Mayagüez. “El pitorro mata”.

“…mata el catarro, mata los piojos, mata las penas y prende el trimer”. Eso dicen en el campo y hasta ha sido impreso en camisetas el dicho a manera de testimonio de aquellos que suelen darse “el palo”, sobre todo durante las fiestas de esta época.

Don Nelson González llegó hasta Mayagüez desde Hatillo para que no le contaran del primer Festival del Pitorro, que se celebró este fin de semana en los predios de El Litoral.

Conocedor del “gancho” de pitorro y su elaboración clandestina, Don Nelson entiende que la fórmula que desde antaño elaboraban los campesinos para “alegrar” sus días, se ha mejorado con el tiempo y hasta ya hubo quien lograra patentizarlo.

“Hay gente del campo que no tiene patenta y todavía lo hacen”, dijo. Para el hatillano son mejores los pitorros “curaítos” con sabores como el tamarindo, parcha, uva y otros sabores.

Explicó que “este ron clandestino se hace con miel y con melaza de caña. Se destila en drones y con leña, para que calor lo pase a la serpentina y luego se condense, hasta hacerse el ron. Siempre es la misma receta. Un galón de pitorro criollo puede estar costando hoy en día unos $30 sin curar. Cada quien lo cura a su gusto y con el sabor que prefiere”, explicó.

Para Meche Vélez, residente en Ponce, el tamarindo es el saborcito que mejor le cae a su paladar.

Aunque el pitorro comercial le cayó un poco suave, Vélez dijo disfrutarlo mucho durante el festival.

Mientras, Mildred Marín, natural de Yauco, llegó hasta El Litoral para probar el pitorro blanco desde temprano el domingo y le pareció bastante fuerte.

Desde artesanías en barro, cuero y macramé, hasta mieles y dulces típicos, plantas ornamentales y las vistosas pascuas navideñas, se veían en el área de las carpas.

Entre los platos típicos hubo lechón a la vara, pinchos de pollo, tripletas al gusto del diente boricua y bebidas refrescantes como el maví y el guarapo.

De San Sebastián del Pepino llegó don Jesús Cuevas Ramos -un agricultor que cultiva caña en su finca y compra cáscara de maví en Juana Díaz- para elaborar sus refrescantes bebidas.

“Brego con todo lo típico y natural. No usamos azúcar y si necesitara endulzar, pues le ponemos guarapo de caña y ya”, concluyó el vendedor pepiniano.

El festival ofreció, además, música en tarima y otras atracciones como machinas y golosinas para los más chicos.