fuerte como un cañón y su mente está clarita.
En la casa de Álvarez Colón, en el sector Arenas, conocido también como El Guano y la Lomita de Belén, reciben una vez por semana a los muchachos del camión de basura. Ella los trata como si fueran sus hijos. A cada uno le da un beso y un abrazo mientras les dice: “Dios te bendiga”.
“Dito, los quiero mucho, todos son buenos. El que trabaja necesita comer y yo le doy su poquito de almuerzo y los ayudo. Me dan mucho cariño y yo les doy también mucho cariño”, confiesa a Primera Hora mientras su hijo Nelson no para de sonreír mientras amorosamente sirve el banquete.
Llevan más de 20 años dándole “lo que aparezca” a los trabajadores. Y siempre aparece algo rico, aseguran. “A veces vienen tres, a veces vienen más, pero como se cocina mucho da pa’ todo el mundo”, dijo doña Ramona. “Yo doy por gracia lo que por gracia recibo”, agregó la mujer que tiene 30 nietos y 38 bisnietos.

En el almuerzo después de la dura jornada también estuvo Ernesto Maldonado, supervisor del grupo de 17 empleados, quien recordó que aún hay tiempo para que los vecinos le den su aguinaldo a los recogedores de basura.
“Aún faltan dos semanas. En diciembre yo creo que sacan entre $800 o $900. Son 900 pesos con los que no contaba uno, son buenos”, agrega, al especificar que todo lo recibido se reparte en partes iguales entre los empleados de cada camión.
Fernando García, gerente del grupo, por su parte, planteó que el trabajo de recoger basura es uno de los 10 más peligrosos en Estados Unidos y ciertas prácticas de la gente coloca en altísimo riesgo a los obreros. Botan vidrios, jeringuillas y otros objetos peligrosos en los contenedores y en ocasiones, cuando todo está oscuro, los trabajadores los recogen y tienen accidentes. También, cuando los empleados están en calles estrechas o curvas, muchos conductores los rebasan y ni tocan bocina, lamentó.


